Besos,
si, suaves, lentos, pasionales…pero recorriendo todo su cuerpo comenzando por
los pies. El arco de su rodilla, más de una quiso morir por tan siquiera no
infartarse con esa curva perfecta y yo la estaba besando, nada más y nada
menos. Los muslos, delicia prohibida, camino ansiado, desierto árido que se
extiende hasta llegar al paraíso…la entrepierna, miento si digo que es donde
menos tiempo permanecí, no voy a comentar lo que puedan llegar a pensar otras,
yo simplemente disfruté, amé y saboreé bien el momento. Dulce recompensa que me
empuja al valle sur, que aunque parezca insensible el ombligo esconde
reacciones sorpresa que nadie espera si se acaricia y besa de la manera
correcta. El pecho, redonda y turgente tortura que hace que evoque en mi imaginación
todas las horas que soñé tan siquiera tenerlos cerca, y ahora allí estaba,
disfrutando de la fruta prohibida dejándome llevar. El cuello, dulce recorrido
recorrido hacia la oreja, donde al susurrar las palabras correctas tus deseos
se cumplen, las complicadas cerraduras se abren, y claro, con esto me refiero a
las piernas. El pelo, bella seda recogida por las manos más expertas de ese
color en concreto que llama la atención de todo el mundo, en forma de bucles,
claro que sí, porque en el fondo estás planeada para que las personas que nos
fijemos en ti muramos en ellos, o si no en el dulce néctar de tus labios que es
a donde me dirigí a continuación…¿Para qué más preámbulos? Fui a tu frente y la
besé, también lamí la sangre que manaba del hueco de la bala que había
atravesado tu cabeza, y es que no quiero que cuando nos encuentren nada
marchite tu belleza. Y antes de apretar el gatillo contra mi sien solo he de
decir una última cosa, siempre dije que
ibas a ser mia. PUM
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