sábado, 25 de mayo de 2013

Amores cruzados...


Nervioso, agitado y corriendo consiguió llegar al paso de peatón, justo en frente está la cafetería donde su chico ideal lo esperaba ya seguramente desde hacía rato. Había llegado apurado después de salir del trabajo a su casa, se había duchado y peinado más rápido que nunca, se puso sus pantalones vaqueros rotos favoritos, llevaba una camisa blanca con un dibujo del correcaminos, su favorita, sus pulseras mugrientas de hacía meses y unos all star ya desgastados, los de la suerte, perfumado hasta el extremo y con el corazón a mil porque había esperado e imaginado ese día de mil maneras diferente durante toda la semana, ahora sin embargo en vez de estar tranquilo como miles de ocasiones anteriores, estaba como estaba. Las manos parecían una fuente, mirada perdida y el semáforo en rojo que no se dignaba a cambiar a verde. Hay momentos en que algo en concreto te llama la atención y no puedes evitar fijar la vista, pues él consiguió fijarla en un chico que esperaba a que el semáforo se cambiara y le sonreía directamente a él, mirada dulce, un gorro gris, sonrisa ladeada, camiseta verde de Hulk, pantalones pirata, zapatillas. El corazón le latía más y más fuerte mientras alzaba la mano a ese Dios apolíneo que era su cita y le saludaba. Sin más el  semáforo cambia a verde y ambos salen disparados como en una carrera de velocidad y se encuentran en el medio del paso de peatón, sin preámbulo alguno se abrazan y se besan.
Al día siguiente las noticias del periódico no hacen sino advertir de los problemas de política, el equipo de futbol ganador y perdedor de la semana, los problemas de economía y los problemas que ocasiona el alcoholismo escogiendo el ejemplo sucedido el día anterior en un paso de peatón en el que dos jóvenes fueron atropellados y muertos en el acto mientras cruzaban por dicha zona. 

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