viernes, 16 de agosto de 2013

Luchar o morir....

Capítulo 2

Bueno, tocan presentaciones, ya que estos capítulos, de una historia indeterminada que la autora ha decidido hacer así porque se levanta por el lado izquierdo de la cama, van de esta manera y dudo que lo vaya a cambiar. Vale, tengo tendencia a enrollarme, pero soy una tía simple.
Me llamo Vanesa, estudio bellas artes aunque ya estoy haciendo un master, soy modelo de fotografía y pasarela, también soy actriz y cago bien por las mañanas. En realidad hace un año no me conocía ni mi madre, actualmente mi queridísimo manager se está planteando ponerme escolta porque me acosan demasiado. Pero vamos con mi historia, cuando no era nadie.
Entré a la universidad por mi propio pie, tenía un par de kilos demás, y carecía del apoyo económico de mis padres ¿Por qué? Porque la hija de un diputado no podía dedicarse a estudiar bellas artes según su cabeza cuadrada. Pues fue sencillo, me largué de casa a mis diecisiete primaveras, busqué  trabajo de secretaria o chica de los recados de los secretarios verdaderos, gracias a que me aproveché de la influencia de mi queridísimo padre y estuve los dos peores años de mi vida poniéndome en forma. Bellas artes se me daba de puta madre, me encantaban todas y cada una de mis asignaturas y matarme en el gimnasio más aún. Estaba también en clases de teatro, fotografía y modelaje. Esos años fueron interesantes por todo lo que aprendí, pero en cuanto a vida social…bajo cero.
En el tercer año, ya con el cuerpo perfecto para que las clases de modelaje surtieran efecto, comencé a eso, a ser modelo y también empecé a cobrar suplementos. Con la ropa adecuada, el estilo adecuado y sacando la estricta educación que mis padres conservadores me habían brindado, me metí en la etapa turbia de mi vida. Yo era dama de compañía, una puta que no follaba salvo en situaciones especiales según mi definición sencilla, fueron varios los eventos a los que fui del brazo de un hombre importante, incluidas varias reuniones políticas a las que mi padre asistía granjeándome así su odio y la exclusión definitiva de la herencia, pero me lo pasé divinamente mirándole a los ojos mientras mi acompañante exhibía mis cualidades a la multitud dándome a conocer en los altos círculos de la sociedad.
En ese tercer año conseguí  dinero, aprobar ese año de universidad y conocer a la que sería el gran amor de mi vida hasta la actualidad. He de aclarar que soy bollera por cierto, ¿Cómo aguanto ser acompañante de hombres? Pues en un trabajo no tiene porqué gustarte todo hija mía, así que mucho alcohol y listo, ¿En cuánto al sexo?  Sí, cobraba un pastón por polvo. Disfrutaba más cuando me contrataban mujeres, porque aunque muchos lo nieguen en las altas esferas también hay lesbianas sueltas y es un gusto y placer anunciar que a más de una el extra de tener sexo no se lo he cobrado. Y sí, ser lesbiana era un motivo más para que mi padre no me quisiera ver ni en pintura, pero de eso se enteró después, vamos, que salí de casa antes que del armario.
Acompañaba esa noche al director de una universidad, no me está permitido decir el nombre de la eminencia por cosas del trabajo y el secreto profesional, y al entrar por la puerta con mis tacones y vestido de Dior, no pude evitar fijarme en la pobre becaria que acompañaba al pringado que se creía alguien por ser el entrevistador oficial de la revista universitaria. Él iba enchaquetado, perfectamente peinado y perfumado. La chica que me llamó la atención en cuestión tenía el pelo recogido en un moño muy cutre, tenía un chaleco marrón con miles de bolsillos, un traje marrón deslucido y unos tacones que tenían pinta de haberse recorrido el mundo antes de llegar allí por casualidad, una grabadora en la mano y con la otra sujetaba los cables del fotógrafo y el micro conectado a la grabadora.
Vale, soy una tía cruel que te mueres y me reí lo más grande ante la pinta de la pobre chica, pero tenía unos ojos, un cuerpo, un pelo…estaba muy buena. Y para que a mí me llame la atención una chica ya tiene que ser especial o rara de cojones, en este caso era ambas cosas.
Cuando el idiota del entrevistador acabó la chica se vio sumida en un caos, le colgaron la cámara, le dieron el micro y salió la pobre directa al aparcamiento con su pase de prensa en la boca. Yo me desembaracé de mi acompañante anunciando que tenía que ir al baño y la seguí.
Mi trabajo era sencillo, sonreír, posar para las fotos con la eminencia que tuviera al lado y estar como una figurita, o sea, más callada que una tumba, así que no notarían mi ausencia hasta dentro de unos largos minutos.
Me quité los tacones al salir del edificio y corrí hasta el aparcamiento y allí la encontré en una camioneta metiendo bártulos en ella.
-          Perdona, se me ha escapado mi perrito, es un chiuaua pequeñito, creo que está debajo de la camioneta ¿Lo has visto? ¿Me ayudarías a encontrarlo? – anuncié con cara de amargada sacando partido a las clases de teatro recibidas.
La chica me miró con cara de susto, asintió varias veces llevada por los nervios y se agachó automáticamente al suelo mirando debajo de la camioneta. Yo me acerqué para que al levantarse ella se encontrara con mis piernas y no pudiera evitar hacerme un repaso enorme al incorporarse. He de decir que esa táctica siempre funciona y es impresionante porque así ocurrió.
-          Perdona, pero no encuen…- Se quedó muda por el camino a partir de mis rodillas.
Demoró la vista en mis caderas, un poco más en mi escote y finalmente llegó a mis ojos que fue donde menos estuvo, porque desvió la mirada muerta de la vergüenza.
Yo me reí con ganas mientras la pobre se ponía más roja que un tomate.
-          Relájate, no se me ha perdido ningún chucho estos cócteles no son aptos para perros, el único que había lo tenía cogido del brazo y tu amigo lo entrevistó.
La chica pareció quedarse muda, hasta que me enteré de su nombre, que tenía dos trabajos y prácticamente su vida y obras. No me hizo falta ni alcohol para eso, sino la postura correcta al sentarme y que mis tetas quedarán bien a la vista. Ignoráis el poder de la seducción señores, con él se consiguen más cosas que con el suero de la verdad, el alcohol o las drogas.
Al rato vinieron a buscarme y yo, alegando que me había torcido un tobillo le deslicé a la muchacha mi tarjeta en un bolsillo y seguí con mi trabajo de esa noche.
Así conocí al amor de mi vida, una manera cutre teniendo en cuenta que estaba como un taxi, en plan “Puta de servicio”, pero ese detalle fue olvidado muy rápidamente, ya que cuando hay amor y sinceridad, lo demás deja de importar.
Con los años nuestra relación fue consolidándose pero no de forma pública, eso nunca, mi primer manager lo dijo claro “Ganas más siendo heterosexual públicamente hablando, en la intimidad por mí como si metes un perro entre tus sábanas, no nos jodas el futuroasí que no la cagues ”.
Cuando mi carrera despegó del todo a mi chica no se le ocurre otra cosa que convencerme de que si ella se casaba con mi manager estaríamos más tiempo juntas. Al principio fue sencillo y descubrí que tenía razón, pero con el tiempo ella encontró  trabajo fijo, yo me movía más por el mundo que la compresa de una coja,  actualmente…
Actualmente la amo más que a mi vida, pero no le hablo desde hace seis meses, quiero que me olvide, que siga con su vida y sea feliz… ¿Yo? No puedo permitirme sentir nada hasta que no salgan adelante por fin mi propia marca de ropa,  mi cadena de fotógrafos y se consolide mi carrera como actriz. Vale, sí, tengo mucho dinero, pero quiero tenerlo asegurado para el futuro porque querría retirarme de mi carrera de modelaje que es la que me daba de comer actualmente.

Y esta es mi asquerosa historia, como de la nada me hice puta para conseguir lo que amaba, como perdí a la única persona que me ha querido a pesar de mis miles de defectos ¿Todo por qué? Porque soy una persona que se ha currado lo que tiene siempre, sé lo que valgo y estoy acostumbrada a salir adelante a pesar de los impedimentos que siempre me han puesto. Al principio tenía sobrepeso  y no servía para modelo, conseguí ser modelo de las más prestigiosas del país, me decían que no saldría adelante en bellas artes y ahora tengo una colección de arte como para montar una galería, otro de mis proyectos, me dijeron que moriría de hambre si quería ser actriz y, joder estoy a dieta permanente, pero no me muero de hambre, en cuanto a mi vida privada…el amor es mi asignatura pendiente…en siguientes capítulos veremos si la apruebo.

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