En medio del típico caos, música elevada a volúmenes indecentes, corriendo la bebida, el humo y demás sustancias y fluidos corporales que mejor no mencionar te encuentras tú. A pesar de todo estás feliz, pero hay un problema, y es que con las inhibiciones queda suelta esa parte de ti que procuras mantener sujeta a costa de todo, esa parte primitiva, visceral, que va a la caza de cualquier desprevenido o desprevenida que pueda caer en tus redes. Si, señoras y señores, queda libre ese instinto sexual que llevamos tatuado en el alma, en la sangre y en el ADN. Buscas cuan lobo o loba feroz y con esa mirada brillante, selectiva y muy por encima de todo animal ese respiro de aire y libertad que te da el hecho de conocer exactamente qué es la libertad. No hablo de que te vuelvas loco o loca cuando te emborrachas o cuando estás alegre por otras sustancias, hablo de esa libertad que te invade por saber que estás así porque tú lo has decidido, porque tú lo buscabas y lo ansiabas.
Te sientes grande, poderosa, sensual...a pesar claro, de que vistes como una piltrafa o como un putón según sea tu disfraz, (cabe destacar que mejor te sientes llevando este último tipo de disfraz), la cuestión es que te vez capaz de todo y como un ser que es imposible casi de detener.
Aquí es cuando algunos se permiten hacer de todo, unos van a por una presa a pesar de ya tener pareja, otros van a por la presa simplemente porque están solteros y les apetece buscar un momento de diversión con otro individuo parecido a él o ella que busque lo mismo, otros se quedan rezagados porque simplemente no buscan nada y apenas son conscientes de este sentimiento que a algunos les embarga, otros buscan y se llevan calabazas por hacerlo de una manera poco adecuada o intentar estar con la persona menos adecuada...Sin embargo allí estoy yo. Sintiéndome exactamente así. te diré que esa sensación de totipotente es lo mejor que he podido sentir en mi vida y describirla del todo me llevaría una vida entera, pero aquí estoy para decir qué haría yo con ella. Yo buscaría la perfección siendo consciente de que no la encontraré, pasearía mi orgullo, mi ego, mi pavonería y todo mi ser elevado al máximo exponente por en medio de ese río de gente. Disfrutando con cada mirada, cada piropo, cada admiración e incluso de cada insulto. Lo malo me parece liberador porque a través de la palabra puedo expulsar un poco de mi poder para dejar al emisor del insulto desconcertado.
¿Qué busco? Admiración, deleitarme, disfrutar de las personas, darme cuenta de lo grandiosas que pueden ser algunas y de lo poco que merecen la pena otras. Busco interactuar, que me respondan, sentir, hacer ejercicio físico, disfrutar de todo y sentir que puedo derribar de cualquier manera a aquél o aquella que se atreva a impedírmelo. Y con las personas, si no me lío con alguna será porque lo que tengo en casa merece mil veces más la pena que algo pasajero, será que me niego a perderme la sensación de poderío mientras recorro un cuerpo o será simplemente que ya estoy saciada de contacto humano...Ohh Carnavales, Amados CARNAVALES....!!!
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