Estaba aburrida, de eso no cabía duda. Estaba sentada en el sillón acariciando a su perro, un pastor alemán bastante cariñoso, y aunque se encontraba cansada no tenía ganas de acostarse. Pasaba los canales de la tele casi sin detenerse a ver que programación tenía cada cadena y se moría de asco con las ideas que se le ocurrían para perder el tiempo.
Decidió hacerse unas palomitas y ver alguna película online, y mientras esperaba con las manos en la cintura y balanceando los pies delante del microondas el pop,pop de las palomitas la iba hipnotizando poco a poco. Vestía una camiseta azul claro de botones de hombre tres tallas superior a la suya, apenas tenía unas tangas blancas, un sujetador blanco y unos calcetines pequeños negros.
Cuando las palomitas estuvieron listas las sacó del microondas y se sentó en el sillón. Su móvil repentinamente sonó rompiendo su calma. Era un mensaje que decía..."Déjame arregla lo que estropeé" Se quedó seria, pensando si merecía la pena o no. Al final mandó un mensaje "De acuerdo, puedes venir a casa". Y nada más llegar el mensaje de confirmación de la entrega del mensaje sonó el timbre. Se levantó del sillón lentamente, pues era imposible que hubiera llegado tan rápido. Pero no sabía lo que se estaba equivocando. Nada mas abrir la puerta, se abalanzó hacia su boca y apenas dio tiempo de cerrar la puerta antes de que la camisa volara directa al suelo.
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