Capítulo 3
Me llamo Mario y soy un libro abierto,
directo y muy conciso. Por eso me describiré en pocas líneas, mi historia
comienza en bachillerato en el año de la castaña, dicen que las cosas buenas se
experimentan en la universidad, pero yo me adelanté. Drogas, sexo, alcohol…vamos,
llegué a la universidad bastante bien entrado en los conocimientos buenos de la
vida. Poco a poco comencé a montar mi pequeño imperio, con el trapicheo por
supuesto. Nunca fui atractivo en mi juventud, pero gracias al crecimiento, el
cambio de metabolismo y mi gran empeño de estar en forma conseguí convertirme
en lo que soy ahora. Un tío guapo, musculoso, inteligente, con trabajo
influyente en la sociedad, trapicheos oscuros encubiertos y una mujer que vale
oro.
Levanté mi pequeña fortuna a pulso y conseguí
hacerme famoso gracias al cuerpo que me trabajé en la universidad, ya que, mi
pensamiento de aquel entonces era que si iba a la cárcel, al menos que mi
cuerpo mantuviera acojonados a los matones.
Me casé hace poco, no me acuerdo de la fecha
exacta porque eso es cosa de mujeres, a mí con saber que mi niña está loquita
por mis huesos, es feliz y que todo en mis ámbitos más oscuros va bien me
conformo. Para más información, ella no sabe nada sobre mi vida oscura y espero
que jamás se entere y no quiero hablar más de este tema.
No es oro todo lo que reluce. Le he puesto
los cuernos a mi mujer solo una vez, ella era prostituta de lujo por mucho que
la muy guarra se empeñara en decir que era “Acompañante de lujo”, sé al son que
bailan esas mujeres y en cuanto la billetera se abrió también sus piernas. Mi
historia con esta chica es interesante, su nombre era Vanesa y después de tirármela,
descubrí que era una tía con talento, así que me convertí en su manager y la
catapulté hasta donde está ahora. Me la seguí tirando hasta que la muchachita
dándoselas con ínfulas de famosita me comenzó a pedir más dinero. Después
llegaron las discusiones grandes porque quería que redujera mi porcentaje de
beneficios y mil detalles más. Al final se buscó a otro manager y yo pasé de
todo por mi bien el suyo y el de mi mujer. Al fin y al cabo era otra putita que
se las da de superior que sin la ayuda adecuada se estamparía en cualquier
esquina.
La que me da pena es mi mujer, Vanesa y ella
estaban muy unidas desde que mi mujer estaba en la universidad y ella fue la
que me la presentó ya no recuerdo ni cómo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando un
amigo me la impuso como acompañante para cerrar un asunto de drogas. El trato
se cerró excelentemente, descubrí lo puta que podía ser la amiga de mi mujer
que me venía con cuentos de que era bollera, pero bien que le gustaba un rabo,
doy fe y ya está. Pero claro, al marcharse con otro manager y todo el follón
Vanesa se marchó del país y mi mujer hace seis meses que no es la misma. Espero
que pronto encuentre otra amiga y se le pase porque no aguanto más llegar a
casa y encontrarme a la reina de mi hogar depresiva. Admito que soy un machista
de mierda en ocasiones, pero con mi mujer no, ella es mi diosa y el pilar de mi
vida.
Y esa es mi historia, mi mundo de día es ser
manager, amante y fiel esposo, hombre de negocios, respetado miembro de la
comunidad…de noche, soy todo lo contrario, manejo el mundo de la droga en tres
ciudades importantes, de fiel no tengo ni las pestañas, el respeto lo consigo a
base de golpes, sangre y muerte…Soy el perro fiel de día, que se convierte en
lobo de noche. Quien me la hace, lo paga muy caro. ¿Mi estilo a la hora de
matar? Porque espero que hayas supuesto que este mundo es peligroso jaja. Pues
no dejo rastro, simplemente dejo que otros hagan por mí el trabajo sucio,
cuidado, porque puedo señalar en cualquier dirección y lo que yo señalo, tiene
tendencia a morirse, no sé bien aún porqué. (ésa es mi amenaza favorita en los
negocios)
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