domingo, 28 de abril de 2013

Besos....


Besos, si, suaves, lentos, pasionales…pero recorriendo todo su cuerpo comenzando por los pies. El arco de su rodilla, más de una quiso morir por tan siquiera no infartarse con esa curva perfecta y yo la estaba besando, nada más y nada menos. Los muslos, delicia prohibida, camino ansiado, desierto árido que se extiende hasta llegar al paraíso…la entrepierna, miento si digo que es donde menos tiempo permanecí, no voy a comentar lo que puedan llegar a pensar otras, yo simplemente disfruté, amé y saboreé bien el momento. Dulce recompensa que me empuja al valle sur, que aunque parezca insensible el ombligo esconde reacciones sorpresa que nadie espera si se acaricia y besa de la manera correcta. El pecho, redonda y turgente tortura que hace que evoque en mi imaginación todas las horas que soñé tan siquiera tenerlos cerca, y ahora allí estaba, disfrutando de la fruta prohibida dejándome llevar. El cuello, dulce recorrido recorrido hacia la oreja, donde al susurrar las palabras correctas tus deseos se cumplen, las complicadas cerraduras se abren, y claro, con esto me refiero a las piernas. El pelo, bella seda recogida por las manos más expertas de ese color en concreto que llama la atención de todo el mundo, en forma de bucles, claro que sí, porque en el fondo estás planeada para que las personas que nos fijemos en ti muramos en ellos, o si no en el dulce néctar de tus labios que es a donde me dirigí a continuación…¿Para qué más preámbulos? Fui a tu frente y la besé, también lamí la sangre que manaba del hueco de la bala que había atravesado tu cabeza, y es que no quiero que cuando nos encuentren nada marchite tu belleza. Y antes de apretar el gatillo contra mi sien solo he de decir una última cosa, siempre dije que ibas a ser mia. PUM

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