viernes, 17 de mayo de 2013

Espejos....


Espejos, grandes mentirosos que en la intimidad de una habitación, se atreven a mostrarnos esa realidad distorsionada donde lloramos cuando no queremos, nos muestra nuestra peor cara de rabia, el abatimiento que corre por nuestro cuerpo cuando fuera de la habitación éramos todo sonrisas, nuestras envidias, nuestros complejos, nuestra cara de odio... Ése mentiroso tiene el valor de mostrarme el lado oscuro de mi Luna, el lado que no quiero enseñar a nadie jamás, muestra lo peor, lo más triste, lo más decepcionante… Nos empeñamos en echar la culpa al triste objeto como si él tuviera la culpa de ser como es y de estar donde está. No señores, señoras, los espejos no tienen la culpa de reflejar lo que queremos ocultar cuando nos metemos en esa habitación donde da la casualidad que lo hemos colocado. La culpa de nuestro lado oscuro lo tiene nuestro lado luminoso, ya que uno, no puede existir sin el otro. Admitámoslo ya, la luz no sobrevive sin la oscuridad.

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