lunes, 3 de diciembre de 2012

4º Capítulo!!!!


4

Sorpresa inesperada

Después de la jornada Megan y Vico acabaron sentadas en el sillón del despacho que ambas compartían, fue un día bastante duro y ellas estaban rendidas, así que decidieron marcharse.

-          Ha sido un día bastante duro, será mejor que nos vayamos a casa. – comentó Megan.
-          Si, no veo la hora de llegar a casa, darme una ducha, cuidar de mi perrito un rato y acostarme con el estómago lleno.
-          ¡Me encantan los perros! – comentó Megan,

Se mantuvieron un tiempo calladas mientras Vico abrió la taquilla y se vistió con su  mono de cuero, al mirarse la una a la otra se quedaron sorprendidas, Megan no llevaba mono, pero si chaqueta y pantalones duros de cuero y ambas llevaban el casco en la mano.

-          ¿La Kawasaki es tuya? – preguntó Vico sorprendida.
-          Si, ¿Tu también tienes moto? Seríamos las únicas, aquí los demás parecen tenerles pánico, supongo que con tanto accidentado que llega a urgencias es normal.
-          Si, pero a mi ya a estas alturas me da igual.

Ambas se dirigieron parloteando acerca de las motos hasta el garaje y Megan al ver la moto de Vico se quedó boquiabierta, era una máquina de relojería que muy pocos podían permitirse, y con dos besos, acabaron el día.

Mientras conducía hacia su casa a Megan le picó demasiado la curiosidad y decidió investigar sobre su nueva compañera de trabajo, tenía algo que la atraía de una manera muy magnética y decidió llegar hasta el fondo para descubrir que escondía aquella muchacha. Habían pasado muchas horas hablando, pero casi había evitado las preguntas más comprometidas y no había rebelado mucho de su pasado. Sabía que había gente que era más tímida que otra, pero nunca había conocido a alguien con tanto que ocultar y si algo fascinaba a Megan, eso eran los misterios.

Al día siguiente Vico se levantó temprano como siempre y fue a correr al parque con Clito, como cada mañana evitó cualquier pensamiento negativo por si a su moral le daba por entrar en escena y arruinarle un día entero y mientras corría solo pensaba en las cosas más inmediatas que tenía que hacer ese día. Clito correteaba a su alrededor mirándola, definitivamente pensó que el único que estaría dispuesto a seguirla al fin del mundo y a dar su vida por ella era ese perro que la miraba y la quería como si una diosa se tratara.
Al acabar de correr y aun faltando media hora para acabar su sesión matutina decidió acostarse entre medio de unos matorrales usando una palmera como almohada, Clito se acostó a su lado apoyando como siempre su enorme cabezota en su estómago, con los ojos cerrados pensó en el hospital y en su trabajo el cual estaba a punto de acabar.
Pasado el tiempo se levantó y se fue a su casa, ese día que se le venía encima amenazaba con ser largo, ya que tenía doble turno, pasaría todo ese día y la noche allí para después tener dos días libres para descansar.
Fue ajetreado, Megan y ella apenas se vieron en todo el día hasta la noche. Por lo visto tenían las mismas guardias y Vico se alegró mucho de comprobarlo aunque en el fondo no quisiera.

-          Bueno, ¿me piensas contar algo de tu vida o te lo tendré que sacar con cuentagotas? – preguntó divertida Megan.
-          ¿Qué quieres que te cuente que no sepas?
Megan se llevó a la boca con calma una lechuga de su ensalada y se puso a pensar torciendo la cabeza y mirando para otro sitio de una manera muy graciosa.

-          Bueno, sé de donde eres, sé que te gustan las motos, sé que eres superdotada, sé que te gustan los animales y que tienes un perro…
-          Vale, pues vivo cerca de aquí en una urbanización al lado de un parque precioso, vivía en otra ciudad muy distante y lejana que no quiero recordar, no me gusta mucho cocinar, me encanta leer, soy una loca del deporte y no sé…lo demás creo que lo sabes por la búsqueda que hiciste en google.
Megan abrió mucho los ojos, resulta que Vico era muchísimo más lista de lo que parecía y no se refería a inteligencia, sino a desconfianza y como no…llamarlo zorrería.

-          Me parece fascinante tu vida…- comentó Megan avergonzada.
-          ¿Qué parte?, la de que mi familia es una de las más ricas del país, que esté en este rincón del mundo sola o que sea hija única. – preguntó Vico poniendo su expresión favorita, la de autosuficiente.
-          Pues que no tengas novio o pareja estable, no sé, resulta raro porque eres muy atractiva, tienes un buen trabajo, vamos, todos los ingredientes para estar espantándote a los hombres como moscas. – comentó riendo inocentemente.
-          Será que no encuentro a la persona adecuada. – respondió sin apuros.

No tenía intención de rebelar su homosexualidad a la primera de cambio, bastantes problemas le había causado últimamente, además no entendía porque la gente le daba tanta importancia al hecho de con quien compartes tu vida o quien te calienta la cama por las noches.
Se dio prisa en acabar cuanto antes su ronda porque quería echarse una leve cabezadita y llegar y acostarse en el sillón de su despacho fue un placer inesperado que le infundió un sueño casi inmediato.

Megan acabó pronto su ronda y fue directa a su despacho para descansar allí un ratito tranquila, al entrar se encontró a Vico durmiendo en el sillón y sonrió, a ella también le costaban esos turnos una barbaridad. Sacó de su taquilla una manta que había traído de casa y cubrió con ella a Vico, le levantó la cabeza y se sentó apoyando suavemente de nuevo la cabeza de Vico en su regazo.
Sorprendentemente no pegó ojo, sino los mantuvo fijos en Vico, definitivamente tenía una cara preciosa, fina, blanca como la cal que contrastaba con su pelo ondulado negro azabache, unas orejitas muy graciosas pequeñitas y picudas…y así permanecía mientras la miraba embelesada.
Media hora después el teléfono de Vico sonó sobresaltándolas a las dos, Vico pareció desubicada pero a los dos segundos ya estaba sentada en al lado de Megan con el teléfono en la oreja.

-          ¿Quien es? – preguntó con voz de adormilada.
-          Si muy bien, gracias por preguntar ¿Y tú? – preguntó al teléfono. – no, no quiero que vengas ni de broma es más, al despedirme de ti te dije que me olvidaras es tarde, deberías estar durmiendo.
Y así siguió una conversación que acabó unos largos minutos después. Megan notó que la llamada había alterado a Vico, pero no le hizo ninguna pregunta.
-          Lo siento, me dejé dormir y no pensé en que vendrías. – comentó sonriendo levemente después de un ratito.
-          Me las he apañado bien, duermes como un tronco.
-          Si, una cualidad que me viene de perlas con este trabajo, me llamó mi ex, o bueno no era mi ex tampoco, discutimos porque quiere venir, pero no se lo voy a permitir. – comentó Vico un poco apesadumbrada y sin saber canalizar muy bien lo que le quería decir.
-          Tranquila, no pasa nada, tampoco te iba a pedir explicaciones aunque quiero que sepas que aquí estoy para lo que quieras, me he dado cuenta desde que llegaste a este hospital que estás bastante sola y casi no conoces a nadie, pero mira haremos una cosa, - dijo cogiéndole el móvil de la mano a Vico – te dejo mi número de móvil y cuando tu quieras me llamas, ya sea para hablar, para salir, para ver pelis, para lo que quieras.
-          Muchas gracias. – dijo sorprendida Vico.


Y justo cuando iba a comentarle algo más sonó el teléfono anunciando que las necesitaban en urgencias.

Ya por la mañana acabó de atender a un niño que tenía un brazo roto y se fue a vestir para ir a su casa y reunirse con Clito. Pero al abrir la puerta se encontró de golpe con Jess sentada en el despacho esperándola. Aun no acababa de creérselo cuando se le lanzó a los brazos y a la boca.
Justo en ese momento como la típica película en la que los furtivos amantes tienen  mala suerte entró Megan viendo todo el espectáculo en primera fila quedándose muy sorprendida.


No hay comentarios:

Publicar un comentario