viernes, 15 de noviembre de 2013

Cambios...

Yo también me canso de respirar por obligación este aire viciado de injusticia, mentira, envidia e interés, quizá la solución está en dejar de hacerlo, cambiar a otros aires nuevos o aguantar la respiración hasta que los pobre pulmones griten que no pueden más, y cuando por fin vuelva a introducir el aire nuevo, sea un aire limpio, puro, ligero...pero a este deseo se le llama fe, ya que nada cambia sin nada que lo obligue a dejar su actitud. Con esto señoras, señores...solo anuncio que se avecinan cambios que gusten o no gusten, son imperiosamente necesarios ahora mismo. Lo siento por los que se quedan atrás, aplaudo por los que sigan adelante, pero el futuro no se construye con pesos que te impiden volar.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Todo tiene su fin, esta historia lo tiene aquí :)

Este va a ser el último capítulo, si, ¿qué tienen en común estos cuatro personajes? Daniel, hermano de Laura, que por si no recuerdas, era la estudiante que sufría acoso escolar y estaba enamorada de Dafne, es drogadicto y su camello es Mario, el gran capo encubierto.
¿La manera de conseguir Daniel droga gratis? Mantiene una relación secreta con Mario, droga a cambio de sexo, o así fue al principio, porque entre los os se ha desarrollado un vínculo de amor inesperado aunque, Mario, es el que más se resiste a aceptarlo y maltrata a veces a Daniel.
Dafne se enteró de los problemas que sufría una de sus mejores alumnas y en el intento de ayudarla y apoyarla en todo se enamoró, poco a poco olvidó a su gran amor, Vanesa, y comenzó con Laura una relación secreta que acabó cuando el propio director las encontró en el despacho de la profesora manteniendo relaciones sexuales. No hace falta que describa el resto, porque ya hay suficientes películas que describen las consecuencias de estos actos y sí, Dafne pasó un tiempo a la sombra, la cárcel para los no entendidos.
Vanesa regresó y por casualidades de la vida conoció a Laura, tuvo un breve romance con la niña, que ya no siendo tan niña, había evolucionado de una manera sorprendente, era segura de si misma, guapa, elegante y poseía ese atractivo que atraía a la gente. Con Vanesa solo evolucionó a más y consiguió encaminarse hacia donde ella quiso, ser una mujer de éxito catedrática de la universidad.
Mario se vio envuelto en problemas con el tiempo, era inevitable que la mafia colombiana siguiera permitiendo que un empresario salido de la nada les robara mercado, así que contrataron sicarios que fueron en su busca. Al no encontrarlo, fueron a por sus allegados y el primero en caer en las garras de la muerte fue Daniel, que gustoso dio su vida por salvar la de Mario, aunque esto no sirviera de nada. Una fría noche de octubre, en un puerto medio abandonado donde Mario pretendía escapar en un barco, muy desconfiado subió a bordo. Solo tenía una mochila con pocas pertenencias un arma en la mano y notaba que era vigilado de cerca.  Justo cuando se creyó a salvo, arrancó el motor del pequeño barco y saltó por los aires en una bola de fuego y muerte.
Vanesa a base de mover hilos de sus influencias consiguió dar con el paradero de Dafne, ella una vez consiguió salir de la cárcel, se había mudado de país y había adoptado otro nombre intentando dejar atrás su vida anterior. No podía ejercer de profesora, pues debido al juicio le había quitado su licencia para ejercer, ahora se encontraba trabajando de charcutera en un hipermercado de una ciudad remota. Para su suerte Vanesa fue a por ella, le confesó su amor y rogó su perdón…pasaron años hasta que Dafne consiguió volver a confiar en Vanesa y volvieran a tener una relación amorosa.
Con el paso de los años Laura encontró a su amor, Vanesa y Dafne consiguieron tener una relación estable después de una boda precipitada y diversas peleas y viven juntas felizmente en una de las muchas mansiones pertenecientes a Vanesa, cuyos negocios no hicieron sino florecer, dejó de ejercer la prostitución o “ser acompañante de lujo” como ella prefería etiquetarse obviamente porque ya tenía pareja y no tenía necesidad de ello.

Y en un lugar del cementerio, dos lápidas de dos hombres descansaban una junto a la otra, aparte de lo típico de nombres fechas y epitafios, ambos tenían un mismo dibujo discreto grabado en una de las esquinas, una paloma, símbolo de la libertad de un amor que nunca supo lo que era volar.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Vida en reconstrucción, manos a la obra....

4
Dafne

-          Estoy cansada de hablarle a un auricular y solo escuchar tu voz a través del contestador, como no me has llamado ni dado señales de vida en seis meses, no me has dejado otra opción que decírtelo por aquí.  – comencé a llorar. – Me voy a divorciar porque a él nunca lo he querido, tranquila, no te buscaré, te quiero, pero entiendo las indirectas y sé que no me quieres ver, que si me quisieras te habrías puesto en contacto conmigo. Bueno, eso, hasta siempre, no volveré a llamar.
Y así quedó sellado mi destino. Esta misma noche Mario vendrá como cada noche, pero en vez de encontrar a su esposa de siempre, me encontrará a mí, la chica que conoció y con la que se casó hace años, una chica que se casó con él por interés y por no perder de vista a mi amante, de la que mi marido era manager.
Ya es hora de recuperar todo lo que tanto Mario como Vanesa me han robado. Soy profesora de lengua en un instituto que merece ser pegado fuego desde los cimientos hasta el techo con casi toda la gente dentro. La hipocresía campa a sus anchas, los alumnos hacen lo que les da la gana, pero con tal de que no perjudiquen el buen nombre del instituto no se toman medidas ejemplares y como los adolescentes no son idiotas, siguen las normas no escritas del director a pies juntillas. Puedes hacer lo que te dé la gana, pero que no salga de los muros de esa cárcel al que consideraban centro de estudios.
De resto poco más hay que contar de mi vida. Me quedé huérfana a los catorce años y desde entonces comencé a vivir mis tíos, ellos me enseñaron a ser lo que soy y a ganarme todo lo que tengo. Me enamoré perdidamente de una chica preciosa y supe todo de ella, su luz y su sombra, me casé con mi marido por estar siempre pegada a ella y no perjudicar su carrera de éxito y finalmente escogió lo que más le importaba, su carrera, dejándome a mí aquí en esta estacada.

¿Qué haré con mi vida? Pues vivirla a mi manera, como nunca dejé de hacerlo, no puede ser más duro de lo que he pasado hasta ahora. Estoy buena, tengo un carácter difícil, soy una inconformista y busco el amor desesperadamente para sentirme viva. Olvidar a Vanesa es mi objetivo, dejar vivir su vida a Mario es otro y dejarme sorprender por el destino es lo que pienso hacer.

lunes, 19 de agosto de 2013

Yo siempre seguiré siendo el rey....

Capítulo 3

Me llamo Mario y soy un libro abierto, directo y muy conciso. Por eso me describiré en pocas líneas, mi historia comienza en bachillerato en el año de la castaña, dicen que las cosas buenas se experimentan en la universidad, pero yo me adelanté. Drogas, sexo, alcohol…vamos, llegué a la universidad bastante bien entrado en los conocimientos buenos de la vida. Poco a poco comencé a montar mi pequeño imperio, con el trapicheo por supuesto. Nunca fui atractivo en mi juventud, pero gracias al crecimiento, el cambio de metabolismo y mi gran empeño de estar en forma conseguí convertirme en lo que soy ahora. Un tío guapo, musculoso, inteligente, con trabajo influyente en la sociedad, trapicheos oscuros encubiertos y una mujer que vale oro.
Levanté mi pequeña fortuna a pulso y conseguí hacerme famoso gracias al cuerpo que me trabajé en la universidad, ya que, mi pensamiento de aquel entonces era que si iba a la cárcel, al menos que mi cuerpo mantuviera acojonados a los matones.
Me casé hace poco, no me acuerdo de la fecha exacta porque eso es cosa de mujeres, a mí con saber que mi niña está loquita por mis huesos, es feliz y que todo en mis ámbitos más oscuros va bien me conformo. Para más información, ella no sabe nada sobre mi vida oscura y espero que jamás se entere y no quiero hablar más de este tema.
No es oro todo lo que reluce. Le he puesto los cuernos a mi mujer solo una vez, ella era prostituta de lujo por mucho que la muy guarra se empeñara en decir que era “Acompañante de lujo”, sé al son que bailan esas mujeres y en cuanto la billetera se abrió también sus piernas. Mi historia con esta chica es interesante, su nombre era Vanesa y después de tirármela, descubrí que era una tía con talento, así que me convertí en su manager y la catapulté hasta donde está ahora. Me la seguí tirando hasta que la muchachita dándoselas con ínfulas de famosita me comenzó a pedir más dinero. Después llegaron las discusiones grandes porque quería que redujera mi porcentaje de beneficios y mil detalles más. Al final se buscó a otro manager y yo pasé de todo por mi bien el suyo y el de mi mujer. Al fin y al cabo era otra putita que se las da de superior que sin la ayuda adecuada se estamparía en cualquier esquina.
La que me da pena es mi mujer, Vanesa y ella estaban muy unidas desde que mi mujer estaba en la universidad y ella fue la que me la presentó ya no recuerdo ni cómo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando un amigo me la impuso como acompañante para cerrar un asunto de drogas. El trato se cerró excelentemente, descubrí lo puta que podía ser la amiga de mi mujer que me venía con cuentos de que era bollera, pero bien que le gustaba un rabo, doy fe y ya está. Pero claro, al marcharse con otro manager y todo el follón Vanesa se marchó del país y mi mujer hace seis meses que no es la misma. Espero que pronto encuentre otra amiga y se le pase porque no aguanto más llegar a casa y encontrarme a la reina de mi hogar depresiva. Admito que soy un machista de mierda en ocasiones, pero con mi mujer no, ella es mi diosa y el pilar de mi vida.
Y esa es mi historia, mi mundo de día es ser manager, amante y fiel esposo, hombre de negocios, respetado miembro de la comunidad…de noche, soy todo lo contrario, manejo el mundo de la droga en tres ciudades importantes, de fiel no tengo ni las pestañas, el respeto lo consigo a base de golpes, sangre y muerte…Soy el perro fiel de día, que se convierte en lobo de noche. Quien me la hace, lo paga muy caro. ¿Mi estilo a la hora de matar? Porque espero que hayas supuesto que este mundo es peligroso jaja. Pues no dejo rastro, simplemente dejo que otros hagan por mí el trabajo sucio, cuidado, porque puedo señalar en cualquier dirección y lo que yo señalo, tiene tendencia a morirse, no sé bien aún porqué. (ésa es mi amenaza favorita en los negocios)

viernes, 16 de agosto de 2013

Luchar o morir....

Capítulo 2

Bueno, tocan presentaciones, ya que estos capítulos, de una historia indeterminada que la autora ha decidido hacer así porque se levanta por el lado izquierdo de la cama, van de esta manera y dudo que lo vaya a cambiar. Vale, tengo tendencia a enrollarme, pero soy una tía simple.
Me llamo Vanesa, estudio bellas artes aunque ya estoy haciendo un master, soy modelo de fotografía y pasarela, también soy actriz y cago bien por las mañanas. En realidad hace un año no me conocía ni mi madre, actualmente mi queridísimo manager se está planteando ponerme escolta porque me acosan demasiado. Pero vamos con mi historia, cuando no era nadie.
Entré a la universidad por mi propio pie, tenía un par de kilos demás, y carecía del apoyo económico de mis padres ¿Por qué? Porque la hija de un diputado no podía dedicarse a estudiar bellas artes según su cabeza cuadrada. Pues fue sencillo, me largué de casa a mis diecisiete primaveras, busqué  trabajo de secretaria o chica de los recados de los secretarios verdaderos, gracias a que me aproveché de la influencia de mi queridísimo padre y estuve los dos peores años de mi vida poniéndome en forma. Bellas artes se me daba de puta madre, me encantaban todas y cada una de mis asignaturas y matarme en el gimnasio más aún. Estaba también en clases de teatro, fotografía y modelaje. Esos años fueron interesantes por todo lo que aprendí, pero en cuanto a vida social…bajo cero.
En el tercer año, ya con el cuerpo perfecto para que las clases de modelaje surtieran efecto, comencé a eso, a ser modelo y también empecé a cobrar suplementos. Con la ropa adecuada, el estilo adecuado y sacando la estricta educación que mis padres conservadores me habían brindado, me metí en la etapa turbia de mi vida. Yo era dama de compañía, una puta que no follaba salvo en situaciones especiales según mi definición sencilla, fueron varios los eventos a los que fui del brazo de un hombre importante, incluidas varias reuniones políticas a las que mi padre asistía granjeándome así su odio y la exclusión definitiva de la herencia, pero me lo pasé divinamente mirándole a los ojos mientras mi acompañante exhibía mis cualidades a la multitud dándome a conocer en los altos círculos de la sociedad.
En ese tercer año conseguí  dinero, aprobar ese año de universidad y conocer a la que sería el gran amor de mi vida hasta la actualidad. He de aclarar que soy bollera por cierto, ¿Cómo aguanto ser acompañante de hombres? Pues en un trabajo no tiene porqué gustarte todo hija mía, así que mucho alcohol y listo, ¿En cuánto al sexo?  Sí, cobraba un pastón por polvo. Disfrutaba más cuando me contrataban mujeres, porque aunque muchos lo nieguen en las altas esferas también hay lesbianas sueltas y es un gusto y placer anunciar que a más de una el extra de tener sexo no se lo he cobrado. Y sí, ser lesbiana era un motivo más para que mi padre no me quisiera ver ni en pintura, pero de eso se enteró después, vamos, que salí de casa antes que del armario.
Acompañaba esa noche al director de una universidad, no me está permitido decir el nombre de la eminencia por cosas del trabajo y el secreto profesional, y al entrar por la puerta con mis tacones y vestido de Dior, no pude evitar fijarme en la pobre becaria que acompañaba al pringado que se creía alguien por ser el entrevistador oficial de la revista universitaria. Él iba enchaquetado, perfectamente peinado y perfumado. La chica que me llamó la atención en cuestión tenía el pelo recogido en un moño muy cutre, tenía un chaleco marrón con miles de bolsillos, un traje marrón deslucido y unos tacones que tenían pinta de haberse recorrido el mundo antes de llegar allí por casualidad, una grabadora en la mano y con la otra sujetaba los cables del fotógrafo y el micro conectado a la grabadora.
Vale, soy una tía cruel que te mueres y me reí lo más grande ante la pinta de la pobre chica, pero tenía unos ojos, un cuerpo, un pelo…estaba muy buena. Y para que a mí me llame la atención una chica ya tiene que ser especial o rara de cojones, en este caso era ambas cosas.
Cuando el idiota del entrevistador acabó la chica se vio sumida en un caos, le colgaron la cámara, le dieron el micro y salió la pobre directa al aparcamiento con su pase de prensa en la boca. Yo me desembaracé de mi acompañante anunciando que tenía que ir al baño y la seguí.
Mi trabajo era sencillo, sonreír, posar para las fotos con la eminencia que tuviera al lado y estar como una figurita, o sea, más callada que una tumba, así que no notarían mi ausencia hasta dentro de unos largos minutos.
Me quité los tacones al salir del edificio y corrí hasta el aparcamiento y allí la encontré en una camioneta metiendo bártulos en ella.
-          Perdona, se me ha escapado mi perrito, es un chiuaua pequeñito, creo que está debajo de la camioneta ¿Lo has visto? ¿Me ayudarías a encontrarlo? – anuncié con cara de amargada sacando partido a las clases de teatro recibidas.
La chica me miró con cara de susto, asintió varias veces llevada por los nervios y se agachó automáticamente al suelo mirando debajo de la camioneta. Yo me acerqué para que al levantarse ella se encontrara con mis piernas y no pudiera evitar hacerme un repaso enorme al incorporarse. He de decir que esa táctica siempre funciona y es impresionante porque así ocurrió.
-          Perdona, pero no encuen…- Se quedó muda por el camino a partir de mis rodillas.
Demoró la vista en mis caderas, un poco más en mi escote y finalmente llegó a mis ojos que fue donde menos estuvo, porque desvió la mirada muerta de la vergüenza.
Yo me reí con ganas mientras la pobre se ponía más roja que un tomate.
-          Relájate, no se me ha perdido ningún chucho estos cócteles no son aptos para perros, el único que había lo tenía cogido del brazo y tu amigo lo entrevistó.
La chica pareció quedarse muda, hasta que me enteré de su nombre, que tenía dos trabajos y prácticamente su vida y obras. No me hizo falta ni alcohol para eso, sino la postura correcta al sentarme y que mis tetas quedarán bien a la vista. Ignoráis el poder de la seducción señores, con él se consiguen más cosas que con el suero de la verdad, el alcohol o las drogas.
Al rato vinieron a buscarme y yo, alegando que me había torcido un tobillo le deslicé a la muchacha mi tarjeta en un bolsillo y seguí con mi trabajo de esa noche.
Así conocí al amor de mi vida, una manera cutre teniendo en cuenta que estaba como un taxi, en plan “Puta de servicio”, pero ese detalle fue olvidado muy rápidamente, ya que cuando hay amor y sinceridad, lo demás deja de importar.
Con los años nuestra relación fue consolidándose pero no de forma pública, eso nunca, mi primer manager lo dijo claro “Ganas más siendo heterosexual públicamente hablando, en la intimidad por mí como si metes un perro entre tus sábanas, no nos jodas el futuroasí que no la cagues ”.
Cuando mi carrera despegó del todo a mi chica no se le ocurre otra cosa que convencerme de que si ella se casaba con mi manager estaríamos más tiempo juntas. Al principio fue sencillo y descubrí que tenía razón, pero con el tiempo ella encontró  trabajo fijo, yo me movía más por el mundo que la compresa de una coja,  actualmente…
Actualmente la amo más que a mi vida, pero no le hablo desde hace seis meses, quiero que me olvide, que siga con su vida y sea feliz… ¿Yo? No puedo permitirme sentir nada hasta que no salgan adelante por fin mi propia marca de ropa,  mi cadena de fotógrafos y se consolide mi carrera como actriz. Vale, sí, tengo mucho dinero, pero quiero tenerlo asegurado para el futuro porque querría retirarme de mi carrera de modelaje que es la que me daba de comer actualmente.

Y esta es mi asquerosa historia, como de la nada me hice puta para conseguir lo que amaba, como perdí a la única persona que me ha querido a pesar de mis miles de defectos ¿Todo por qué? Porque soy una persona que se ha currado lo que tiene siempre, sé lo que valgo y estoy acostumbrada a salir adelante a pesar de los impedimentos que siempre me han puesto. Al principio tenía sobrepeso  y no servía para modelo, conseguí ser modelo de las más prestigiosas del país, me decían que no saldría adelante en bellas artes y ahora tengo una colección de arte como para montar una galería, otro de mis proyectos, me dijeron que moriría de hambre si quería ser actriz y, joder estoy a dieta permanente, pero no me muero de hambre, en cuanto a mi vida privada…el amor es mi asignatura pendiente…en siguientes capítulos veremos si la apruebo.

jueves, 8 de agosto de 2013

Una historia poco corriente...

Capítulo 1


Si esperas una historia de heroísmo, valentía, romanticismo y demás mejor cierra esta página y búscate otra historia. Ésta no es una de esas que permanecerán grabadas en la historia como himnos y serán dadas en las clases de lengua, ni tan si quiera después de leerla creo que vayas a acordarte nunca más de ella. Pero si decides quedarte, recuerda que si estás en situaciones como las que aquí puedo llegar a describir, para ser feliz, solo tienes que hacer lo contrario a lo que hago yo.
Mi historia comienza dándome cuenta de lo lógico, no era como los demás, me sentía diferente y bueno, no es que estuviera destinada a ser Cat Woman ni una princesa ni hostias. Me di cuenta de que era lesbiana, me gusta más una chica que comer, ahora lo acepto sin ningún problema y me río de todo, pero a la tierna edad de quince años donde todo es un jodido drama, créeme, no fue nada fácil asimilarlo. ¿Qué de quién me enamoro? Jaja, no podía ser de otra persona que de mi profesora de Lengua Española. Si, es que yo la veía todos los días desde primera fila a veces, otras desde la última, pero eso sí, era incapaz de quitarle el ojo de encima porque era mi tipo de mujer.
Y así, en las sombras, pasaron los años mientras yo estaba muy cómoda metida en Narnia profunda. Mis amigas con los chicos era como si bailaran a lo largo de una gran pista de baile y cambiaban de pareja a placer. Claro que el gran salón era el instituto y cuando me refiero a bailar, estoy queriendo decir que se sumergen  en relaciones. Yo permanecía sentada, observando la escena a lo largo de los años que transcurrieron desde que me di cuenta que me llamaba más poderosamente la atención, como le quedaban los vaqueros ajustados a mi joven profesora de lengua que el “potente paquete y músculos” que tenía el joven profesor de gimnasia.
¿A qué me dediqué desde los quince años? A averiguar cosas sobre Dafne, la de lengua, y he de decir, que de éxito no he tenido casi nada. Saco las mejores notas de mi clase y tengo cierta confianza con casi todos mis profesores, pero no consigo pasar de ahí. También puede deberse a que soy extremadamente tímida y poco comunicativa, pero como decía mi amiga Carla, a veces tengo cara de confesionario, y  la gente me acaba contando cosas muy íntimas sin yo mover un dedo para que suelten la lengua. Pero bueno, ese “Don” que según Carla es la bomba, no me sirve para alcanzar el objetivo que quiero, ya que Dafne parece un bunker anti apocalipsis zombie. Pero miento si digo que no me gusta que así sea ella, las personas que se abren a la primera nunca me han gustado y tiendo a desconfiar hasta de mi sombra.
Otro tema que te inquietará es la edad, cuando mi historia comienza tenía quince años y Dafne veintitrés, vamos que, ocho años de nada. Para mi existe un problema a partir de los diez, así que ella entra perfectamente dentro de mis cánones.
Y aquí comienza el problema señoras y señores, a mis quince años no hay problema, a mis dieciséis comencé a dar un poco el cante, bastante en realidad. Todas las adolescentes de mi clase tienen unos niveles de hormonas en sangre que no son ni aceptables, vale, yo también estaba igual, pero la diferencia entre ellas y yo es que ellas pueden gritar su amor a los cuatro vientos, yo sin embargo calladita en un rincón estoy mejor. Nadie sabe que me gustan las mujeres, mucho menos que me muero por la de lengua. Y es que una de las tías más populares del insti, no solo por su inteligencia, sino porque… ¡Vale joder! La opinión de casi todo el mundo es que soy una poco rara al principio, pero muy simpática, extrovertida y demás gilipolladas típica de una chica que le cae divinamente bien a todo Dios, si a eso le sumamos que según todos los tíos estoy muy buena, pues ahí tienes el cóctel en el que me encontraba. Una chica que es acosada por los chavales hormonados que pasa de todos ellos, enamorada de su profe de lengua, sin que nadie sepa que es homosexual y por supuesto acojonada. No conozco a nadie como yo, una de dos, o en este instituto se esconden o en verdad soy un bichito raro que no confía en nadie lo suficiente como para desahogarse del todo. Pero bueno.
Todo no puede ser de color de rosa y cuando empecé a dar el cante pues no quise pasar desapercibida como haría cualquiera. Te resumo, en mi situación, cualquier chica con dos deditos de frente escogería al chico más idiota pero guapo y comenzaría una “relación tapadera” para quitarse de encima las sospechas, yo simplemente soy una idiota demasiado sincera. Antes de hacer daño a un chico, al cual dejaría traumatizado en un futuro, simplemente me quedé en el banquillo del gran baile que mencioné antes. Y como si las chicas de repente tuvieran un complejo extraño de ser buitres, se lanzaron a por mí, su carroña.
Así empezaron insinuaciones, un poco de acoso por aquí, insultos por allá, una pizca de desprecio y bueno, mi vida se redujo a sentarme sola en clase, notar miradas en la nuca porque yo no levantaba la vista de lo que tuviera entre manos o del suelo y demás. Vivía acojonada, todo porque ellos creían que era lesbiana, cosa que era, pero  joder, yo no había dicho esta boca es mía salvo cuando me defendía de las primeras acusaciones.
¿Amigos? Aquellos a los que así consideraba salieron corriendo al primer atisbo de fuego, ¿La típica compañera marginada que me defiende o me entiende y me ayuda? Eso solo pasa en las películas cariño. ¿Profesores? Los hijos de puta de mi clase sabían hacerlo tan bien que todo estaba camuflado, los profesores estaban ciegos directamente, siendo manipulados por los… vamos a llamarlos “secuaces del diablo”.  ¿El típico chico que se apiada de ti? Otra vez, deja de ver pelis, en serio. ¿Una chica que se enamora de mí, de mi edad o mayor que llega y me salva? Podría haber pasado, pero yo no tengo esa suerte.
Y así estaba yo en segundo de bachillerato, aún no había cumplido los diecisiete y tampoco es que hiciera mucha falta, tenía claro que con tanto disgusto en el instituto, en casa y demás moriría joven. Estaba en la única clase en la que me sentía bien, un poco como antes, sentada en la última fila sola. Procuraba no mirar ya a Dafne porque las chicas de mi clase no me quitaban ojo, buscando cualquier atisbo de punto débil para darme en él con toda su fuerza y con el tema Dafne, no estaba dispuesta a permitirlo. Así que me contentaba con mirarla de reojo y atender lo justo y necesario para que ella no pensara que pasaba de su clase. He de admitir que mientras atendía le daba un repaso a ese cuerpo, pero hay detalles que una no puedo evitar.
La hora se me pasó volando, es cierto eso que dicen que cuando te lo pasas bien el tiempo se esfuma. Apesadumbrada cogí mis cosas y salí la primera de la clase, prácticamente volé hasta llegar a la terraza del instituto, el único rincón que podía considerar mío. Saqué un libro que llevaba poco tiempo leyendo y me puse manos a la obra mientras comía tranquilamente. Con todo mi panorama, yo misma decidí aislarme antes de que me hicieran alguna putada jodida, soy idiota en ocasiones, pero tanto no. Lo bueno de ese momento era que no fingía, era yo misma y hacía lo que me apetecía hacer. Y no paraba de sonreír como una idiota porque cuando acabara el descanso tenía otra hora de lengua. Por eso adoraba los miércoles.
El timbre sonó demasiado pronto. Pero volé por la escalera y me hundí fácilmente en el mar de alumnos que volvía del patio de una manera ruidosa y desordenada para ir a su siguiente clase. Pero ese día no tenía todas las papeletas conmigo. Fui a mi taquilla y allí me esperaban un grupo de unos cuatro chicos y seis chicas. Supe que me estaban esperando porque nada más enfocarme los tíos comenzaron a reírse como gorilas y las chicas se pusieron serias con su mejor cara de asco pintada y ese brillo malicioso en los ojos.
Os ahorraré detalles, acabé saliendo del baño con la cabeza empapada en agua. Gracias a las técnicas de supervivencia que vi en la televisión la cerradura saltó con dos patadas bien dadas en el centro de la puerta. En el lavabo me escurrí el pelo y me hice un recogido para disimular que estuviera empapado. Me sequé la cara como pude y disimulé los morados de los brazos y que tenía la camiseta algo mojada con una chaqueta que por suerte llevaba dentro del bolso y muy digna fui a clase de lengua. Llegaba diez minutos tarde, pero al entrar y anunciarle a Dafne que me encontraba algo mal todo estuvo arreglado. Me senté en mi sitio al fondo de la clase y ese día tuve que soportar miradas, risas y frases del estilo “¿Qué mal huele no?” “Alguien no se ha bañado desde hace mucho” “Joder, no sabía que la mierda podía apestar más aún de lo que apesta normalmente”…Os ahorraré muchas perlas de frases, pero éstas son un buen ejemplo la verdad.
Éste era mi día a día, por eso no quería ir a ese infierno al que llaman instituto, por eso me ponía mala con frecuencia y no solo porque me inventara muchas veces que estaba enferma, sino porque a veces los mismos nervios me producían el malestar, pero bueno. Basta de hablar de mí. Esta historia es de dos personas. Así que dejo paso a Dafne,  que ella también tiene mucho que contar. Besos y TO BE CONTINUED como dicen en las series. Por cierto, mi nombre es Laura.


sábado, 3 de agosto de 2013

Querida amiga...

Vamos a hacer un resumen ligero, me has dicho querida amiga que te duele el pecho, tienes ganas de cerrar los ojos constantemente y no por cansancio, constantemente imaginas que tu vida sigue según estaba hace un mes o un espacio de tiempo determinado donde creías que eras feliz, a veces recuerdas lo que has perdido y se te queda un vacío en el estómago y una bocanada de aire frío te golpea el pecho, haciéndote sentir la más cruda de las soledades y el más sórdido de los dolores. Te ves capaz de olvidar por momentos la realidad, sobre todo cuando estás rodeada de gente o distraída, pero así no puedes vivir siempre y por supuesto las noches son lo peor, debido a que tu mente en vez de apagarse en los dulces brazos de Morfeo, viaja a las profundidades del infierno para recordarte las sensaciones malas antes descritas multiplicadas por diez. Lo que finalmente provoca ese llanto que ha sido reprimido durante todo el día y que por fin, libre se decide abrir surcos en tu cara, la cual no merece tal maltrato.
Querida amiga, la aventura del amor es así, por desgracia te ha tocado probar la dulce miel de su cara amable por un momento muy breve, pero la otra cara del amor es la que ahora experimentas, no hace falta que te la describa, ya que anteriormente lo he hecho de una manera muy externa, porque cada persona es un mundo y cada persona siente, vive y sueña de manera diferente, pero tranquila, recuerda respirar, ésa es la solución, no importa el motivo del sufrimiento, no importa el amor, ni el odio, ni el orgullo…Importa que te levantes, seas la de siempre y resurjas como un fénix hacia una nueva vida, porque permíteme decirte cariño, esta no será la única vez que lo vivirás, te pasará muchas veces en tu vida si no tienes la suerte de encontrar al supuesto “Amor de tu vida” en el cual, yo personalmente, estoy empezando a creer que es otro personaje ficticio como los reyes magos, papá Noel, ratoncito Pérez y demás personajes.
Ahora estás hundida, pero recuerda que no eres la única que sufre, hay gente que te ve día a día e intentan animarte, hay más personas sufriendo por cosas peores que tú en el mundo, que aunque ahora eso ahora mismo no te importe, descubrirás que hay cosas más relevantes que un mal de amores.

Amiga, éstas serán mis últimas palabras hoy, te permito que estés mal un breve espacio de tiempo, porque no somos máquinas y el dulce antídoto del olvido de sentimientos no es un néctar que venga pronto a aliviar nuestras ansias de él, pero después de ese breve espacio de tiempo toca levantarse, toca ser esa persona maravillosa que sé que eres y toca enfrentarse a la vida. Quizás tengas la suerte de que jamás te volverán a hundir, tal vez vuelvas a caer, pero sabes que no estás sola y que a tu alrededor siempre hay alguien. Ahora levanta de esa cama, lávate la cara y ponte tu mejor ropa, maquíllate si te gusta y sale al mundo mostrando una gran sonrisa porque ¿Quién sabe? Quizás puedas provocar que la vida te dé la espalda ahora, pero juntas aprovecharemos para meterle mano.

domingo, 28 de julio de 2013

Cómo dejar de ser Yo...

Atrás quedaron los tiempos en que destrozada me acercaba a su puerta, tocaba el timbre, le dejaba un paquete a su hermana y con paso apesadumbrado me alejaba de allí, sabiendo que con cada paso se me rompía el alma, el corazón y moría en mi una parte de mi propio ser que sabía, era esencial para mi posterior supervivencia. De repente, sin más, a mi espalda se oyen pasos apresurados y una mano toma mi hombro, me giro con las lágrimas a punto de parapetarse por los acantilados de mi cara y allí estamos, dos idiotas que se aman y que por pensar demasiado las cosas, por no ser valientes en conjunto y por separado y caprichos del destino, están a punto de quebrar y separarse por siempre. Pero las almas gemelas no pueden hacerlo, así que con un abrazo, una sonrisa y un beso sellan el pacto que las llevará a la felicidad, donde no todo es perfecto o deseablemente posible, pero se tienen la una a la otra para superar al mundo entero.


Mientras tanto, en este tiempo,mi tiempo, me acerco temblorosa a su puerta, le doy a su hermana el paquete, me alejo, llego después de una larga caminata al coche y cuando arranco el contacto, queda sellada la aparición de alguien nuevo, alguien que es mil veces peor que la persona que tocó la puerta, llena de miedos, rencores y desesperación, la peor versión de mí misma…Alguien que ya no puedo considerar ser Yo.

viernes, 26 de julio de 2013

Películas mentales...

Coger el teléfono en la mano como si fuera tu salvavidas, aunque sabes que en el fondo no hay vida que salvar, se rompió en aquel momento en que fuiste dura, en el momento en que decidiste sobrevivir a pesar de que el corazón se te rompiera. Si, las lágrimas ya han dejado surcos en tus mejillas después de días y días que no te has molestado en ponerles freno pero ¿Qué más da? Poco hay por lo que luchar si ése nombre, su nombre, solo es eso, muchas letras juntas en la pantalla del móvil que sujetas fuertemente, a solo una tecla de contarle en el infierno en que te has metido tú sola, bajar el orgullo, pedir perdón y llevar todo el tren hasta la última estación, si es que las vías no están cortadas por el camino. Y mientras ahí sigues, con el teléfono en la mano, las lágrimas y tus películas mentales por compañía…

sábado, 13 de julio de 2013

Presente, pasaro y Futuro

Cierto es que miramos al cielo en días lluviosos melancólicos a través de una ventana y hay dos opciones, o sonreímos porque tenemos una vida plena, feliz, tenemos todo lo que queremos, nos rodeamos de personas fantásticas y estamos viviendo la mejor etapa de nuestras vidas y jajajá, y ahora voy a la realidad, la segunda opción. Miramos por la ventana ese cielo lluvioso pensando que el tiempo está acorde con nuestra alma, con nuestra vida tétrica, nuestro corazón hecho pedazos y nos lamentamos por los errores del pasado, por haber perdido a personas que hubieran marcado la diferencia ahora entre estar bien o mal, lamentamos la marcha de aquellos días felices que no supimos apreciar y valorar por estar pendiente de cosas que ahora no tienen importancia alguna y demás, cosas que querríamos tener y no tenemos, metas a las que quisimos llegar y nos quedamos a mitad del camino, noches que debieron acabar de una manera diferente, lágrimas desperdiciadas por la persona menos adecuada.

¿No te has parado a pensar en lo inconformistas, ambiciosos y egoístas que podemos llegar a ser? Siempre preocupados por nuestro bienestar, siempre yo, yo, yo y después si eso yo. A veces quitar la mirada del espejo o de nuestros pies nos ayuda a ver a quienes tenemos a los lados, en frente o detrás. No te voy a engañar, la misma mierda nos perseguirá porque todos estarán pendientes de sí mismos, pero marcando la diferencia, tú a veces puedes aliviar un pequeño mal de otra persona que quizás no te percates que tiene. Te invito a que alces la mirada, y mires hacia adelante que es tu futuro, hacia los lados, que es tu presente y ahí están quienes te ayudarán a seguir adelante y si miras hacia atrás o dejas a alguien, que solo sea para sonreír, darle las gracias por la lección que te han hecho aprender y para decir un simpático adiós con la mano. 

lunes, 8 de julio de 2013

Si ellos pueden, nosotras también! =)

Pasarse toda la tarde pensando no era el fuerte de Sandra precisamente, pero ese día tocaba. Por supuesto no era una fecha normal para ella, ni para Mónica tampoco. Cumplían ya cinco maravillosos años juntas y ya era hora de dar un paso. El paso que marcara la diferencia. Sandra quería pedirle que se fueran a vivir juntas, no importaba a donde dado que ambas tenían trabajo y estaba segura de que juntas podrían comenzar en cualquier lado, ya que aunque muchos se empeñan en decir que no, donde hay amor todo es posible con el tiempo.
Llevarla a un sitio bonito cerrarle los ojos en algún mirador de noche y susurrarle al oído la petición, ir a su casa entrar en su cuarto y pedírselo sin más, preparar una cita romántica y después de hacer el amor decírselo… eran muchas las opciones que se le ocurrían, pero ninguna terminaba de convencerla. Pero al final una idea muy buena se le pasó por la cabeza. Mariachis en su balcón, trepar por aquella enredadera cutre que mil veces había usado para colarse en su casa para que sus padres no la pillaran y darle un beso, eso sí, la petición se la haría abajo.
Era su noche y estaba nerviosísima. Al final había rechazado la opción de trepar porque quería estar bien vestida para la situación, así que allí estaba a las once de la noche plantada en su jardín, nunca mejor dicho, con una rosa roja y otra blanca en las manos esperando a los mariachis como quien espera por Dios. Pero no aparecían.
Sandra olvidó que Mónica solía salir en pijama al balcón a fumarse el último cigarro del día y en cuanto lo encendía la llamaba para darse las buenas noches. Corrió justo a tiempo para esconderse y que Mónica no la viera pero el móvil sonó delatándola. Salió de debajo del balcón con las mejillas al rojo vivo y le explicó qué hacía allí, el suceso con los mariachis que seguramente se habían equivocado de camino. Mónica sonrió un poco pero no hacía sino decirse lo especial que era su novia y la suerte que tenía.
Al final Sandra trepó por la enredadera con tacones incluidos, las rosas en la boca y el corazón latiéndole a mil por hora. Al llegar al balcón con un beso el pacto del inicio de sus vidas juntas en solitario quedó sellado y el último comentario de Mónica al cerrar su balcón para dar paso a la intimidad suya y de su pareja fue:

-          Hubiera dado lo que fuera por haber tenido dos ojos abajo mientras trepabas!

domingo, 30 de junio de 2013

Siempre...

Llegamos a creernos realmente invencibles, justo en la cima de nuestras vidas, desde aquella primera vez que en aquel instituto cruzamos las miradas, no sé si fue el destino, la atracción de los cuerpos o la física y la química que generó el roce de nuestras bocas al experimentar con nuestros cuerpos la manera que encontramos inicialmente de dar rienda suelta a nuestro amor. Lo que sé es que surgió y lo supimos mantener, contra viento y marea las dos juntas cogidas de la mano llegamos a rincones del mundo que apenas llegamos a soñar y a veces solo con cerrar los ojos, aunque en verdad viajamos bastante. No había reto que juntas se nos resistiera, cualquier enfado con una muestra mínima de cariño por parte de ambas se disipaba y la mayor de las cargas se hacía ligera si se compartía. Diecisiete años juntas y parece mentira, gritos, no solo de pasión, momentos, lugares, como, porqués, y cuando compartidos… Dos vidas unidas en la eternidad desde una simple mirada, una necesidad la una por la otra que cuando se manifestaba dolía físicamente, ansiedad que se veía disipada en momentos tanto sexuales como simplemente viendo la tele encogidas en un sillón que habían pagado juntas con esfuerzo.
Su lugar favorito sin duda era la cama, aquella en la que Miriam pasó las mejores situaciones junto a Carmen, pero también las peores. Esa cama fue testigo de muchos momentos, pero los que se quedaron marcados para siempre fueron en los que las lágrimas rodaban, el diagnóstico de cáncer de mama de Miriam, el regreso de la operación en la que perdió el pecho, los esfuerzos de Carmen por ser un apoyo firme e incondicional, la quimioterapia, los momentos de demostración de afecto cuando Miriam se veía con fuerzas, la recuperación completa y sin más, la recaída por metástasis a la enfermedad…

Ahora Carmen estaba sola, acostada en el césped con unas flores ante la tumba de su único amor, ese dolor físico la estaba destruyendo desde su ausencia de esta vida, lloraba desconsolada mientras en su mente sonaba como un mantra las últimas palabras que le dijo a Miriam “Quédate conmigo”. La respuesta de Miriam fue tocarle el pecho justo encima del corazón y las palabras “Desde la primera mirada te prometí que era tuya y que jamás me separaría de ti, y siempre cumplo mis promesas”

jueves, 27 de junio de 2013

Simple paseo...

Paseo por la calle y me tropiezo con un chico, alto, musculado, atractivo…el típico macho ibérico con esa barba de tres días que me sonríe y saluda como si quisiera algo conmigo, veo los secretos que la gente oculta, y ese chico esconde que es gay, me tropiezo con una chica de carita dulce, faldita corta que se las da de dura y ligona, lo que esconde es que es muy sensible y solo desea encontrar a su chico ideal, la miro, la saludo y me sonríe. Sigo avanzando por la calle y me encuentro a un niño que quiere ser adulto, grande y fuerte para defender a su madre de los maltratos físicos que su padre le propina a su madre, pero que de momento está entretenido con una piruleta muy grande que su padre le acaba de comprar como compensación al espectáculo contemplado anoche. Más adelante veo a dos chicas cogidas de la mano, una tiene la incertidumbre pintada en la cara de si dejar abrir las puertas de su corazón al amor, la otra ya las tiene abiertas y espera con fe intensa a que la otra la acepte. Sigo andando y descubro un grupo de niñas que juegan, casi todas tienen la preocupación de que el tiempo pasa muy rápido y pronto tendrán que dejar los juegos salvo una, que quiere que el tiempo vuele ya para llegar a casa y que su madre vuelva del trabajo para estar con ella a la hora de la cena. Más adelante encuentro a un chico y una chica que discuten, se aman, eso es obvio, pero dejan que las tonterías cotidianas se inmiscuyan demasiado en la relación. Sigo andando, una mujer mayor sonríe sentada en un banco con una flor en la mano mientras recuerda que su marido, fallecido años antes, cuando la conoció le regaló una igual.

Me paro, suspiro. Un paseo puede ser un simple recorrido de A a B sin pensar, pero si te fijas en los detalles puede que descubras más de lo que crees. Pero cuando se tiene la capacidad de ver los secretos es tremendamente entretenido. ¿Nunca has sentido que te leen la mente o te has cruzado con alguien que parece comprenderte sin palabras? Puede que te hayas tropezado conmigo.

miércoles, 19 de junio de 2013

Carta al amor de mi vida....

Duele, duele mirar atrás en tu vida y darme cuenta que no siempre has llevado ese camino de rosas que mereces. Darme cuenta de que precisamente fácil no ha sido tu vida pequeña mía me llena de impotencia y rabia, mientras que estoy aquí sentada en este banco de un parque cualquiera, de una ciudad cualquiera. Y es que con simplemente sujetarte la mano y escucharte contar tu realidad todo lo demás deja de tener importancia, hasta mi propio ser. Ver como tu mirada se nubla con ese manto de dolor que no puedo quitar, tapar, borrar o simplemente desaparecer por muchos besos, abrazos o caricias que te dé.  
El alma me grita de dolor porque me imagino todo por lo que has pasado, agoniza mi corazón y lo único en lo que pienso es en ¿Por qué llegué tarde a tu vida y no en aquel momento en el que tanto me necesitabas? Sé que si no hubieras pasado por las circunstancias malas por las que te viste obligada a pasar no serías como eres ahora, pero perdóname amor, no puedo evitar indignarme, de todos los seres humanos que hay en el mundo tenía que tocarte a ti. Me encantaría volver al pasado y te juro que gustosa me cambiaría por ti en esa época, aliviarte la carga, el camino y lo que hiciera falta.
Obviamente tiemblo de impotencia y lo único que puedo hacer ahora es simplemente abrazarte, besarte prometer que no voy a soltarte pase lo que pase e intentar que no recuerdes esa etapa de tu vida por nada del mundo. Aliviar, sanar, calmar…son palabras grandes cuando de heridas del alma se habla, pero prometo poner todo de mi parte para que eso así suceda.
Cuando se prueba el fondo solo queda una opción, levantarse y seguir adelante, tú lo hiciste sola, contra viento y marea, siendo fuerte por tres personas a la vez cuando solo eres una y créeme cuando te digo que eres jodidamente perfecta, grande, fuerte y el amor de mi vida.
Me da igual lo que diga el mundo, que se me pongan en contra viento y marea, pero al ver por todo lo que has pasado y verte aquí, a mi lado, en este triste banco intentando por todos los medios que sonría, sin darte cuenta que desde el primer segundo en que te vi, ya no podía dejar de hacerlo y de ser la chica más feliz del mundo, solo me hace querer mejorarme a mí misma para acercarme a ese ideal de persona que sé que mereces, pero sin dejar de ser yo misma. Tú haces que yo siga adelante incansable y aunque acojone habernos convertido en tanto en tan poco, a veces las mejores cosas se crean en menos de un segundo, con tan solo el cruce de una mirada, el roce de una piel, el click de un candado o el sonido de una llave al caer vete tú a saber dónde.

Quizás esta fue la carta que debí entregarte en mano aquel día…pero me pareció  más efectivo un beso en el brazo.

sábado, 15 de junio de 2013

Los baños....

Los baños, siempre han sido un lugar de aseo necesario e imperioso, conocedor de nuestras mayores glorias y de nuestros momentos más penosos. Ese wc, el lavabo, el bidet y por último ese maravilloso sitio donde, no importa si sea bañera, plato de ducha o jacuzzi, puede ser tanto un lugar básico de higiene personal, un spa donde relajar esos músculos tensos, el lugar perfecto para desahogar tus penas, masturbarse tal vez  o el mayor y más amplio escenario. Admítelo, has sonreído al recordar algunas de las escenas que has vivido en ese lugar. Por supuesto que la imaginación vuela y no solo es un lugar en el que uno deba estar solo obligatoriamente, una madre baña a sus hijos, hermanos pequeños se bañan juntos, en familia bañamos al perro,  el matrimonio se relaja dándose un baño de sales, los enamorados dan rienda suelta a la pasión y al deseo en el plato de ducha. Por supuesto también pueden ocurrir escenas no tan placenteras o graciosas. Y aquí es cuando recordamos la película famosa de Hitchcock cuando el cuchillito, la pobre chica asustada que grita, zas, zas, zas y muere.

Pues en todo esto me encontraba yo reflexionando cuando salí, de en mi caso plato de ducha, cogí una toalla que tenía cerca y me la enrollé en el cuerpo, siempre he necesitado valor para dar ese paso he de admitirlo. Me giré para buscar una toalla para poner en el suelo, siempre me olvidaba de ese paso porque soy una despistada, mientras caminaba y estiraba la mano iba pensando en el delicioso aroma a vainilla que desprendía gracias a mi nuevo gel de ducha cuando resbalé con el agua que descendía rápida por mi pelo y mi cuerpo y encharcaba al suelo y en la caída me partí el cuello ocasionando mi muerte. Está claro que, el baño, es uno de los sitios más placenteros o terroríficos, pero uno de los más indecentes para la pobre persona que te encuentre tiesa, muerta y desnuda. Al menos tengo el consuelo de que huelo bien.

domingo, 2 de junio de 2013

Confusiones...

Me gustaría saber que sueñas, me encantaría saber que lo que me dices sea solo a mí y no a otras que tengas a tu entera disposición, desearía entregarme a la ilusión de nuevo, volver a respirar, volver a vivir, sentir a pleno pulmón lo que al corazón hace tiempo le cerró las puertas. Pero en esta desolación que conforman los pedazos de mi vida, perdida estoy. Como un niño en medio de la destrucción que mira con ojitos desesperados buscando una mano amiga a la que aferrarse, confiando ciegamente.
Quizás sea tuya esa mano, ojalá, una sonrisa se me escapa de mis labios al pensarlo, pero mi parte realista se niega a aceptar tan sencilla solución, y no porque sea imposible, sino porque la vida golpe a golpe, paso a paso me ha enseñado que las soluciones fáciles no suelen llevar a buen término ni a buen camino. Me encantaría decirte lo que siento en cada momento, pero estoy atrapada en ese torbellino del pasado y el presente que parece que quedaré enterrada entre los escombros del quizás pudo ser y el por qué no fue.
Quisiera abrazarte y lanzarme a ese incierto Sí que me encantaría responderte a más de una pregunta que me haces y que por toda respuesta obtienes un no sé confuso. Siento que eres esa persona que llega a mi vida que no necesita protección, pero me muero por dártela, que me tomes de escudo en tus batallas y juntas avanzar hacia esa neblina en cuyo seno, no se puede discernir si en un futuro cercano o lejano seguiremos estando juntas. Pero creo en ocasiones que merece la pena lanzarse a lo desconocido a pesar del miedo de que no salga bien. Y es por el miedo por el que aquí nos encontramos, en esta situación confusa en la que tú quieres curar mis heridas y meterte con cuidado y cariño dentro de mi, y yo, no hago sino levantar muralla tras muralla, quizás dificultándote el paso, pero para ti siempre dejaré un pasadizo pequeño y secreto que tendrás que descubrir. Porque si el corazón dejó de latir un día por alguien inmerecido, tu calor, tus palabras, tu experiencia, tu confianza y tu valor le están devolviendo las ganas de seguir, de no dejar que todo se desmorone. Sin pasión estoy perdida y de momento tu sin saberlo me la mantienes encendida.

No sé qué más palabras regalarte,  salvo que con el tiempo si tú quieres seguir perseverando en tu intento de conocerme, quererme y hacerte un huequito dentro de mí, puede que yo despierte de este mal sueño y me atreva a abrazarte como debí hacer desde el primer día para no soltarte hasta que tú me lo pidas.

sábado, 25 de mayo de 2013

Amores cruzados...


Nervioso, agitado y corriendo consiguió llegar al paso de peatón, justo en frente está la cafetería donde su chico ideal lo esperaba ya seguramente desde hacía rato. Había llegado apurado después de salir del trabajo a su casa, se había duchado y peinado más rápido que nunca, se puso sus pantalones vaqueros rotos favoritos, llevaba una camisa blanca con un dibujo del correcaminos, su favorita, sus pulseras mugrientas de hacía meses y unos all star ya desgastados, los de la suerte, perfumado hasta el extremo y con el corazón a mil porque había esperado e imaginado ese día de mil maneras diferente durante toda la semana, ahora sin embargo en vez de estar tranquilo como miles de ocasiones anteriores, estaba como estaba. Las manos parecían una fuente, mirada perdida y el semáforo en rojo que no se dignaba a cambiar a verde. Hay momentos en que algo en concreto te llama la atención y no puedes evitar fijar la vista, pues él consiguió fijarla en un chico que esperaba a que el semáforo se cambiara y le sonreía directamente a él, mirada dulce, un gorro gris, sonrisa ladeada, camiseta verde de Hulk, pantalones pirata, zapatillas. El corazón le latía más y más fuerte mientras alzaba la mano a ese Dios apolíneo que era su cita y le saludaba. Sin más el  semáforo cambia a verde y ambos salen disparados como en una carrera de velocidad y se encuentran en el medio del paso de peatón, sin preámbulo alguno se abrazan y se besan.
Al día siguiente las noticias del periódico no hacen sino advertir de los problemas de política, el equipo de futbol ganador y perdedor de la semana, los problemas de economía y los problemas que ocasiona el alcoholismo escogiendo el ejemplo sucedido el día anterior en un paso de peatón en el que dos jóvenes fueron atropellados y muertos en el acto mientras cruzaban por dicha zona. 

viernes, 17 de mayo de 2013

Espejos....


Espejos, grandes mentirosos que en la intimidad de una habitación, se atreven a mostrarnos esa realidad distorsionada donde lloramos cuando no queremos, nos muestra nuestra peor cara de rabia, el abatimiento que corre por nuestro cuerpo cuando fuera de la habitación éramos todo sonrisas, nuestras envidias, nuestros complejos, nuestra cara de odio... Ése mentiroso tiene el valor de mostrarme el lado oscuro de mi Luna, el lado que no quiero enseñar a nadie jamás, muestra lo peor, lo más triste, lo más decepcionante… Nos empeñamos en echar la culpa al triste objeto como si él tuviera la culpa de ser como es y de estar donde está. No señores, señoras, los espejos no tienen la culpa de reflejar lo que queremos ocultar cuando nos metemos en esa habitación donde da la casualidad que lo hemos colocado. La culpa de nuestro lado oscuro lo tiene nuestro lado luminoso, ya que uno, no puede existir sin el otro. Admitámoslo ya, la luz no sobrevive sin la oscuridad.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Simple paseo...


Paseo por la calle y me tropiezo con un chico, alto, musculado, atractivo…el típico macho ibérico con esa barba de tres días que me sonríe y saluda como si quisiera algo conmigo, veo los secretos que la gente oculta, y ese chico esconde que es gay, me tropiezo con una chica de carita dulce, faldita corta que se las da de dura y ligona, lo que esconde es que es muy sensible y solo desea encontrar a su chico ideal, la miro, la saludo y me sonríe. Sigo avanzando por la calle y me encuentro a un niño que quiere ser adulto, grande y fuerte para defender a su madre de los maltratos físicos que su padre le propina a su madre, pero que de momento está entretenido con una piruleta muy grande que su padre le acaba de comprar como compensación al espectáculo contemplado anoche. Más adelante veo a dos chicas cogidas de la mano, una tiene la incertidumbre pintada en la cara de si dejar abrir las puertas de su corazón al amor, la otra ya las tiene abiertas y espera con fe intensa a que la otra la acepte. Sigo andando y descubro un grupo de niñas que juegan, casi todas tienen la preocupación de que el tiempo pasa muy rápido y pronto tendrán que dejar los juegos salvo una, que quiere que el tiempo vuele ya para llegar a casa y que su madre vuelva del trabajo para estar con ella a la hora de la cena. Más adelante encuentro a un chico y una chica que discuten, se aman, eso es obvio, pero dejan que las tonterías cotidianas se inmiscuyan demasiado en la relación. Sigo andando, una mujer mayor sonríe sentada en un banco con una flor en la mano mientras recuerda que su marido, fallecido años antes, cuando la conoció le regaló una igual.
Me paro, suspiro. Un paseo puede ser un simple recorrido de A a B sin pensar, pero si te fijas en los detalles puede que descubras más de lo que crees. Pero cuando se tiene la capacidad de ver los secretos es tremendamente entretenido. ¿Nunca has sentido que te leen la mente o te has cruzado con alguien que parece comprenderte sin palabras? Puede que te hayas tropezado conmigo.

viernes, 10 de mayo de 2013

El egoísmo...

El egoísmo es algo que últimamente estoy demasiado acostumbrada a combatir, supongo que como todos, pero en mi caso es como un veneno, se va acumulando poco a poco gota a gota, retorciendo, pudriendo e invadiendo mi organismo. Al principio parecía como el primer chupito de tequila que pruebas en tu vida, que te quema, te asfixia y demás consecuencias, para mi que ya me he tragado un par de botellas de esta curiosa cicuta para el alma creo que el siguiente que me tome me va a sentar como el primero o peor. Porque lejos de acostumbrarme, cada día lo tolero menos, me daña, me repele y ya no se como actuar ante él. Antes como cualquier chica hormonada reivindicaba, protestaba y gritaba a voz en cuello contra esto, pero actualmente ¿Para qué? Los que tienen que escuchar no lo hacen, los que pueden cambiar su comportamiento siguen con las manos en los bolsillos, los que tienen la solución en sus manos no la aplican porque no les conviene, y es que siempre ha sido fácil actuar por conveniencia propia sin tener en cuenta a los demás, lo raro es lo contrario. La paradoja es que todo el mundo huye del egoísmo de otras personas como la peste sin darse cuenta del propio que cargan a la espalda. No hablo por supuesto del egoísmo necesario para la vida, en sí todos estamos un poco condenados a serlo, o a tener un mínimo para la supervivencia de la especie o de nosotros mismos que es mas importante, pero en cuanto superamos esa dosis es cuando la situación se torna preocupante o interesante dependiendo del punto de vista.

No es que ahora vaya a poner sobre mis hombros la dura tarea de cambiar el mundo, ni mucho menos, pero los que lean esto y se sientan mínimamente identificados o de acuerdo con algo de lo que he dicho, con que reflexionen sobre sus propias vidas y se hagan un examen interno cortito y se propongan cambiar algunos detalles de si mismos...¿Pido demasiado verdad? Pues cuando estés cansad@ de que sean egoístas contigo, no vayas quejándote, porque si tú no eres capaz de intentar cambiar tu metro cuadrado de vida por los demás y el bienestar de todos, ¿Por qué esperas que los demás si lo hagan?

sábado, 4 de mayo de 2013

Asesinato....


Caminaba tranquilo, un paso detrás de otro y los zapatos resonando en medio de aquel callejón oscuro en su mayor parte, apenas iluminado por alguna farola triste cuyo bombillo amenazaba a cada rato con morir. Se le ocurrió pensar que quizás se hubiera dejado las llaves en casa de su madre al salir, así que buscó en sus pantalones y mochila, el móvil iluminó el interior de la mochila y se apresuró a cogerlo, pero como últimamente llevaba pasando muy a menudo colgaron antes de que él lo cogiera dejando en la pantalla número privado por toda pista.
Tiró el móvil con rabia, pero lo recogió y se lo metió en el bolsillo y apretando el paso para poder salir cuanto antes a la calle principal, pensó que quizás ese día, en plena noche, en ese callejón que normalmente usara como atajo para volver más rápido a su casa desde el hogar de su madre, encontraría algo que no esperaba. Y no sabía la razón que ese pensamiento tenía. Unos pasos comenzaron a seguirlo, silenciosos, pero muy rápidos. El Se dio cuenta y comenzó a correr imaginando a un gran tipo que lo más seguro es que no quisiera nada bueno, o con suerte solo robarle las pocas pertenencias.


Por supuesto que el individuo lo atrapó en aquel callejón, él en toda su vida imaginó como iba a morir, pero seguramente nunca pensó que ser violado, estrangulado, después descuartizado y para concluir servir sus restos como comida de Tristán y Toby, la nueva adquisición de perros de caza de su jefe, sería la manera definitiva en que abandonaría este mundo. Y ¿Todo por qué? Por no haberle dicho que si a pasar una noche con él.

domingo, 28 de abril de 2013

Besos....


Besos, si, suaves, lentos, pasionales…pero recorriendo todo su cuerpo comenzando por los pies. El arco de su rodilla, más de una quiso morir por tan siquiera no infartarse con esa curva perfecta y yo la estaba besando, nada más y nada menos. Los muslos, delicia prohibida, camino ansiado, desierto árido que se extiende hasta llegar al paraíso…la entrepierna, miento si digo que es donde menos tiempo permanecí, no voy a comentar lo que puedan llegar a pensar otras, yo simplemente disfruté, amé y saboreé bien el momento. Dulce recompensa que me empuja al valle sur, que aunque parezca insensible el ombligo esconde reacciones sorpresa que nadie espera si se acaricia y besa de la manera correcta. El pecho, redonda y turgente tortura que hace que evoque en mi imaginación todas las horas que soñé tan siquiera tenerlos cerca, y ahora allí estaba, disfrutando de la fruta prohibida dejándome llevar. El cuello, dulce recorrido recorrido hacia la oreja, donde al susurrar las palabras correctas tus deseos se cumplen, las complicadas cerraduras se abren, y claro, con esto me refiero a las piernas. El pelo, bella seda recogida por las manos más expertas de ese color en concreto que llama la atención de todo el mundo, en forma de bucles, claro que sí, porque en el fondo estás planeada para que las personas que nos fijemos en ti muramos en ellos, o si no en el dulce néctar de tus labios que es a donde me dirigí a continuación…¿Para qué más preámbulos? Fui a tu frente y la besé, también lamí la sangre que manaba del hueco de la bala que había atravesado tu cabeza, y es que no quiero que cuando nos encuentren nada marchite tu belleza. Y antes de apretar el gatillo contra mi sien solo he de decir una última cosa, siempre dije que ibas a ser mia. PUM

miércoles, 24 de abril de 2013

Encuentros casuales...


Recibí un beso de sus labios justo antes de entrar en el baño, me dio su bolso para que se lo aguantara y mientras ella cerraba la puerta yo me apoyé en los lavabos esperando. Mi mente se fue de paseo unos segundos mientras mi novia no paraba de parlotear de un tema típico de los suyos al que no prestaba atención. Estaba dentro de aquel cubículo apestoso, lo que me despertó, lejos de ser algo que mi novia dijera, fue la presencia repentina de ella. Entró al baño como Pedro por su casa, se lavó las manos sin dejar de mirarme por el espejo, cosa normal porque yo también me di la vuelta para seguirla mirando, pelo largo castaño, gafas grandes negras que se quitó para colgárselas de la camiseta  de dibujos animados, se lavó la cara, sus ojos azules cerrados y una expresión de placer, los labios carnosos sonrieron conscientes de que mi mirada acariciaba todo su ser mientras el agua resbalaba por su piel directa de nuevo al lavabo.
Aun mojada se acercó, me besó suavemente en los labios y cada vez aceleramos más. De repente me mordió dulcemente el labio inferior, se separó de mi cuerpo y se fue picándome un ojo. Volví a la realidad a la vez que ella desaparecía por una puerta y mi novia apareció por la del cubículo asqueroso donde se había metido para hacer aguas menores.
-          Cari ¿Me has escuchado? ¿Qué haces con la mano extendida a la salida?

sábado, 20 de abril de 2013

La piscina...


Nada es lo que parece ¿Por qué digo esto? Gadea es una mujer que tiene el mundo a sus pies, un marido maravilloso que gana dinero a espuertas con su exitoso negocio, viven juntos en una casa enorme con varias hectáreas de jardín, una piscina enorme, coches lujosos, vamos que es una reina encerrada en su jaula de oro. ¿En su jaula de oro? Exacto. Dicen que nunca se tiene todo lo que se quiere.
Alex es una chica que estudia al mismo tiempo que trabaja, se encarga de los jardines de la casa de Gadea y precisamente tiempo y dinero no le sobran. Es feliz con poco, su coche aun camina por milagro del cielo y tiene un hermano a sus espaldas al que mantener y una madre enferma. No anda en la opulencia, pero se las arregla como puede e intenta que todo el mundo a su alrededor se sienta bien olvidándose siempre de sí misma.
El momento de libertad de Gadea y el egoísmo de Alex tienen lugar solo cuando están juntas. Gadea se baña en la piscina mientras Álex la observa al mismo tiempo que arregla los setos y el jardín colindante a la piscina. Cuando encuentran la oportunidad debido a que los guardaespaldas de Gadea se despistan ambas se fugan.
Se meten furtivamente en la caseta de las herramientas de la piscina y allí se comienza a dar rienda suelta a la pasión. En esos momentos el sitio de procedencia deja de importar, las riquezas, la pobreza, las ataduras familiares…nada importa. Sólo Gadea y Álex. Caricias, besos, abrazos, dulzura, palabras que ambas necesitan escuchar la una de la otra, sexo…
Lástima que todo vaya a terminar después de casi un año de amor ideal.
El marido de Gadea espera ante la puerta del cuarto de la piscina con una escopeta en la mano pensando en acabar con las dos, ¿Su única duda? Tocar o no la puerta antes de entrar.

jueves, 18 de abril de 2013

Cóctel...sorpresa!


Y allí estaba, en esa fiesta- reunión que ayudaba a elevar el estatus de su madre en el partido político conservador al que se había afiliado desde que se habían mudado a aquella nueva ciudad. Muerta del asco iba de un lado a otro enfundada en su traje elegante, sonriendo a cualquier picapleitos aprovechado que quería subir algún que otro punto en su carrera siendo amable con la hija de aquella prometedora mujer a la que se la veía ascender sin frenos hacia un futuro brillante, ya no solo en la comunidad autónoma, sino en el país.
Harta de intentos de acercamiento por parte de los hijos idiotas de los asistentes importantes, harta de su madre observándola con lupa, harta de aparentar ser quien no era y sobre todo harta de ver al amor de su vida vestida de camarera fingiendo no morirse de celos cada vez que algún chico se le acercaba, se dirigió al baño cerró la puerta con llave y se colocó ante el espejo.
La puerta sonó a los cinco minutos como había previsto y entró su camarera, el amor de su vida. No hubo palabras, solo miradas. Ambas se dirigieron a uno de los cubículos del baño y comiéndose a besos con urgencia comenzaron a quitarse la ropa. Las cremalleras fueron bajadas lentamente, los botones fueron soltados, las manos cada vez fueron más osadas en explorar esas zonas que a simple vista no se ven y la obscenidad cada vez inundaba más aquel pequeño espacio. Arañazos, besos, caricias, cambios de ritmo…Las únicas que se perdieron el espectáculo fueron sus bragas que ante la prisa y la pasión quedaron tiradas debajo de la taza del baño mientras una de ellas estaba sentada con las piernas abiertas y la otra exploraba con su lengua las zonas más sensibles de la entrepierna. Porque debido a un complot en contra de la política, toda la escena estaba siendo retransmitida al salón principal de la fiesta-reunión siendo sustituida la suave música de ambiente por gemidos y jadeos de dos chicas, una que ama a la otra, pero la camarera por una cantidad considerable pagada por el partido de la oposición de la madre de la chica que tenía entre manos, es capaz de hacer cualquier cosa.

martes, 16 de abril de 2013

Capítulo 5 y fin. No es lo que parece =)

Vamos a darle un avance a esta historia, estoy en la bañera, curiosamente vestida y metida en agua fría. ¿Cómo llegué aquí y por qué? Vamos allá. A veces hablar me viene bien en estas crisis o al menos, eso he oído decir que dicen los psicólogos a los que en más de una ocasión debería haber recurrido aunque sea solo para que me vieran la cara.

Pasaron un par de meses y el momento de que Megan me presentara a su hija y demás momentos idílicos que me había planeado como, irnos a vivir juntas las tres, acabar desenmascarando al marido y quedarme con mi chica, sentar cabeza por fin, dejar el tabaco y las drogas. Vamos que no, que nada de eso. Entonces cierto día harta de todos estos quebraderos de cabeza le confesé a Megan mis planes descabellados la incluían a ella y a su hija. Al principio se comenzó a reír con bastantes ganas cosa que me pareció normal, ya que la parte de dejar yo mis porros y el alcohol era un poco cambio radical, pero yo era una ilusa al pensar que solo se reía por esa parte. Se reía por todo el plan en sí. Y ahí se comenzó a formar el apocalipsis de mi existencia.
Megan no es en absoluto como pensaba, tenía un lado oscuro y miento si te digo ahora que no me sentía completamente atraída por él, pero no sospechaba que podía ser tan retorcido. Todos aquellos meses no habían sido más que una tortura para ella, sí, me refiero a estar conmigo, enamorándome, engatusándome, vamos que mientras yo me enamoraba y confiaba en ella, me clavaba un puñal que yo era incapaz de notar ni de saber de su existencia, y mientras discutíamos y desvelaba sus verdaderas intenciones me iba abriendo en canal con él diciéndome toda la verdad.
¿Cuál era la verdad? Que con cada polvo obtenía ella una foto que creía “eliminada” de mi colección, con cada beso sellaba mis labios y me entretenía para que dejara a su familia tranquila, con cada caricia se aseguraba de que yo no sería un peligro ni me interpondría en su carrera como abogada. No sé qué enseñarán en la carrera de derecho, pero Megan en mentir, engatusar y hacer de todo con tal de llegar a sus objetivos podría ser la profesora suprema de todas las universidades mundiales.
Y sí, por patético que suene aquí estoy yo en esta bañera destrozada, ella después de desvelar todo se marchó con una sonrisa en los labios insultándome, burlándose de mí, viendo mis restos mientras yo estaba sentada sobre mis talones con la espalda apoyada en una esquina de la habitación y la cabeza entre las manos y entre las rodillas. Vale, fue un poco patético porque mientras la escuchaba lo único que podía era sollozar de manera incontrolable y decir una y otra vez “No, no, no” y no pienso dar más detalles de palabras que me dijo ni demás mierdas, ¿Por qué? Porque nunca he sido buena paciente de psicólogo ni buena paciente en general.
El portazo que dio al salir entre risas fue lo que me despertó de mi infierno ardiente para dar paso a otro aun peor, me arrastré como pude hasta la bañera abrí el agua y mientras caía el agua fría sin piedad iba pensando en cada una de las palabras que aquella mujer, el amor de mi vida por mucho que lo niegue, me dijo.
Parecía mentira, pero si, se me había desmoronado la vida. Yo que juré que nunca volvería a creer en el amor, que jamás confiaría en nadie aparte de mi misma, estaba claro que hasta yo podía traicionarme y por supuesto soy consciente ahora mismo de que no estoy en mis cabales, pero poco me importa ya.

Salí de la bañera, me fumé un porro, me bebí casi media botella de algo de alcohol que pillé por mi piso y me dirigí al ordenador. Fui a la carpeta dentro de la memoria externa que tenía guardada en la caja fuerte, esa que tenía como título “El actor feliz no es lo que parece…”. Y sí como seguramente habréis podido adivinar eran las fotos del marido de Megan siéndole infiel. Las envié a mi revista, con una carpeta adicional de fotos nuevas cuyo título es “Megan tampoco se queda atrás” en la que había una colección maravillosa sustraída de las cámaras de seguridad secretas que había en mi piso donde se nos mostraba a ambas follando en mil posturas en todos los encuentros que tuvimos.
Después de eso cerré el ordenador, salí de casa empapada y me fui a mi editorial, allí pedí protección y que me escondieran de todo el mundo. Y así pude ver la caída de esa familia y pude deleitarme con el sufrimiento de Megan.

Un año después volví a mi casa, a la de siempre. Estaba todo ordenado, parecía que no me había ido nunca y eso me encantó. Me dirigí a la nevera, saqué la primera botella de alcohol que pillé la abrí y di dos largos tragos. Me asomé al balcón y allí seguí bebiendo pensando en la vida, la muerte y demás. Lo sé, debería ir a un puto psicólogo, pero ya es tarde para mí o en realidad quiero que sea tarde. Me enamoré perdí, caí, no me he levantado, la destruí y ya no me queda nada. La música no me llena, sacar fotos ya me da asco, el sexo ya ni acercarme a nadie más puedo, así que aquí estoy dándole vueltas a la botella.
¿Qué pasó con Megan? Pues acabó internada en un psiquiátrico, que se desmoronara su vida fue demasiado para la obsesa del control, aquella que planeaba todo hasta la absoluta perfección. Su hermana se quedó con la custodia de la niña porque el padre después de descubrirse que engañaba a su mujer, siendo vigilado con lupa por todos los medios, fue pillado infraganti mientras ejercía como jefe de su negocio preferido, el tráfico de menores rusos para la prostitución, así que de la cárcel no saldría en muchísimos años.
Volviendo al presente si entras en mi piso lo que ves es el balcón abierto de par en par, unas cortinas azules siendo agitadas por el viento, una botella de alcohol vacía en la barandilla del precipicio, y ya si miras hacia abajo, se aprecia mi cuerpo en el suelo, o lo que queda de él, después de una caída desde el ático de mi edificio, la cual catalogaron como lo que fue, un suicidio en toda regla. Siempre supe que abandonaría esta vida con estilo propio, ya que morir de vieja amargada me parecía un puto rollo.

martes, 2 de abril de 2013

Cuarto capítulo No es lo que parece .... =)


4

Si algo había aprendido con el paso del tiempo, es que las cosas bien planeadas, si se sabían llevar bien a cabo, tendrían que salir bien. Y con esa satisfacción se dirigió Megan a casa, con su familia después de salir de casa de Alira.

Estoy tumbada en mi sillón bebiéndome una cerveza y reflexionando ¿Sobre qué? Primero. Siempre he sido una mujer muy independiente que ha odiado el compromiso como los vampiros coger un buen bronceado. Segundo. Obviamente el punto primero se está viendo anulado porque después de casi un año soy tan dependiente de Megan como del porro de antes de acostarme. Tercero. Solo la veo con suerte dos veces en semana como mínimo una vez y por lo tanto me frustro, me enfado y me sale el demonio de dentro debido al punto dos. Cuarto. Me encantan los misterios, me encanta lo clandestino y me encanta Megan. Quinto. La única manera en que nos podemos ver Megan y yo es de la forma que el cuarto punto aclara. Vale, dejémonos de puntos, que cuando me pongo en plan mi psicóloga de la adolescencia es como para pegarme un tiro.
No niego que necesito más, mucho más de Megan de lo que me da, pero soy una chica paciente y aunque me cueste reconocerlo, creo que Megan sería mi esposa perfecta porque no me asfixia, me respeta, me quiere, folla de maravilla y en cuanto a gustos nos parecemos más de lo que pensé al principio de conocer a esa repipi estirada y desconocida a la que le sacaba fotos para sacar dinero. He de admitir que desde que ya no me meto con su súper marido ni en su vida privada, dejé de ganar un dineral de los buenos, pero lo que tiene la vida de la gente famosa es que siempre está en plena ebullición por lo que dinero y trabajo es lo que menos me falta.
A lo que iba, los encuentros con Megan son maravillosos y planeados hasta el exceso cuando es ella quien los organiza minuciosamente y tremendamente espontáneos cuando los organizo yo, por lo que en ese sentido como se podrá apreciar somos completamente compatibles, lo que le falta a una la otra tiene de sobra. Ardientes, pasionales, mezcla entre suavidad y rudeza…Vamos que esta mujer me vuelve loca y no entiendo por qué no la conocí antes. La noche anterior tuve un sueño muy extraño, le pedía matrimonio, imagínate el tamaño de mi locura por ella.
Había un aspecto que me preocupaba, era el de no conocer a su hija, básicamente yo no quería, nunca se me habían dado bien los críos y aunque Megan no había ni mencionado este tema ni por el forro, bueno, yo planeando mi futuro próximo, notaba como ese instante se acercaba.
Megan y yo habíamos llegado a un trato muy satisfactorio para ambas, yo le daba una foto comprometida que había sacado en el pasado y ella me hacía algo satisfactorio que se le pasara por la cabeza, obviamente, las fotos en realidad se quedaban en mi ordenador y yo simplemente le daba una copia impresa y hacía como que lo borraba del ordenador, después todo era pulcramente recuperado y almacenado. Nunca he borrado una foto que haya sacado y nunca lo haré. Pero me gustaba ver como Megan comenzaba a confiar más en mí y se sentía tranquila y protegida junto a mí con un gesto tan simple como ese. ¿Qué le estuviera engañando porque en el fondo las fotos yo las tenía? Pues no me preocupaba porque no se iba a enterar y punto. Mis promesas no se rompen cuando las hago y el primer paso que di con ella para seguir viéndonos y estando juntas fue que esas fotos no serían vistas por otros ojos más que los de ella y los míos.
Le ahorraré cualquier sufrimiento a mi Diosa de Ébano, pero cuando llegue el momento adecuado para mí le daré las fotos que confirmarán que su marido no es como ella cree y me ilusiono con pensar que ella lo mandará a la mierda y yo me quedaré con Megan y con la niña como recompensa, aunque con esta última tendré que aprender a tratar y cuanto antes mejor.
Y esos son mis pensamientos y esas cosas, ahora llevando mi labio superior a la nariz me pregunto cuánto tardará en llegar, necesito esos labios con urgencia, esas manos con prisa y ese cuerpo entero YA.

jueves, 14 de marzo de 2013

Capítulo 3 No es lo que parece... =)


¿Sabes lo que es la obsesión? Pues eso sentía yo a esas alturas. Como cuando se te mete en la cabeza esa canción pegadiza y simplona a morir de algún anuncio del que nunca probarás el producto. Pero yo sí que estoy dispuesta a probar el producto de esa banda sonora maravillosa que tenía ya el centro y pilar de esta obsesión.
Por supuesto de juicios hoy no me libraba y no era mi intención. Hacía un par de días me había llamado mi querida abogada y me había advertido de que hoy tenía que presentarme a ese maravilloso juicio por el que la señorita Morgan se empeñaba en hacerme pasar, aunque sabía que en el fondo no tenía posibilidades de mandarme a la cárcel, pero era un trago que tendría que beberme aunque fuera amargo.
Pues me dediqué a hacer lo que mejor se me da, me senté en ese sillón con una pierna en el reposabrazos, después cuando llegó la señoría me senté como una niña buena, por cierto iba vestida con pantalón y chaqueta a juego negras, una camisa blanca con un botón demás desabrochado, mi corto pelo alborotado con espuma efecto mojado…vamos, iba como una puta señora pero a mi estilo, no se podría quejar mi abogada, que por cierto demoró esos ojitos lindos en el mismo escote que hacía un par de meses besaba con frenesí.
El juicio fue rápido, la señoría había fallado a favor nuestro debido a la falta de pruebas que tenía la acusación. Al salir me di el lujazo de sonriendo guiñarle un ojo a Morgan antes de irme, su expresión fue inescrutable y eso hizo que algo dentro de mí se removiera, parecía que las emociones de esa mujer me afectaban, pero automáticamente me reí y deseché esa idea, hacía ya muchos años que solo pensaba en mi misma y todo lo que pudiera darme provecho y punto.
Mi abogada, Marta por cierto, quería tomar algo conmigo, pero por supuesto decliné su oferta, tenía que cambiarme y salir corriendo al club donde siempre mi grupo tocaba. Hoy iba a tener lugar allí la presentación de mi canción. La reacción de mis compañeros al escucharla fue espectacular y no tardamos mucho en añadirle todos los instrumentos y fijar esos pequeños detalles que hacían de ella, una auténtica obra maestra.
En el baño del juzgado me cambié de ropa, me puse mi camisa negra con el logotipo de mi banda, la chaqueta de cuero negra, mis pantalones negros ajustados con más agujeros que un colador, las cadenas que sujetaban mi cartea a los pantalones, mis anillos plateados, mis botas militares casi hasta la rodilla, el pelo me lo lavé en el lavabo y me lo coloqué como una especie de erizo cabreado y me acentué el lápiz negro en los ojos, los labios…de rojo.
Cogí la moto, me puse el casco con la mochila al hombro y atravesé como un vendaval las calles que me separaban del club. Estaba convencida de que un par de multas llegarían a mi casa, pero me daba igual.
Nos subimos al escenario y comenzó la magia. He de admitir que me invade una sensación increíble, parece que me transformo cada vez que estoy ahí arriba contemplando a toda la gente que no para de vitorearnos justo antes de desplegar nuestra música, o como a mí me gustaba llamarla, nuestra vida.
El local estaba lleno a reventar, la gente coreaba nuestro nombre y en los reservados sabía que se ocultaba un rostro nuevo. Una de las ventajas que tiene que seas la propietaria de un local como mi club es que te enteras de todo, incluso de las visitas inusuales, y hoy iba a disfrutar mucho con esa visita.
Cuando cogí el micrófono como si de una amante se tratara todo a mí alrededor se fue, estaba yo, mi grupo el escenario, mi voz y nada más. La música fluyó y mi voz desgarrada se acopló como un amante necesitado de amor. Eran las canciones de siempre, las de discos antiguos y las de más recientes, pero lo verdaderamente increíble ocurrió cuando después de estar tres horas allí llegó el momento de mostrar la nueva canción.
La gente reaccionó muy alborotada al principio, pero después comenzaron a callarse y a mirar al escenario y a mi poco a poco, cuando quise darme cuenta había lágrimas y sonrisas, y al poco tiempo la gente coreaba el estribillo. La tuve que cantar tres veces, pero mereció la pena y más. Al irnos la gente protestó, pero tendrían que volver a la semana siguiente como siempre para poder tener otra dosis.
Subí directa al palco donde sabía que estaría, pero al llegar ya no había nadie. Me habían anunciado que unos segundos después de llegar y entrar al concierto una mujer había llegado y había pagado una fortuna por el palco para asistir, según la descripción del portero se trataba sin duda alguna de Morgan, ella era inconfundible. La felicidad momentánea que había adquirido en el escenario se me esfumó de un plumazo y le di una patada a una de las cómodas butacas. Allí mismo pedí a uno de los camareros que me acercara mi bolso y me después de prepararlo me fumé un porro para tranquilizarme. ¿Por qué me habría seguido hasta aquí? ¿Para qué? Y ¿Por qué me cabreaba tanto el no haberla visto?
Después de una hora allí sentada con la tranquilidad y paz que le había pedido a los camareros me levanté y fui a mi despacho, allí me cambié de ropa y salí del local. Me dijeron fugazmente que habíamos hecho la caja de nuestra vida, rechacé un par de citas que me proponían chicas desesperadas o admiradoras, me despedí de mi grupo y me dirigí a casa decepcionada, teniendo la sensación de encontrarme vacía.
Aparqué mi moto en el garaje y subí en ascensor, éste subió hasta llegar a la primera planta y se paró, una mujer entró medio de espaldas y se cerraron las puertas, no me sorprendía, no conocía a ninguno de mis vecinos y sus vidas me importaban una mierda. Me encendí un cigarro sin más.
-         ¿No sabes que no se puede fumar en un ascensor y que encima hacerlo con una persona delante ya es el colmo de la desfachatez? – Comentó la mujer sin darse la vuelta.
Sonreí, no me podía creer lo que me estaba diciendo. Mi mirada se iluminó y de repente no quise jugar.
-         ¿A ti no te han dicho nunca que a los conocidos se les suele saludar? Digo yo, es lo mínimo después de seguirme hasta mi club, pagar una fortuna es más, podrías habérmelo pedido y te invitaba a entrar gratis.
Morgan se dio la vuelta se quitó la capucha de la sudadera y me miró. Tenía una expresión seria.
-         Quería que supieras lo que se siente al que te espíen y te sigan, aunque creo que a ti te da lo mismo, también he venido a negociar.
El ascensor se paró sin más y llegamos a mi ático, abrí la puerta.
-         ¿Quieres entrar? Te invito a tomar algo y hablamos de lo que quieras.
Morgan pareció vacilar, pero finalmente entró con la espalda muy recta. Llevaba unos pantalones blancos ajustados, unos all star azules a juego con la sudadera. Nunca la había visto con un  aire tan informal, porque hasta al gimnasio acudía con emperchada, pero me moló mucho, parecía rejuvenecer aparentando por fin la edad que tenía.
Morgana se quedó de pie en medio de mi sala de estar y le pedí amablemente que tomara asiento, no me hizo falta preguntarle su bebida favorita, la había expiado lo suficiente como para saber que era un wiski doble si era bebida alcohólica, pero aun así le pregunté:
-         ¿Tienes el coche o has venido andando?
Ella me miró con una media sonrisa.
-         Andando. – respondió secamente.
Me sorprendió bastante, pero decidí experimentar, iba a hacer un mojito de los míos, al menos entre mis compañeros de banda eran famosos. Fui a la cocina, preparé los ingredientes y de camino un porro, cuando tuve todo listo serví dos vasos de rico mojito en una bandeja negra y lo llevé a la mesa de la sala, delicadamente puse dos posavasos y coloqué la bebida, llevé la bandeja a la cocina. Me senté justo enfrente de Morgan, ella en el gran sillón de cuero y yo en uno individual. Notaba su mirada vigilando cada movimiento mío y miento si digo que no me provocó algo de excitación, con los ojos muy abiertos vio como me encendí el porro, le di mi primera calada, crucé mis piernas.
-         Dime, ¿Qué querías decirme? Te escucho atentamente Morgan. – Hice bastante énfasis en su nombre, noté su media irritación pero me relamí de gusto.
-         Primero, para ti soy Morgana y segundo, quiero que me dejes en paz a mí y a mi familia.
Y tan pancha se quedó, desde luego si algo caracterizaba a aquella mujer era ir directa al grano cuando quería. Por supuesto no me iba a hacer la fácil.
-         Gano mucho dinero con esto, tengo muchas cosas que mantener y hoy, si mal no recuerdo, he ganado un maravilloso juicio, ¿Qué te hace pensar que voy a ceder así porque sí?
Sin más ni más la vi sonreír, cogió el vaso de la mesilla y se lo bebió de golpe, de un solo trago y sin respirar, cosa que me dejó bastante impresionada porque precisamente poco alcohol no tenía, se levantó lentamente. Yo supongo que tendría los ojos completamente abiertos mientras sujetaba el porro con una mano con un cenicero debajo, el otro brazo en mi estómago y las piernas cruzadas.
-         Creo que es la primera vez que te veo bien sentada sin que nadie te obligue. – comentó como si hablara sobre el tiempo.
Yo permanecí callada, a la espera.
Morgan caminó un par de pasos hacia mi mientras metía una mano en su bolsillo, sacó algo pequeño que ocultaba su mano, con delicadeza me cogió el porro de la mano y se lo llevó a los labios, con tanta charla y yo allí paralizada viendo a la diosa pues se me había apagado, de su mano surgió una llama dando a conocer que lo que su mano ocultaba era un mechero. Le dio un par de caladas mientras rodeaba mi sillón.
Parecía una película surrealista, porque ni mi imaginación alcanzaba a tanto, sin más su cabeza y su mano sosteniendo el porro en sus labios apareció a la derecha de mi cabeza y soltó el humo. Yo cada vez respiraba de manera más agitada, era increíble como aquella mujer me removía las entrañas tan profundamente. Volvió a darle una calada al porro lentamente mientras daba la vuelta a mi sillón quedándose frente a mí, puso el porro en el cenicero y se inclinó apoyando sus manos en los brazos del sofá e inclinándose hasta que nuestros ojos estuvieron al mismo nivel y nuestras caras a unos diez centímetros.
Sin darme tiempo ni a enfocarla bien se acercó y ocurrió lo que menos me esperaba esa noche, me besó y me pasó el humo. Cuando se separó a los treinta segunditos expulsé lentamente el humo que me había pasado.
-         Un placer verte, pero tengo una hija que atender. Buenas noches Alira.
Lentamente se encaminó hacia la puerta.
-         Espera, ¿Por qué me has besado? – Le dije con una voz que más pareció un jadeo.
-         No me gusta deber nada a nadie. – contestó sonriendo.
Me acerqué lentamente y la volví a besar. Pero no duró mucho, ella volvió a besarme, al final resultaba que era verdad que no le gustaba deber nada a nadie.
La acompañé hacia la puerta decepcionada, suponía que aquí se acababa todo, no nos debíamos nada, me había advertido que quería que dejara a su familia en paz y poco más. Aunque en lo último, se equivocaba de cabo a rabo, no la dejaría en paz a ella en mucho tiempo.
En la puerta la miré, supongo que mi cara reflejaba suficiencia, aunque supe a la perfección que mis ojos mostraban tristeza.
-         Me gusta demasiado mi vida privada Alira, no soy como la mayoría piensa, es más, ni siquiera mi madre ni mi marido me conocen, y no quiero que tú lo averigües por la fuerza.
-         Entonces dame permiso.
Se acercó a mí y me dio otro beso, pero esta vez intenso, profundo, largo y delicioso, al separarse de mi hubiera apostado porque aún no había abierto bien ni los ojos del gusto, del calentón y del subidón de adrenalina.
-         No – contestó, cerró la puerta y se fue.