viernes, 26 de julio de 2013

Películas mentales...

Coger el teléfono en la mano como si fuera tu salvavidas, aunque sabes que en el fondo no hay vida que salvar, se rompió en aquel momento en que fuiste dura, en el momento en que decidiste sobrevivir a pesar de que el corazón se te rompiera. Si, las lágrimas ya han dejado surcos en tus mejillas después de días y días que no te has molestado en ponerles freno pero ¿Qué más da? Poco hay por lo que luchar si ése nombre, su nombre, solo es eso, muchas letras juntas en la pantalla del móvil que sujetas fuertemente, a solo una tecla de contarle en el infierno en que te has metido tú sola, bajar el orgullo, pedir perdón y llevar todo el tren hasta la última estación, si es que las vías no están cortadas por el camino. Y mientras ahí sigues, con el teléfono en la mano, las lágrimas y tus películas mentales por compañía…

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