sábado, 25 de mayo de 2013

Amores cruzados...


Nervioso, agitado y corriendo consiguió llegar al paso de peatón, justo en frente está la cafetería donde su chico ideal lo esperaba ya seguramente desde hacía rato. Había llegado apurado después de salir del trabajo a su casa, se había duchado y peinado más rápido que nunca, se puso sus pantalones vaqueros rotos favoritos, llevaba una camisa blanca con un dibujo del correcaminos, su favorita, sus pulseras mugrientas de hacía meses y unos all star ya desgastados, los de la suerte, perfumado hasta el extremo y con el corazón a mil porque había esperado e imaginado ese día de mil maneras diferente durante toda la semana, ahora sin embargo en vez de estar tranquilo como miles de ocasiones anteriores, estaba como estaba. Las manos parecían una fuente, mirada perdida y el semáforo en rojo que no se dignaba a cambiar a verde. Hay momentos en que algo en concreto te llama la atención y no puedes evitar fijar la vista, pues él consiguió fijarla en un chico que esperaba a que el semáforo se cambiara y le sonreía directamente a él, mirada dulce, un gorro gris, sonrisa ladeada, camiseta verde de Hulk, pantalones pirata, zapatillas. El corazón le latía más y más fuerte mientras alzaba la mano a ese Dios apolíneo que era su cita y le saludaba. Sin más el  semáforo cambia a verde y ambos salen disparados como en una carrera de velocidad y se encuentran en el medio del paso de peatón, sin preámbulo alguno se abrazan y se besan.
Al día siguiente las noticias del periódico no hacen sino advertir de los problemas de política, el equipo de futbol ganador y perdedor de la semana, los problemas de economía y los problemas que ocasiona el alcoholismo escogiendo el ejemplo sucedido el día anterior en un paso de peatón en el que dos jóvenes fueron atropellados y muertos en el acto mientras cruzaban por dicha zona. 

viernes, 17 de mayo de 2013

Espejos....


Espejos, grandes mentirosos que en la intimidad de una habitación, se atreven a mostrarnos esa realidad distorsionada donde lloramos cuando no queremos, nos muestra nuestra peor cara de rabia, el abatimiento que corre por nuestro cuerpo cuando fuera de la habitación éramos todo sonrisas, nuestras envidias, nuestros complejos, nuestra cara de odio... Ése mentiroso tiene el valor de mostrarme el lado oscuro de mi Luna, el lado que no quiero enseñar a nadie jamás, muestra lo peor, lo más triste, lo más decepcionante… Nos empeñamos en echar la culpa al triste objeto como si él tuviera la culpa de ser como es y de estar donde está. No señores, señoras, los espejos no tienen la culpa de reflejar lo que queremos ocultar cuando nos metemos en esa habitación donde da la casualidad que lo hemos colocado. La culpa de nuestro lado oscuro lo tiene nuestro lado luminoso, ya que uno, no puede existir sin el otro. Admitámoslo ya, la luz no sobrevive sin la oscuridad.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Simple paseo...


Paseo por la calle y me tropiezo con un chico, alto, musculado, atractivo…el típico macho ibérico con esa barba de tres días que me sonríe y saluda como si quisiera algo conmigo, veo los secretos que la gente oculta, y ese chico esconde que es gay, me tropiezo con una chica de carita dulce, faldita corta que se las da de dura y ligona, lo que esconde es que es muy sensible y solo desea encontrar a su chico ideal, la miro, la saludo y me sonríe. Sigo avanzando por la calle y me encuentro a un niño que quiere ser adulto, grande y fuerte para defender a su madre de los maltratos físicos que su padre le propina a su madre, pero que de momento está entretenido con una piruleta muy grande que su padre le acaba de comprar como compensación al espectáculo contemplado anoche. Más adelante veo a dos chicas cogidas de la mano, una tiene la incertidumbre pintada en la cara de si dejar abrir las puertas de su corazón al amor, la otra ya las tiene abiertas y espera con fe intensa a que la otra la acepte. Sigo andando y descubro un grupo de niñas que juegan, casi todas tienen la preocupación de que el tiempo pasa muy rápido y pronto tendrán que dejar los juegos salvo una, que quiere que el tiempo vuele ya para llegar a casa y que su madre vuelva del trabajo para estar con ella a la hora de la cena. Más adelante encuentro a un chico y una chica que discuten, se aman, eso es obvio, pero dejan que las tonterías cotidianas se inmiscuyan demasiado en la relación. Sigo andando, una mujer mayor sonríe sentada en un banco con una flor en la mano mientras recuerda que su marido, fallecido años antes, cuando la conoció le regaló una igual.
Me paro, suspiro. Un paseo puede ser un simple recorrido de A a B sin pensar, pero si te fijas en los detalles puede que descubras más de lo que crees. Pero cuando se tiene la capacidad de ver los secretos es tremendamente entretenido. ¿Nunca has sentido que te leen la mente o te has cruzado con alguien que parece comprenderte sin palabras? Puede que te hayas tropezado conmigo.

viernes, 10 de mayo de 2013

El egoísmo...

El egoísmo es algo que últimamente estoy demasiado acostumbrada a combatir, supongo que como todos, pero en mi caso es como un veneno, se va acumulando poco a poco gota a gota, retorciendo, pudriendo e invadiendo mi organismo. Al principio parecía como el primer chupito de tequila que pruebas en tu vida, que te quema, te asfixia y demás consecuencias, para mi que ya me he tragado un par de botellas de esta curiosa cicuta para el alma creo que el siguiente que me tome me va a sentar como el primero o peor. Porque lejos de acostumbrarme, cada día lo tolero menos, me daña, me repele y ya no se como actuar ante él. Antes como cualquier chica hormonada reivindicaba, protestaba y gritaba a voz en cuello contra esto, pero actualmente ¿Para qué? Los que tienen que escuchar no lo hacen, los que pueden cambiar su comportamiento siguen con las manos en los bolsillos, los que tienen la solución en sus manos no la aplican porque no les conviene, y es que siempre ha sido fácil actuar por conveniencia propia sin tener en cuenta a los demás, lo raro es lo contrario. La paradoja es que todo el mundo huye del egoísmo de otras personas como la peste sin darse cuenta del propio que cargan a la espalda. No hablo por supuesto del egoísmo necesario para la vida, en sí todos estamos un poco condenados a serlo, o a tener un mínimo para la supervivencia de la especie o de nosotros mismos que es mas importante, pero en cuanto superamos esa dosis es cuando la situación se torna preocupante o interesante dependiendo del punto de vista.

No es que ahora vaya a poner sobre mis hombros la dura tarea de cambiar el mundo, ni mucho menos, pero los que lean esto y se sientan mínimamente identificados o de acuerdo con algo de lo que he dicho, con que reflexionen sobre sus propias vidas y se hagan un examen interno cortito y se propongan cambiar algunos detalles de si mismos...¿Pido demasiado verdad? Pues cuando estés cansad@ de que sean egoístas contigo, no vayas quejándote, porque si tú no eres capaz de intentar cambiar tu metro cuadrado de vida por los demás y el bienestar de todos, ¿Por qué esperas que los demás si lo hagan?

sábado, 4 de mayo de 2013

Asesinato....


Caminaba tranquilo, un paso detrás de otro y los zapatos resonando en medio de aquel callejón oscuro en su mayor parte, apenas iluminado por alguna farola triste cuyo bombillo amenazaba a cada rato con morir. Se le ocurrió pensar que quizás se hubiera dejado las llaves en casa de su madre al salir, así que buscó en sus pantalones y mochila, el móvil iluminó el interior de la mochila y se apresuró a cogerlo, pero como últimamente llevaba pasando muy a menudo colgaron antes de que él lo cogiera dejando en la pantalla número privado por toda pista.
Tiró el móvil con rabia, pero lo recogió y se lo metió en el bolsillo y apretando el paso para poder salir cuanto antes a la calle principal, pensó que quizás ese día, en plena noche, en ese callejón que normalmente usara como atajo para volver más rápido a su casa desde el hogar de su madre, encontraría algo que no esperaba. Y no sabía la razón que ese pensamiento tenía. Unos pasos comenzaron a seguirlo, silenciosos, pero muy rápidos. El Se dio cuenta y comenzó a correr imaginando a un gran tipo que lo más seguro es que no quisiera nada bueno, o con suerte solo robarle las pocas pertenencias.


Por supuesto que el individuo lo atrapó en aquel callejón, él en toda su vida imaginó como iba a morir, pero seguramente nunca pensó que ser violado, estrangulado, después descuartizado y para concluir servir sus restos como comida de Tristán y Toby, la nueva adquisición de perros de caza de su jefe, sería la manera definitiva en que abandonaría este mundo. Y ¿Todo por qué? Por no haberle dicho que si a pasar una noche con él.