jueves, 31 de enero de 2013

Crítica a la trilogía Cincuenta Sombras de Grey...

He de decir que sí, he sucumbido ante el clamor popular y me he leído la famosa trilogía y bueno, ésta va a ser mi santísima opinión, tú que te dispones a leer esto tienes que comprender que solo soy una mera aficionada a cualquier clase de la literatura, y que no soy ninguna profesional en ningún campo para considerar mi humilde opinión como algo más que eso. Con esto pido disculpas a cualquiera que al seguir leyendo pueda estar en desacuerdo o sentirse ofendido por alguno de mis comentarios. Si no están de acuerdo conmigo, no estaría de más que me lo hagan saber en un comentario a este texto de una manera civilizada poder hacer un intercambio de puntos de vista. Bueno dicho esto, debería advertir que si no has leído los libros y tienes intención de hacerlo pues no deberías seguir leyendo más allá de aquí, debido a que con el transcurso de mi crítica puedo revelar partes del libro que sería interesante que leyeras primero. Bueno, hechas las advertencias y diciendo que ésta es mi primera crítica a un libro continúo.

Me encontré con tres libros entre las manos que para empezar estaban muy recomendados por allegados míos y por supuesto, tenía detrás un bombo y parafernalia típico de un producto comercial que se quiere vender rápidamente. Obviamente el libro por lo visto, decían que era interesante porque trataba un tema que en otros no se ve tan explicado ni desentrañado. Hablo por supuesto de sexo, tema atractivo, vistoso y atrayente para casi todas las edades a partir de la adolescencia. En mi opinión ésa ha sido la clave para del éxito de la trilogía.

La autora en mi opinión hace una explicación muy detallista de cada encuentro sexual entre los protagonistas, Ana y Christian, pero a veces yo no podía evitar cerrar los ojos de aburrimiento, sobre todo en el primer libro y la primera parte del segundo libro. En mi opinión se basa en esto, en explicar como a ambos protagonistas tienen encuentros sexuales que van aumentando de tono e intensidad a medida que Ana va aceptando y desentrañando la personalidad de Christian.

Al acabar la trilogía no pude evitar reírme ante el pensamiento automático que me vino a la cabeza "Esto parece un La Bella y la Bestia moderno y sexual".
En mi cruda opinión a la autora se le ocurrieron encuentros sexuales, bastante interesantes al principio (Todo hay que decirlo) y no sabía como encajarlo, así que se creó una débil historia alrededor y ¿Qué mejor que la clásica del adulto millonario, misterioso, que tiene un trauma infantil, que se cree un rompe corazones, que tiene todo lo que quiere? Por supuesto después entre la Señorita Anastasia Steel o como a mi me gusta llamar Bella, la típica chica que es lo más normal de este mundo mundial, que por capricho del destino llega a las manos de Christian o mi Bestia, el cuál se encapricha de ella hasta que la consigue. Se ve que con cada encuentro aparte de subir la libido de más de un lector Ana se va introduciendo cada vez más en el corazón del duro Christian que para el resto del mundo es una cámara acorazada. Con cada pelea, cada dificultad y cada pasito se ve como Ana va avanzando poco a poco derritiendo el helado corazón del maniático del control.
En el tercer libro pensé que o Christian moría de infarto por la atolondrada, torpe y típica heroína americana que es su novia, o yo moría de tanta masturbación.
Por supuesto después de cada bache emocional superado por la pareja llegaba el típico polvo salvaje de reconciliación, que después de cuatro peleas, vale, pero a la quinta ya era tan predecible que me daban ganas de saltarme un par de páginas, y no porque no fuera interesante, sino porque en mi opinión tanta descripción cruda del sexo aparte de quitarle romanticismo ya cansa.

Otra cosa, si leen bien los diálogos que utilizan los protagonistas durante el acto sexual, joder, no pude evitar reírme e imaginármelos con la típica voz profunda o chillona de dos actores porno que tuvieran un escaso guión debido a que con la visión del acto ya era suficiente.

Recomendaría estos libros a personas que quisieran indagar o tener en conocimiento un buen material para los preliminares de un buen sexo, por eso también es recomendable la trilogía no solo para un público heterosexual, ya que en preliminares no hay preferencia sexual que valga. De resto la historia me parece una sencilla, predecible y apta para que cualquier persona a partir de la adolescencia lo entienda. Aparte de que posee un vocabulario sencillo, salvo por alguna palabra rebuscada culta, que aparece para hacer creer al lector que Ana es experta en literatura inglesa y Christian un presidente de una gran empresa digno del cargo.

Por último recalcar que se veía muy claro el final de la trilogía, en el sentido de que todo acaba genial, hijos, gran casa, matrimonio sobre ruedas y el mensaje subliminal que hay en cada cuento "Y fueron felices para siempre, porque el amor todo lo puede" y éste que no sé porqué se me viene a la cabeza "Chicas esperen al chico adecuado para desvirgarse, preferiblemente para tener una vida de ensueño búsquenlo millonario y joder, aprendan a usar los métodos anticonceptivos bien"

Seguramente se me olvidará algún tema que tratar en esta crítica y después de publicado diré mi típico
- ¡¡¡MIERDA!!! ¿Cómo se me pudo olvida esto?
Pero bueno, tengo una mente de pollo, lo tengo asumido y se me olvidan las cosas con mucha facilidad. Espero que no hallan rechinado mucho los dientes ante mi opinión y nada, pueden recomendarme abajo libros para leermelos y hacer futuros comentarios. Un beso gente y hasta la próxima!

lunes, 21 de enero de 2013

Rotonda olvido...


Olvidaste que en ese recodo del camino, justo en la rotonda a la que llamas olvido, me dejaste tirada como un trasto que no servía, que dejó de funcionar para lo que me querías. Tu diste la vuelta y avanzaste por el camino del presente que enlaza con la autopista del futuro, yo me quedé dando vueltas en la rotonda sin saber cuál era mi salida “Presente”, y decidí dar vueltas, metiéndome primero por el camino pasado que me llevó a la melancolía, enlacé con tristeza y desemboqué en el camino rabia rencor, que me llevó por el camino de la indiferencia hacia la misma rotonda olvido donde me dejaste.
He de decir que al final encontré el camino “Presente” pero nunca avanzo hacia la autopista “Futuro”, porque siempre que estoy alejándome demasiado doy la vuelta como una masoquista, y aunque sea a sentido contrario llego a la misma rotonda, doy una vuelta y arrepentida sigo al presente… y en eso se basa mi vida mientras me doy cuenta de que casi te he olvidado, pero me aferro con fuerza aun, a no querer dejar marchar tu recuerdo de mi lado.

martes, 15 de enero de 2013

El tiempo nos pone en nuestro lugar!


Es innegable que la quieres, pero no la quieres de esa manera romántica como cualquier chico o chica puede querer a su pareja, no. Tú la quieres, pero la quieres tener amarrada a la pata de tu cama, a tu vida, a ti mismo impidiendo que haga vida normal. Tú tienes tus ligues, tus rollos de una noche o incluso hasta pareja estable desde hace años, pero ella no puede tener lo mismo que tú, porque solo la quieres para ti y con los ataques de celos que te entran romperías el mundo entero por ella, porque por supuesto ella es tuya, tú la quieres, pero eres un cobarde que se esconde tras la fachada de gran señor, anuncias que ella no te conviene por X motivo, te jactas gritando que ella es poca cosa para ti o simplemente te haces el chulo y le dices a tus amigotes que solo es una tía a la que te tiras para vaciar los huevos cuando hay necesidad.
Lo triste es que en el fondo la amas y eres tan cobarde, que te escudas utilizándola como un pañuelo de usar y tirar sabiendo que por ella darías la vuelta al mundo, los comentarios que los demás dicen sobre ella te duelen, pero no son más que una reacción que provocan tus palabras cargadas de veneno hacia ella que ansían decir todo lo contrario.
Tú supuestamente eres feliz con otra, a ella sí que le prometes el cielo y se lo das, mientras nuestra muchacha languidece porque no le das ni promesas sino que al contrario, la machacas diciéndole claramente el papel que juega en tu vida, sabiendo que es sólo un juguete transitorio de un niño que se cree hombre y que tarde o temprano tirará, sabe que en el fondo nunca serás para ella porque te conoce, aunque tú te hayas empeñado en que no, ella sabe de ti más cosas de las que crees, porque cuando tu conciencia se despista aflora el amor que le tienes y en esos momentos eres capaz de lo mejor, pero cuando tu conciencia vuelve a entrar en acción vuelves a sacar a la bestia siendo capaz de lo peor y de decirle palabras que sabes que le duelen como mil puñales, sabe de sobra que no es sino una simple ficha más de parchís del inmenso juego de tu vida, pero no es capaz de escapar, salir de esa jaula, que ni si quiera es de oro, donde la tienes y volar en libertad en busca de otra persona más valiente que tú y que por supuesto, la merezca y sepa ganársela como tú nunca has sabido.
Pero solo te digo una cosa amigo, el día en que ella escape de tus brazos y la veas feliz por fin y aprendas a valorarla por no tenerla más a tu disposición, llorarás las lágrimas más amargas de toda tu vida y yo estaré a la sombra, observándote atentamente y regocijándome del momento, con una sonrisa leve en los labios y en la mirada la satisfacción de ver como el tiempo pone a cada uno en su lugar y da a cada uno lo que merece.

martes, 8 de enero de 2013

Un diamante...

Un diamante, siempre me ha parecido una piedra sin valor alguno, un simple pedazo transparente que se ha fosilizado con el tiempo…pero analizando más a fondo se descubre que es muy fuerte, capaz de cortar todo lo que se le ponga por delante, cuando se talla es una pieza hermosa que a la mayoría de la gente le encantaría tener, por su valor, por su utilidad (que es llamar la atención si lo tomamos como una simple joya) y por ser un objeto bonito, por supuesto ¿Qué hay detrás? Pues que se considera valioso simplemente porque es un bien escaso y por supuesto hay que darle la importancia que merece.
El amor, sentimiento que en mayor o menor medida nos une o nos separa los unos a los otros y si, digo separa porque, ¿Qué es el odio, la manía o el rencor sino amor mal asimilado, poco correspondido o traicionado? A lo que iba, dicen que no hay mejor manera que demostrar amor que regalar un diamante y yo digo “Chiquita mariconada”.
El amor es como una planta, hay que cuidarlo día a día, vigilarlo para que no marchite, enferme o simplemente lo ataquen desde fuera para destruirlo. A un diamante solo se me ocurre llevarlo de adorno o guardarlo en una caja normal o una caja fuerte para que no se pierda.
El amor a base de gestos, actos y palabras con el paso del tiempo crece, se fortalece y se afianza en unas bases, sin embargo el diamante, ¡Joder, si los diamantes crecieran! Pero para nuestra desgracia permanecen inmutables con el paso del tiempo, se pueden pulir o embellecer pero no nos engañemos, lo que es crecer, no crecen.
Peor hay una cosa en la que si se parecen un diamante y el amor, en que pueden llegar a ser para siempre o hasta el que llegue el fin de la vida de las personas entre las que hay ese sentimiento claro, pero sin todo el trabajo que anteriormente hemos tenido que realizar para mantener el sentimiento… el diamante es una piedra y el amor un sentimiento efímero que se puede esfumar con cualquier soplo de aire.

lunes, 7 de enero de 2013

Mis noches...


Mis noches, no se conciben si no es al abrigo de tu mirada, de tu sentimiento, de tu pasión, de tu locura, de tu abrazo, de tus ganas de mí…
Pienso, pienso y pienso mientras estoy acostada pegada absolutamente de los pies a la cabeza en la fría pared, la sonrisa que me sale es épica, enorme y por su puesto lleva tu firma. Aquellos momentos, aquellos besos, quedaron atrapados en mi piel como un tatuaje que nunca podrá ser borrado. Recuerdo tus manos paseando con su libre albedrío por zonas que no debieran ser nombradas en una conversación civilizada y mi boca desesperada buscando la tuya en esa oscuridad. Siempre he tenido miedo a la oscuridad, pero en tu presencia no, porque eres la luz de mi mente, de mi corazón de mi imaginación y hablando de luz, que alivio cuando sin más se hizo en aquella habitación.
Dos cuerpos iguales pero diferentes entrelazados hasta el extremo, devorándose ansiando más y más en esa cama testigo de muchas cosas. La almohada, las paredes, si hablaran, demasiadas cosas nos contarían que deberían estar censuradas, no entiendo tanta traba, tanto tabú, el amor es amor y si se demuestra de forma sexual es una de las maneras más… Me voy por las ramas. Yo estaba pegadita a la pared recordando ¿No?
Posturas, bocados, besos, lametones, caricias, arañazos, gemidos…combinación perfecta de acciones imperfectas que forman el culmen del deseo, la pasión y el amor soltado al exterior con un par de gritos y estremecimientos que hacen que sientas que tú y tu pareja lleguen a pensar y a creerse, que son las únicas habitantes de la tierra, un remolino de sentimientos y acciones que, mientras están en esa cutre habitación de motel, lleguen a creerse los poseedores absolutos de la verdad, la razón y por supuesto del amor abrasador y arrasador que a ambas las invade.
No me gusta que me hablen de amor sin apenas intentar comprender ese mar que existe entre tú y yo cuando nos miramos a los ojos, somos algo más que sentimiento, algo más que sexo, algo más que personas, algo más que ese tú y ese yo que se puede apreciar cuando vamos por la calle sonriendo cogidas de la mano.
Me encanta cuando me tiras suavemente del pelo, o me haces esos ricos masajitos en la cabeza, son como una invitación a continuar explorando, y sé que aunque pasen los años, por mucho que te explore, por mucho que me aprenda la forma, el tamaño y la cantidad de todos los lunares de tu cuerpo nunca me cansaré.
Tus manos, espero que nunca se cansen de recorrerme, porque ya te advierto que las mias son adictas, necesito tener siempre ese pequeño contacto contigo, aunque sea viendo la tele en verano, a cuarenta grados de temperatura, te juro que un dedito mío siempre estará rozándote la piel, porque a veces dudo que existas, y llámame idiota, al finalizar cada día un dolor me atraviesa el cuerpo la mente y el corazón, y ese dolor se llama miedo a que esto termine, miedo a perder este sentimiento, estas ganas, este amor, este…de perderte a ti mi amor.
Besos, solo tengo una palabra y es INDESCRIPTIBLE, no quiero que acaben nunca, no quiero que pares jamás, quiero que duren por siempre o hasta que se nos desgasten de tanto roce. Es una necesidad constante y no es porque beses de forma diferente a otras, no es porque hagas nada en especial, sé que tienes tu propia manera y tienes esas peculiaridades diferentes a todas que me vuelven loca, pero la verdadera y cruda diferencia es que vienen de ti, no de cualquier tía, son tuyos, y esos los hace necesarios para mi existencia.
Y mientras la cabeza se me va en mil temas más olvido que soy esa chica pegada a la pared solitaria, esa chica que está pegadita a la pared fría de su habitación acostada en una cama individual que sueña, pero no sueña con cualquiera, sueña con esa persona que a kilómetros de ella, se encuentra mirando por la ventana fumándose un cigarro mientras se congela mirando al cielo. Y a ambas por ese segundo cierran los ojos y estiran la mano hacia un lado, solo para descubrir que, una a su lado tiene el cenicero y la otra un hueco en la cama.               
En silencio susurro al aire congelado de la habitación et vull, et necessite, t’estimo y así me duermo con esa lágrima corriendo libre por mi mejilla con la palabra confía escrita en ella.