Caminaba tranquila, un paso detrás de otro y los tacones resonando en medio de aquel callejón oscuro en su mayor parte, apenas iluminado por alguna farola triste cuyo bombillo amenazaba a cada rato con morir. Se le ocurrió pensar que quizás se hubiera dejado las llaves en casa de su madre al salir, así que abrió su gran bolso y comenzó a buscar, el móvil iluminó el interior del bolso y se apresuró a cogerlo, pero como últimamente llevaba pasando muy a menudo colgaron antes de que ella lo cogiera dejando en la pantalla número privado por toda pista.
Tiró el móvil con rabia dentro del bolso y apretando el paso para poder salir cuanto antes a la calle principal pensó que quizás ese día, en plena noche, en ese callejón que normalmente usara como atajo para volver más rápido a su casa desde el hogar de su madre, encontraría algo que no esperaba. Y no sabía la razón que ese pensamiento tenía. Unos pasos comenzaron a seguirla, silenciosos, pero muy rápidos. Ella se dio cuenta y comenzó a correr imaginando a un gran tipo que lo mas seguro es que quisiera aprovecharse de ella y con suerte solo robarle las pocas pertenencias.
Por supuesto que el individuo la atrapó en aquel callejón, ella nunca en toda su vida imaginó como iba a morir, pero seguramente nunca pensó que ser violada, estrangulada, después descuartizada y para concluir servir sus restos como comida de Tristán y Toby, la nueva adquisición de perros de caza de su jefe, sería la manera definitiva en que abandonaría este mundo.
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