domingo, 28 de julio de 2013

Cómo dejar de ser Yo...

Atrás quedaron los tiempos en que destrozada me acercaba a su puerta, tocaba el timbre, le dejaba un paquete a su hermana y con paso apesadumbrado me alejaba de allí, sabiendo que con cada paso se me rompía el alma, el corazón y moría en mi una parte de mi propio ser que sabía, era esencial para mi posterior supervivencia. De repente, sin más, a mi espalda se oyen pasos apresurados y una mano toma mi hombro, me giro con las lágrimas a punto de parapetarse por los acantilados de mi cara y allí estamos, dos idiotas que se aman y que por pensar demasiado las cosas, por no ser valientes en conjunto y por separado y caprichos del destino, están a punto de quebrar y separarse por siempre. Pero las almas gemelas no pueden hacerlo, así que con un abrazo, una sonrisa y un beso sellan el pacto que las llevará a la felicidad, donde no todo es perfecto o deseablemente posible, pero se tienen la una a la otra para superar al mundo entero.


Mientras tanto, en este tiempo,mi tiempo, me acerco temblorosa a su puerta, le doy a su hermana el paquete, me alejo, llego después de una larga caminata al coche y cuando arranco el contacto, queda sellada la aparición de alguien nuevo, alguien que es mil veces peor que la persona que tocó la puerta, llena de miedos, rencores y desesperación, la peor versión de mí misma…Alguien que ya no puedo considerar ser Yo.

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