domingo, 30 de diciembre de 2012

Feliz 2013!! =)


Pensé tomarme largas vacaciones después del relato que escribí para todos ustedes aquí en mi blog, pero para mí, escribir es una droga, un desahogo y poco más que una necesidad ya. Nunca pensé tampoco publicar un balance de este año que acaba para dar comienzo a otro quizás peor, o quizás mejor quien sabe…
Con este texto si esperas algo elaborado pues apaga y vámonos, voy a escribir tal cual te lo contaría si me preguntaras, si se me escapa alguna palabrabrota, insulto o cualquier ordinariez lo siento, es mi manera de hablar y de pensar cuando no estoy escribiendo algo que tengo la intención de publicar. Y ahora con esta frase te habrás quedado en 33 y mi respuesta es….Lo he publicado porque me da la gana ¿Vale?

Este año como en todos he tenido mis aciertos y mis fracasos, mi buena suerte y mala, he conocido a gente que ojalá se quede en mi vida y he perdido a otra que he estado siempre y he pasado por experiencias que no se las deseo a nadie como al contrario. No ha sido el mejor año, tampoco creo que el peor…Sinceramente me voy al año 2013 con un regusto amargo y decepción, tanto conmigo misma como por la gente. He perdido la fe en la humanidad y he visto grandes obras que merecen el mayor de los tesoros así que confundida cuan pokemon después de ser atacado me oy con la balanza muy equilibrada. He reido lo que me ha dado la gana, he llorado más de lo que esperaba, me han dado por culo personas de las que nunca pensé recibir tan mal trato, me han dado la mano cuando caía personas de las que lo he esperado todo y de las que no esperaba nada. Mi experiencia en You Tube ha sido la mejor al igual que en Facebook, me quedo más que contenta por haber crecido tanto en este mísero año y en ocasiones no me creo merecedora de tanta atención y, ya si empiezo a hablar de la gente que he encontrado en ese mundo, se me hace un nudito de alegría en la garganta. Mi familia, a rachas bien, a rachas mal supongo que como en todas y debido por supuesto al magnífico panorama de crisis. Aún sigo metidita en el armario y espero que este 2013 sea mi año por fin y espero recibir ayuda.
Este año a finales he conocido en persona a la que espero sea mi próxima pareja, porque si la amo así con esta distancia tan enorme, cuando la tenga aquí conmigo en este 2013 ya espero que juntas nos muramos de amor y hasta aquí diré de ella por supuesto.
En cuestión estudios estoy encauzada hacia donde quiero y espero conseguir las metas de mi vida y mi sueño de entrar en la carrera de enfermería este añito al mismo tiempo que acabar dietética y nutrición.
Tengo muchos sueños, esperanzas e ilusiones que quiero cumplir en este 2013 por supuesto, pero me las guardaré para mi, ya que, si se rompen por el camino prefiero guardarme para mi la pena e irme formando nuevas para el camino que se me sigue presentando siempre hacia adelante.
Más de una vez pensé que la suerte me abandonaba, pero solo porque las cosas más inmediatas no se me cumplían, pero no me paré nunca a pensar que en otros ámbitos de mi vida se me compensaban con esa suerte perdida en otros.
Llorar, gritar, reír, evolucionar, cambiar, sonreír, dar, recibir, empezar, acabar, repartir, sentir, retrasar, adelantar, cumplir, despegar, aterrizar, ser, vivir, compartir, tener, iluminar…..tantos verbos y sentimientos.
Aquí con mi cola cao calentito te deseo un feliz año 2013 deseando que el próximo año sea mejor que este y que nunca se te agoten las ganas de todo y las fuerzas de seguir, sonríe, siempre sonríe. Si un tsunami es provocado por el movimiento de una gota de agua, tu movimiento puede provocar el cambio de la humanidad con algo tan simple como……eso te toca descubrirlo a ti y no dejes de intentarlo ;) Feliz Año Espontáne@! (Que te den por las nalgas o por donde más te guste, pero siempre con protección, cariño y que te de la persona adecuada :D)

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Capítulo 9!! =) FIN!


9

Todo tiene un fin.


Todo transcurrió en apenas unos segundos, el gatillo fue apretado, la pistola disparada, hubo gritos, Vico saltó para interponerse entre Megan y la bala, la bala le dio en el pecho y Megan calló al suelo sujetando a Vico para que callera lentamente mientras gritaba.

Jess gritó y corrió a arrodillarse junto a Vico.

-          ¡Este no era nuestro trato, a quien debías sacar del medio era a tu esposa, no a Vico! – Gritaba desquiciada Jess.

Alejandro parecía haber despertado de un sueño, se arrodilló con los ojos desorbitados mientras se agarraba la cabeza murmurando una y otra vez palabras incomprensibles, aunque nadie le prestara atención.

-          ¡Apártate de ella! – Le rugió Megan a Jess con toda su voz.

Jess se levantó y llorando retrocedió hasta la puerta negando con la cabeza hasta que se marchó corriendo.

-          Amor despierta – Susurró Megan.

Le tomó el pulso y aun latía  su corazón aunque cada vez con menos fuerza a medida que la mancha de sangre en el pecho iba aumentando de tamaño.
Megan cogió el teléfono y llamó a una ambulancia urgente explicándole la situación de manera frenética y volvió junto a Vico. Ésta poco a poco abrió los ojos llorosos y la miró sonriendo.

-          ¿Nunca te he dicho que estás muy guapa cuando te cabreas? – le preguntó susurrando y sonriendo.

Megan había cogido las sábanas y le estaba haciendo presión con ellas en la herida para tratar de parar la hemorragia. Un sonido de cristales llegó hasta ella pero ni se inmutó.

-          ¿Cómo puedes sonreír en este momento? – le preguntó Vico sonriéndole y llorando a la vez.
-          Porque he salvado a mi ángel – le respondió sin más. – Megan perdóname, tenía que haber supuesto algo, dejar al personal o contratar un equipo de seguridad….
-          Shh, nada de eso importa ahora mi amor, guarda fuerzas, la ambulancia ya viene.
-          Sé dónde me ha dado la bala amor, si no salgo de esta prométeme que serás feliz por las dos.


Megan comenzó a llorar con las convulsiones incluidas, no podía pensar, estaba bloqueada, era médico, tenía la vida de su mujer en sus manos y no era capaz de pensar, ni de hacer, solo podía taponar llorar y llorar.

-          No me pidas eso, muero sin ti. – dijo sin más.
-          Pues tendrás que vivir, por ti y por mí. – poco a poco se había ido apagando sus palabras y con su último suspiro dijo un débil. – Te amo Megan.



Cuando llegaron los servicios de emergencia se encontraron a Megan llorando histérica mientras le realizaba un masaje cardíaco a Vico, les costó dos hombres separar a Megan de su lado para que ellos pudieran atenderla. Debido a la gravedad de la situación la subieron a una camilla y la sacaron de la casa, justo al descampado que tenía al lado donde un helicóptero esperaba.

Megan estaba estirada en el suelo, un sanitario que había llegado con el helicóptero se había quedado con ella y un agente de policía, ambos sentados en el suelo a su lado. Poco a poco les fue contando lo sucedido mientras el calmante que le había aplicado el sanitario hacía su efecto.

-          ¿Dónde está Alejandro señorita? – Le preguntó con voz suave el inspector.
-          La última vez que lo vi estaba en esta habitación y había disparado la pistola con intención de matarme pero Vico se interpuso. – Volvieron a derramársele las lágrimas al nombrar a su amada.
-          De acuerdo, una pregunta más…¿Cómo se ha roto el ventanal?

La cara de incertidumbre de Megan fue suficiente.



Pasaron tres meses llenos de emociones intensas pero sobre todo de dolor. Descubrió que Alejandro se había suicidado tirándose de cabeza por el ventanal cuando ella estaba ocupada con Vico, con tan mala suerte que se partió el cuello en la caída. Al cabo de una semana atraparon a Jess en un motel de mala muerte de Barcelona, la habitación estaba llena de basura, excrementos y Jess parecía no haberse bañado en semanas y por lo visto había medio enloquecido por la culpa.
Vico fue ingresada en el hospital donde trabajaban ambas, pero al cabo de tres días en los que Megan no se había despegado de su lado y Vico aún seguía corriendo peligro porque no se habían atrevido a intervenirla para sacarle la bala, sin más ni más Vico desapareció. Después del ataque de ansiedad que le dio le dijeron que se la habían llevado unos hombres que vestían de negro y un equipo especializado de médicos para trasladarla a un hospital de lujo y que todo había sido firmado por su padre.

Cada día Megan llamaba al móvil personal de Vico, pero no contestaba. Fue a su casa y descubrió que Clito seguía allí. Harta de no recibir respuesta, sabiéndose culpable de lo sucedido y sintiéndose no merecedora de nada, cogió al perro y se marchó, simplemente desapareció, sin decirle nada a nadie, simplemente cogió sus cosas y se fue.


Despertó al tercer mes, ya había sido operada y aunque delicada, estaba fuera de peligro. Lo primero que hizo al abrir los ojos fue preguntar por Megan, pero se topó con la figura de su madre que, lejos de responderle a sus preguntas, estaba inmersa en reprocharle el haberse marchado y de vez en cuando reprocharle que no se hubiera querido casar con algunos de sus exnovios, alegando que así no hubiera sucedido aquella catástrofe.

Cada día era más cargante, hasta que llegó el día definitivo en que Megan se levantó de la cama por su propio pie se vistió y su madre entró por la puerta pillándola infraganti.

-          ¿Qué haces Vico? Hoy tienes una operación pendiente para quitarte esa fea cicatriz del pecho o disimulártela por lo menos y aun no estás recuperada. Tienes que pasarte otro mes en reposo para asegurarnos de que estás perfectamente.

Vico la miró, pero la mirada era una que nunca antes le había echado.

-          Mamá, me das pena. Siempre preocupada por el qué dirán, siempre preocupada por las apariencias, has elevado tanto tus preocupaciones que estabas dispuesta impedirme vivir mi vida de la manera que quiero. Me voy Mamá, si quieres dirigirle la vida a alguien cómprate otro perro.

Y dicho esto salió por la puerta.

Sus amigas cada vez que la visitaban le habían llevado noticias, sabía todo lo que había que saber, que Jess estaba detenida en un psiquiátrico esperando evaluación, que Alejandro se había suicidado, que Megan había querido ponerse en contacto con ella o ir a verla pero su familia con el mayor de los desprecios la habían apartado de su vida, que Megan harta de la situación y supuso que sintiéndose culpable por todo se había marchado y no sabía nadie a donde.

Llegó al aeropuerto justo a tiempo para montarse en el avión para el que el día anterior había comprado billete y después de un par de horas de sueño profundo causado por la medicación que se veía obligada a tomar llegó al otro aeropuerto. Allí su chófer la esperaba y le mandó a poner rumbo al hospital.

Fue directamente al despacho del director de urgencias y le exigió saber el paradero de Megan, pero no obtuvo respuesta y desesperada fue a su casa descubriendo que Clito no estaba. Con una llamada a su padre le bastó para saber que Clito no estaba en sus manos, siendo así solo había una persona en el mundo que pudiera habérselo llevado.

Se dirigió a la perrera más cercana y dándole los datos del microchip especial de Clito supo que no se encontraba lejos. Le instalaron un programa de localización en el móvil para que pudiera dar con él.

El destino la llevó a un parque, ese parque que desde que lo pisó la había enamorado y al bajar un poco la ventanilla no pudo creerse la suerte que tenía. Jugando con una pelota estaban allí los dos amores de su vida, su perro y Megan. Justo cuando iba a bajarse del coche recibió una llamada.

-          ¿Quién es? – contestó de muy mala leche.
-          Soy el director del hospital, hace un rato Megan telefoneó para decir que en una hora vendría a buscar sus cosas al hospital y que se marcharía, sentí que era mi deber decírtelo.

Vico colgó el teléfono sin más, subió la ventanilla del coche y le pidió al chófer que arrancara.



Megan no se sentía bien en aquel parque, tenía un agujero extraño en el pecho y cada vez que la recordaba le comenzaba a doler el alma, pero ya era un dolor demasiado conocido y estaba llegando al punto de depender constantemente de él. No sabía nada de Vico, si estaba muerta o si aún luchaba en una cama por su vida. Le escribió cientos de cartas, pero estaba segura de que ninguna había sido entregada a su destinataria y ella se sentía tremendamente culpable. Por eso había tomado la decisión de marcharse, si Vico vivía no encontraría ni rastro de ella, porque Megan sentía que no merecía nada ni a nadie que la quisiera de aquella manera, lo comprendió todo cuando la madre de Vico la había llamado en persona hacía ya tiempo, para lanzarle todas aquellas cosas a la cara, y a esas alturas de su vida y sintiéndose tan miserable como se sentía, ya se lo había creído.

Cuando acabó de jugar con Clito, el cual parecía más alicaído desde que su dueña no estaba con él, lo llevó a su nuevo piso y cogiendo cajas y lo imprescindible se montó en el nuevo coche que se había comprado al vender su moto y se dirigió al hospital.

Al entrar a su despacho para recoger las cosas encontró a una mujer apoyada en la ventana mirando hacia fuera.

-          Perdone ¿La puedo ayudar en algo? – preguntó amablemente.

Las palabras huyeron como cobardes de su boca cuando se dio cuenta de que la que estaba allí plantada mirando por la ventana era Vico.

-          Normalmente las personas suelen despedirse cuando se marchan.

Se dio la vuelta con una sonrisa pero se le cambió la cara al ver la de Megan.

-          No llores amor, estoy aquí – dijo acercándose y abrazándola suavemente.- Hubiera querido ponerme en contacto antes contigo, pero mi madre es una…no me dejó tener contacto con nadie hasta que me marché por mi propio pie.

Megan desenterró la cara de su hombro la besó y la abrazó fuerte pero Vico se apartó dolorida.

-          Lo siento amor, pero que me haya marchado del hospital por mi propio pie no implica que esté perfecta.

Megan abrió mucho los ojos y comenzó a llorar.

-          Es culpa mía. – dijo sin más.
-          ¡No vuelvas a decir eso! ¡Yo me interpuse ante la bala porque quise salvarte la vida, te amo, te necesito! Despertarme y darme cuenta de que no estabas fue como morirme y de no haberte llevado a Clito no hubiera podido encontrarte y me hubiera desesperado y vuelto loca.

Megan se acercó otra vez, la abrazó y le enjugó las lágrimas que le caían por la mejilla al mismo tiempo que Vico enjugaba las suyas.

¿Conoces esos momentos en los que no hacen falta dar más explicaciones, y ni tan si quiera hace falta decir una palabra más? Pues ese fue uno. Se besaron, Vico se dirigió al armario y sacó un ramo de rosas que había comprado para Megan.

-          Volemos – anunció Vico.
-          ¿A dónde?
-          A donde nos lleve el viento y esta vez sin restricciones de tiempo, sin fechas fijadas y juntas. No volveré a separarme de ti.

Dos días después estaban dando la vuelta al mundo en un hermoso velero, donde solo estaba la tripulación que conducía el barco y ellas, recién casadas y ambas vestidas de blanco, abrazadas la una a la otra con el atardecer de fondo y unas velas blancas desplegadas directas a la aventura de vivir sus vidas juntas, Megan tenía una mano encima del pecho de Vico, cerca de su corazón y acariciaba muy suavemente el vendaje que aún tenía en la zona…Clito por supuesto, se encontraba al otro lado del barco compartiendo su cuenco de comida con una Hembra pastor alemán…

viernes, 14 de diciembre de 2012

Capítulo 8! =)


8

Ración de dos platos frios…


-          Vamos a volar de aquí – le comentó Vico sin más.
-          ¿A dónde?
-          A donde el viento nos lleve, pero lo justo y necesario para volver al trabajo a tiempo, eso si, estos cuatro días de vacaciones son completamente nuestros amor.

Y con un beso sellaron el acuerdo mientras arrancaba la moto y volaron como si solo fueran una mancha por las calles.
Era una delicia tenerla, allí sujetándose a su cintura, acelerando más y más mientras sentía su calor a través de la ropa y del viento que se empeñaba en azotarlas una y otra vez sin piedad.

Le había parecido un sueño el momento del parque, sintió como se le hundía el mundo y la vida entera al darse cuenta de la inmensidad de sentimientos que quería borrar para siempre de su vida.

Tal y como le comentó después a Megan, no podía ser que después de encontrar al amor de tu vida, la cosa se quedara así, sin más. Megan casada con un hombre que no supo hacerla feliz nunca y Vico allí, en una esquina de su propia vida alimentándose de recuerdos de amores esporádicos mientras el corazón le latía en la lejanía por ella. Megan estuvo completamente de acuerdo, por supuesto.

Cuando se conoce al amor de tu vida, lejos de sentirte como en una nube, sintiendo que todas esas piezas que antes no encajaban ahora si que encajan y demás comentarios de amor y perfección sobre el tema que puedas escuchar por ahí, te sientes lo más perdido o perdida de este mundo, de repente sientes que esas piezas que no encajaban antes, ahora tienen menos motivo para encajar, no encuentras la razón de porqué te sientes así ni porque necesitas desesperadamente de esa persona hasta que te dignas a abrir los ojos y abres tu corazón y tu mente a la posibilidad que desde un principio viste claramente, la vida y el amor son simples pero nos empeñamos en complicarlo todo, ¡Bendita complicación! Porque perdería mucho encanto el asunto si todo fuera tan fácil y sencillo.

Cuando Vico paró el motor estaban en una casona enorme, sencilla por fuera sin muchos adornos, pero por dentro era una exquisitez, aparte de estar perfectamente amueblada y ser muy acogedora era un sueño hecho realidad.

Toda estaba repleta de grandes ventanales que daban a un jardín interior enorme y la casa tenía todas las comodidades tecnológicas que pudieran existir, aparte de un equipo de sirvientes especializados cada uno en su área la mar de contentos de servirlas a ambas en todas y cada una de sus necesidades.

Lo primero que Vico hizo fue darles vacaciones a todo el servicio durante esos días que Megan y ella iban a estar ahí, no quería a nadie más ajeno a ellas dos en aquellos momentos de sus vidas.
Tenían por delante cuatro días maravillosos y el primero lo comenzaron probando la sauna que tenían en la planta más baja de la casona y las piscinas climatizadas. Todo por supuesto adornado con besos, charlas, manos traviesas. Pero el trasfondo de culpabilidad que ambas sentían a veces salía a la luz, y justo cuando acabaron de cenar y estaban acostadas la una junto a la otra en el jardín interior de la casona observando el cielo despejado y a la gran luna llena que imponente las miraba desde su oscura cúpula, fue una de esas ocasiones.

Les daba una pena horrible haber dejado a todo el mundo así en la boda, sobre todo a Alejandro, no se merecía un desplante tan grande, pero lamentarse por cosas ya pasadas es inútil y ya al volver a sus vidas reales ya tendrían tiempo de dar explicaciones juntas y de enfrentarse al mundo si hacía falta.

Una vez se levantaron del césped subieron a la habitación principal, casi no llegan debido a que por el camino los besos y su voracidad iban en aumento y la ropa cada vez recibía más tirones inmerecidos.

Medio desnudas ya entraron a la habitación y Vico con una última patada cerró la puerta sumiendo la casa en silencio salvo una habitación…Y hasta aquí me está permitido contar.



Megan se despertó primero y envuelta en una sábana decidió ducharse, cada habitación tenía su propio baño así que no tuvo problemas. Envuelta en una toalla al salir vio que Vico aun seguía durmiendo así que envuelta en la toalla bajó a la cocina y le preparó el desayuno. Dejó la cocina echa un desastre como es normal, pero no le importó mucho al prometerse al estar por fuera de la puerta cerrada de la habitación con la bandeja preparada que iría luego a recogerlo. Suavemente entró y encontró a su bella durmiente aun soñando.

La despertó con suaves besos y desayunaron juntas de la comida de la bandeja mientras Vico se preguntaba a sí misma de donde había podido sacar Megan la rosa blanca que tenían en un baso adornando el desayuno, ya que allí no habían plantadas rosas ningunas según los informes de estado de sus propiedades que le había mandado su asesor.

Las preguntas se le esfumaron de la cabeza a medida que aumentaban los besos y caricias al acabarse el desayuno.


Pasaron ese día igual que el anterior con la diferencia que en vez de disfrutar de la sauna, se dedicaron a ver películas. Ya por la noche Vico se ofreció a hacer la cena y Megan se levantó y se asomó un poco al gran ventanal de la habitación para ver como Vico atravesaba un pedazo de jardín para meterse en la cocina. Sonriendo volvió a acostarse para terminar de ver una de las pelis que habían empezado.

Megan no tardó en quedarse dormida mientras esperaba, ninguna de las dos había dormido muy bien desde hacía mucho tiempo y ambas pronto necesitarían un día de puro relax sin tanta actividad por parte de ambas, así que decidió aprovechar en ese momento confiando en que Vico tardaría bastante rato en hacer esa maravillosa cena que le había prometido.


Forzó la puerta de entrada y entraron, fue muy fácil dejar las rosas cada mañana en el jardín, pero las dos tortolitas estaban tan metidas en su mundo de fantasía y amor que la desconfiada de Vico no se había dado cuenta de nada. Se conocía aquella casa de memoria y más o menos por los ruidos y por la observación que llevaba haciendo aquellos dos días sabía que la habitación estaba ocupada a no ser que a la pareja le diera morbo probar en otros sitios.

Nada más entrar sigilosamente al jardín supo que alguien estaba en la cocina y alguien en la habitación por las luces, pero ya todo estaba planeado así que dedicó a observar la función.

Vico subió las escaleras con la gran bandeja en la mano luchando para no tropezar, sabía que a Megan le iba a encantar lo que había preparado, porque era su plato favorito, lo sabía porque haciendo trampas lo había mirado en su Facebook. Pero al abrir la puerta el panorama no estaba como para comer y mucho menos para alegría alguna.

Megan estaba a su izquierda pegada al ventanal con el chándal fino que Vico le había prestado, la melena suelta y despeinada y expresión de terror en la mirada. A su derecha estaba Alejandro apoyado en el armario empotrado, con una botella de ron en una mano y una pistola en la otra callado mirándolas a ambas.

Con una calma que no sabía que tenía Vico dejó la bandeja en una de las lujosas cómodas y se colocó al lado de Megan.

-          ¿Qué haces aquí? – Preguntó Megan en un susurro.
-          ¿Tienes el descaro de preguntarme qué hago aquí? – Contestó Alejandro con una voz que delataba lo borracho que estaba. – Pues pasaba por aquí con esta botella, me encontré esta pistola, y el olor a putas me llegó solo, y me dije ¿Por qué no? Y vine de caza.
-          Obviamente no estás bien Alejandro, vamos conmigo, te das una ducha, se te pasa la borrachera y hablaremos como gente civilizada. – Comentó Vico como si estuviera hablando con uno de sus pacientes del hospital.

Alejandro perezosamente cambió la mirada de Megan a Vico, levantó la pistola y dijo a voz en grito.

-          ¡Tú no te atrevas a hablarme! Llegaste con tus malas artes, tu perversión, me destrozaste la vida llevándote a quien más amo, haciéndome ambas el mayor desplante que he sufrido en mi vida. ¿Sabes lo que es estar en ese altar, que tu mujer se arranque el vestido delante de toda mi familia, su familia y amigos y que vaya detrás de su fulana? No, no te lo puedes imaginar, porque ya tienes lo que quieres, eres millonaria tienes a una mujer, la mejor mujer que he visto en mi vida comiéndote el coño y pareces intocable, pero te dejaste algo por el camino. Me refiero a mi, no permitiré que te la lleves.


El silencio se impuso por un momento, la tensión podía cortarse con un cuchillo perfectamente y Alejandro con el pulso tembloroso no dejaba de apuntar un rato a Megan y otro rato a Vico mientras sudaba como un cerdo. Se bebió lo que le quedaba de alcohol en la botella y la tiró a una esquina haciéndola añicos.

-          Ale, la culpa no es suya – dijo Megan en susurros mirando a Vico – fui yo la que te dejó plantado, fui yo la que huyó como una rata y te dejó en vergüenza, por favor tira la pistola al suelo y hablemos, te compensaré te lo juro.

De repente un sonido de aplausos sonó en la habitación y por la puerta entró Jess, vestía de negro de la cabeza a los pies y lentamente mientras aplaudía se colocó al lado de Alejandro, se puso las manos en la cintura y con voz insolente y juguetona dijo:

-          Menos mal que admites tu culpa, es tú culpa Megan que estemos en esta situación, te hubieras casado, no hubieras engatusado a Vico, y ninguno estaríamos en esta situación.

La incredulidad estaba pintada en la cara de Vico, pero tuvo valor para responder.

-          Ya no me sorprende que estés tú detrás de todo esto Jess, siempre había algo que no me cuajaba en ti, esa obsesión conmigo no es sana, vas a acabar por destruirme si no cedo a tus caprichos y eso es algo que ya no estoy dispuesta a hacer. Alejandro la culpa es mía como bien dices, yo llegué de lejos, yo engatusé a Megan y solo yo te hice quedar en vergüenza.

Megan comenzó a gritar y a llamar loca a Vico, echándose la culpa, Alejandro gritaba que se callaran, Jess reía y Vico trataba de calmar a Megan.
Cuando el silencio se hizo, Alejandro habló con contundencia.

-          Megan ¿Volverás conmigo, serás mía al igual que yo tuyo y me amarás como antes?

Durante unos segundos el silencio más gélido de sus vidas se interpuso, Megan se acercó a Vico y le dio la mano.

-          No puedo – contestó – Ya no puedo, Ale, ella es a quien quiero.
-          Bien – contestó Alejandro mientras movía el cañón de la pistola vacilante entre las dos.
-          Recuerda nuestro trato Alejandro – Mencionó Jess de pasada.

Y algo hizo click en la mente de Vico…

Movimientos, gritos, un disparo, piernas aflojándose llegando al suelo, sangre manando del pecho…

martes, 11 de diciembre de 2012

7º Capítulo!!!! =)


7

La desesperación es amarga y tiene consecuencias.


El tiempo pasaba cada vez a una velocidad más frenética mientras ambas deseaban que se parara. Estaban en aquella tienda de trajes de novia y Megan se estaba probando ya el octavo.

Cada traje le quedaba mejor y aumentaba el deseo inevitable de Vico, pero ella apretaba la mandíbula y se hacía la fuerte por las dos, aguantando las lágrimas y aparentando estar lo más feliz posible.
No paraban de parlotear sin sentido sobre los trajes, los adornos extra o los adornos que les sobraban. Al final eligieron el traje que a ambas las había enamorado nada más entrar. Tenía un velo precioso no muy tupido, era estilo palabra de honor muy sencillo con una especie de recogido en la cadera con un broche en forma de flor precioso y una cola de tamaño mediano con bordados blancos de flores.

A continuación fueron a comprar el traje de Vico. Se dirigieron a una de las tiendas más caras de la ciudad y Vico llamó a la diseñadora en persona. Se saludaron como si se conocieran de toda la vida, lo cual era cierto entendió Megan, cuando Vico le explicó que ella era la diseñadora personal de su madre. Le tomaron las medidas y Vico le explicó un boceto de lo que más o menos tenía pensado a la diseñadora dejándole a su imaginación los detalles y la parafernalia.



Tanta vuelta con el coche, tanta apresuración en cuanto a los preparativos de cada nimio detalle, la planificación de cada momento y lugar absorbió tanto a ambas que cuando quisieron darse cuenta al día siguiente sería ese maravilloso y a la vez odiado día en el que Megan se casaría.

Vico lloraba en la cama y procuraba no moverse, hacía mucho tiempo que no dormía bien, sentía que al respirar se le hacía más grande la herida del pecho y más se asfixiaba en si misma. Nunca pensó que podría llegar a enamorarse, no quería y lo había intentado evitar por todos los medios, pero allí estaba. Se sentía culpable por no haber luchado por Megan, pero otra parte de si misma estaba muy satisfecha por no haber interferido. Se negaba a aceptar que Megan fuera para sí, simplemente ella tenía su vida y todo hubiera seguido igual si Vico no hubiera aparecido. Se consolaba pensando que ella tenía que llegar a su vida para darle ese toque de color y ganas de sentir que parecía que Megan había adquirido con el tiempo.


En el otro lado de la ciudad Megan caminaba en su habitación de un lado para otro, sentía un vacío tan grande en el pecho que no sabía que pensar. Se suponía que las novias debían estar eufóricas el día antes de su boda y normalmente les costaría dormir por la felicidad y la excitación del día siguiente. Pero en su caso no sabía describirlo, era como si una mano enorme se hubiera cerrado en torno a su garganta y se empeñara en ir apretando a medida que las horas avanzaban sin piedad hacia los minutos exactos señalados.


Cuando menos se dieron cuenta ambas estaban en pie arreglándose para dirigirse a las peluquerías y demás. Vico se dirigió al salón de belleza que su diseñadora le había indicado donde tenían todo preparado. La maquillaron de tal manera que no se reconocía en el espejo y el traje color vino, corto con bordados en negro, un corpiño precioso que le dejaba los pechos de una manera magnífica, zapatos de tacón  negros altos de vértigo le quedaban increíblemente geniales.

La diseñadora no paraba de decirle lo preciosa, guapa y magnífica que estaba y en verdad así era, parecía una modelo de los pies a la cabeza porque el magnífico peinado que llevaba le sentaba de miedo, el pelo rizado a base de peluquería le colgaba libre en la espalda. Era muy sencillo, pero como justo le había comentado la diseñadora, “No hace falta adornar más la magnificencia”.



Cuando la novia se miró al cristal no se reconoció, tenía un maquillaje ligero, iba con el maravilloso traje de sus sueños, se iba a casar con el hombre de su vida, pero la que se observaba en el cristal del coche de lujo que la aproximaba a la iglesia no era ella, parecía otra persona. No era por la expresión de su cara, ni por nada relacionado con el físico sino con cómo se sentía, sus ojos eran como dos pozos verdes que la arrastraban a la infelicidad más absoluta.

Al bajar del coche, y siendo ayudada por algunas familiares y amigas, se dirigió a una habitación de la iglesia que estaba destinada para que la novia aguardara allí a que el novio llegara primero o simplemente para que le diera tiempo a beber algo, comer algún tentempié o para evitar desmayos o cualquier contratiempo indeseable como era el caso.
Allí descubrió que la esperaba Vico porque vio un bolso que le resultaba demasiado familiar. Mandó a salir a todas las mujeres que allí se encontraban y abrió la puerta del baño. Se encontró a Vico lavándose la cara y descalza con los tacones arrimados a un lado.

-         ¿Qué haces Vico? ¡Estás preciosa! – Intuyó Megan al levantar Vico la cabeza hacia ella.
-         No era yo, no me reconocía en el espejo. No veré como te casas sin que ni si quiera yo pueda conocerme a mi misma.

Ambas se rieron, pero la situación era muy incómoda. A Megan la vinieron a buscar y se entretuvo todo lo que pudo para que a Vico le diera tiempo a estar preparada, pero no la vio ni nadie vino a confirmarle que ya podía entrar a la iglesia.

Cuando la presión fue imposible de mantener por parte de sus amigas y familiares entró en la iglesia casi a rastras y sonó su música, aquella que Vico se había empeñado en componer a su gusto y manera, música celestial que la elevaba a los cielos, pero nunca pensó que escucharla en el momento mas crucial se iba a sentir más alejada de él.

Avanzó paso a paso mostrando una sonrisa y mirando a todos lados acompañada del brazo de su padre, pero no veía a quien quería ver. Llego a donde estaba su en breve marido y le tomó el brazo. El cura ya estaba en posición y comenzó la misa.
Megan estaba angustiada y la pregunta de ¿Dónde está Vico? No paraba de darle vueltas a la cabeza.

No supo bien en qué momento pero la vio escondida, justo detrás del altar oculta en la sacristía, no tenía el maravilloso traje de diseño puesto sino un pantalón vaquero y una camisa sencilla blanca aunque el pelo seguía con esos rizos esplendorosos.
No paraba de mirarla, y Megan la observó bien, estaba más flaca que cuando la había conocido, y eso que antes ya era bastante delgada, tenía unas ojeras enormes como de no haber dormido en varios días y los ojos un poco hinchados al igual que los labios, los cuales se había mordido hasta la saciedad, no sonreía, sólo la miraba con una expresión de devastación en la mirada.

-         Cariño ¿Qué miras? – le susurró Alejandro.

Fue como si lo viera por primera vez, tenía una sonrisa preciosa unos ojos castaños llenos de luz y de felicidad, el pelo rubio repeinado lo hacían parecer el hombre más perfecto del mundo y allí estaba ella, insegura, pensando en aun no tenía claro en qué. Le sonrió y estuvo tentada a besarlo, pero recordó donde estaba y se contuvo. Alejandro pareció darse cuenta y sonrió de nuevo, y mientras tanto el cura seguía hablando con un ritmo monótono perdido en divagaciones que muy pocos escuchaban. Megan clavó la vista en el suelo durante unos segundos eternos y cuando levantó la mirada volvió a dirigir la vista hacia donde sabía que se encontraría Vico.

Allí la encontró de nuevo, en la misma postura, los mismos ojos, el mismo cuerpo, los mismos sentimientos, pero algo cambió…Una lágrima resbalaba por la mejilla de Vico, se podría decir que una de tantas, pero esa lágrima podía leerse, podía sentirse y Megan captó en ese momento su significado.

No era alegría lo que sentía Vico, era devastación, ese tipo de desolación que te arrasa el alma cuando sabes que estás a punto de perder al amor de tu vida, ese tipo de vacío que hacía que todo lo vieras sin color, todo monótono e igual, pareciera más bien que nada, ningún sentimiento positivo pudiera tocarla nunca más. Megan supo que sentía Vico exactamente porque, aunque lo negara, ella inconscientemente estaba sintiendo lo mismo desde que comenzó todo el jaleo de la boda. Poco a poco habían ido muriendo la ilusión, la esperanza y la alegría porque cada vez que pasaba más el tiempo y ahondaban en los preparativos de la boda, Megan más se enamoraba de Vico y viceversa, pero al mismo tiempo, más se reducían las posibilidades de estar juntas.

En esos minutos comprendió cada detalle, cada gesto que Vico había tenido hacia ella, cada contención por parte de ambas de un sentimiento enorme, abrasador, magnífico y apocalíptico que estaban sintiendo la una por la otra. Entendió el porqué de estar a su lado, el porqué del gran regalo de bodas. Supo al momento lo que significaba el amor y es que el amor es dar todo lo que se tiene y más por la otra persona, sólo por su felicidad, por su bienestar, solo sabiendo que la otra persona iba a estar bien se podía vivir y Vico había querido hacer eso, aunque significara apartarse del camino dejando que Megan fuera feliz con otra persona, por eso nunca forzó situación alguna, nunca luchó ni dijo una palabra demás ni fuera de lugar que inclinara la balanza a su favor.

También se dio cuenta de que Vico no se creía merecedora de ella, seguramente por aquel episodio que le había contado hacía ya tiempo que había ocurrido antes de llegar a la ciudad donde sus  padres y en concreto su madre le había minado la moral y la había despreciado como persona solo por ser homosexual. En unos minutos de observación entendió prácticamente su vida entera y supo que aquel hombre que le sostenía la mano y pronunciaba aquellos botos y decía firmemente aquel “Si quiero” No era el amor de su vida ni mucho menos, sino aquella muchacha que lloraba en la sacristía y que se estaba dando la vuelta para marcharse y resignarse a ser infeliz al igual que ella.

-         Cariño ¿estás bien? – Le preguntó Alejandro.

Fue como despertar de una ensoñación, el cura estaba delante de ella, su novio la miraba con preocupación y era el foco de atención de toda la iglesia. La mirada de pánico que puso fue visible a todo el mundo, y al levantarse en la multitud comenzó a extenderse un rumor que crecía a cada segundo, Megan se recogía el vestido.

-         Yo no, yo no, yo no. – Tartamudeaba sin remedio perdida, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos como cascadas y se reía histérica como un dibujo animado malvado que anduviera suelto.

Se agachó y con tirones bruscos y concienzudos comenzó a rasgar la parte de abajo del vestido para dejarse las piernas libres, la gente se le acercaba y Alejandro aun no la había soltado del brazo.

-         No puedo casarme contigo – le dijo al fin.- He cometido una locura, me he vuelto loca de amor por otra persona y he estado a punto de perder ese último tren hacia mi felicidad por culpa de un “Si quiero” precipitado. Encontrarás a alguien mil veces mejor que yo, te lo juro.

Comenzó a correr por el pasillo de la iglesia, se sentía libre, eufórica, loca por llegar a rozar con sus propios dedos la felicidad, su propia felicidad la cual tenía nombre y apellidos.

Al salir de la iglesia estaba lloviendo, pero poco le importó. Supuestamente los novios saldrían hacia el banquete y a hacerse las fotos planeadas en una Harley Davison preciosa que estaba aparcada fuera de la iglesia. Allí la encontró, negra galante y enorme junto al dueño el cual la miraba como si se hubiera escapado ella de un manicomio.

-         ¡Las llaves! – Le gritó.

El hombre asustado se las lanzó y se apartó del camino mientras Megan arrancaba a todo trapo recorriendo las calles de la ciudad como una loca.



Llegó a la casa de Vico, pero se encontró con la puerta abierta, entró llamándola a gritos pero nadie respondía salvo el perro que estaba atado en el jardín. Megan se arrancó el velo, se quitó los tacones, fue al jardín soltó al perro y lo persiguió en su carrera frenética.


Vico estaba allí desde hacía unos minutos, caminaba sin rumbo por el parque y no sabia a donde se dirigían sus pies. Estaba empapada de arriba abajo porque la lluvia se había intensificado. Al final reconoció el sitio donde había ido y se apoyó en la palmera que siempre le había dado cobijo bajo su pie. Se apoyó en ella y simplemente miraba al vacío y lloraba.


Clito corría y corría, sabía donde estaría su dueña y por fin al captar su olor desvaneciéndose apretó más el paso y corrió como enloquecido, sentía que ella no estaba bien y tenía que protegerla a toda costa.

Cuando Megan no pudo correr más se dedicó a mirar por el parque, pero unos sollozos la dirigieron al lugar exacto, vio al amor de su vida apoyada en la palmera, sujetándose el pelo que había perdido los magníficos rizos, y el vientre, dejándose llevar por convulsiones de llanto y dolor. Megan nunca pensó sentir tanto dolor y tanta desesperación de golpe y los pies se le movieron solos, corrió hasta que la tuvo de frente, pero la visión de Vico estaba empañada por las lágrimas y supo que no era capaz de verla. Le despejó el pelo de la cara y se la sujetó entre las manos, Vico sujetó las manos de Megan mientras seguía sollozando y Megan le restañó las lágrimas que aun salían. Poco a poco Vico se fue calmando y miraba a Megan con incredulidad, alivio, miedo y alegría.

-         No me voy a ningún sitio, - le susurró Megan – Me quedo contigo.

No hubo más palabras, solo una mirada larga e intensa mientras el miedo de Vico se desvanecía. Una vez se desvaneció por completo, Megan se acercó al centro de sus manos que aun sujetaban la cara de Vico y se fundió en el beso que más había estado deseando en su vida sin saberlo y con la persona que poco a poco se había convertido en el amor de su vida sin esperarlo.




En la lejanía dos pares de ojos observaban, ambos llevaban odio en la mirada.