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Celos
Estaba acostada en su casa
en la gran cama, boca arriba, acariciando a Clito y dejando vagar su mente por
mil asuntos, pero sobretodo en ese momento del día anterior en el que salió del
hospital echa una furia, sorprendiendo a todos, seguida muy de cerca por Jess
que le rogaba que se parara para hablar las cosas bien. Pero Vico no quería
escuchar, se sentía como un muñequito al que el destino se empeñaba en ignorar
y ponía su destino y sus asuntos en manos de cualquier persona que se sintiera
con derecho a inmiscuirse en su vida.
Esos dos días siguientes
de descanso no fueron muy interesantes, cuando trabajaba en su proyecto se le
iba la cabeza pensando en qué habría hecho Jess después de perderla en la
carretera, en qué pensaría Megan de haberla encontrado en una situación tan
comprometida y ya que estaba con esos pensamientos negros, le dio también por
pensar en su casa, sus padres, sus antiguos compañeros de hospital y de
universidad, sus amigos…
Pensar en negativo siempre
se le había dado bastante bien y esas ocasiones eran perfectas, salía a hacer
deporte con Clito como siempre, pero hasta el perro se daba cuenta de que ya no
estaba tan feliz y despreocupada como antes, justo cuando estaba escuchando la
mejor parte de una de sus canciones favoritas le llegó un mensaje de texto.
¿Estás bien?
Besos. M
Sabía que era Megan y se
sorprendió mucho al principio, le contestó un simple “Si, nos vemos en el
hospital”. Y siguió corriendo con Clito hasta pararse en aquella zona rodeada
de setos altos que la ocultaban de la vista de los demás y se acostó al pie de
la palmera con Clito. Cerró los ojos y divagó un rato por el limbo, pero
repentinamente abrió los ojos y se levantó, algo en su interior le decía que la
observaban y Clito estaba comenzando a ponerse también nervioso. Volvió a casa
rápidamente.
Se encontraba detrás de
los arbustos, observando a Vico, pero algo la había alterado y con la pena en
los ojos vio como se levantaba y se marchaba alarmada. No entendía que la había
alertado pero se alejaba corriendo con el perro justo en la dirección contraria
a la que había llegado. Sigilosamente la siguió hasta donde vivía y una vez vio que Vico entraba se fue
con una sonrisa en los labios porque ya había averiguado donde vivía.
Volver al hospital resultó
fácil, enfrentarse a algunas miradas no tanto, y allí estaba en ese despacho
esperando a que llegara Megan, pero le vinieron a buscar por una urgencia.
Un niño tenía un brazo
roto por tres sitios y le tocaba examinarlo a conciencia, un enfermero le dio
su historial y las radiografías y después de examinarlo bien certificó que solo
había que escayolarlo porque las fracturas eran limpias y después de tres meses
el niño estaría como nuevo.
Pidió que le trajeran los
materiales para ponerle ella misma la escayola y tranquilizar al niño, ya que
estaba muy nervioso y se había encariñado con ella.
Mientras hablaba con él y
juntos reían mientras Vico trabajaba, no se dieron cuenta de que la enfermera
que ayudaba a Vico se fue y su lugar fue ocupado por Megan.
Al secarse la escayola
Vico cogió al niño en brazos para llevarlo a la sala donde su padre lo esperaba
y al ver a Megan se quedó un poco colorada de vergüenza pero continuó con su
labor.
Al salir del hospital el
niño iba con la firma de vico en el brazo con rotulador y ella mientras tanto
le estaba dando explicaciones a Megan en el despacho.
-
Ella vino sin
yo esperármelo, no tendría que haberlo hecho, dejé bien claro antes de irme que
no quería que nadie de mi vida pasada se aferrara a mi, éste se supone es mi
momento de comenzar de nuevo y de verdad, siento mucho que te hayas visto
involucrada. – Comentaba Vico en voz baja.
-
No pasa nada,
me quedé mas preocupada por ti que por Jess, pareció afectarte mucho y no sé…
te fuiste así sin despedirte y tan mal…
-
¿Lo que te
dolió fue que no me despidiera de ti decentemente? – Le preguntó Vico pícara.
-
Pues si, me
considero amiga tuya ¿Sabes? Aunque llevemos poco tiempo como personas
conocidas, tengo esa sensación en el cuerpo que me dice que ya te conozco de
antes, me resultas muy familiar.
Ambas se quedaron en
silencio un rato sentadas en el gran sillón, pero justo cuando iban a hablar la
puerta se abrió. Alejandro entró como un vendaval, cogió a Megan en peso y le
dio unas cuantas vueltas ante la atenta y sorprendida mirada de Vico y las
risas de la víctima que no hacía sino darle golpes suaves en la espalda y
quejarse de vértigo. Al bajarla al suelo le dio un beso de estos largos que se
suelen reservar para la intimidad y hablaron exaltados de algo que Vico no
entendía. En ese momento se le rompió algo, como un papel de cebolla que se
resquebraja, se puso seria y sin que la pareja lo advirtiera salió de la
habitación.
Los pies se le movían
solos y cuando quiso darse verdadera cuenta estaba en la azotea del hospital
siendo bañada por la luz del sol al atardecer. Se sentó en una de las
claraboyas de luz de la veintena que se veían y se encendió un cigarro.
Inevitablemente había algo que no estaba bien en su vida y ya no es que pensara
en Jess, su problema era esa sensación ardiente y calcinante que tenía en el
pecho al abandonar el despacho justo después de que apareciera Alejandro.
Después de fumar subió un
escalón para aproximarse al parapeto, allí se apoyó en sus brazos y se quedó
plácidamente mirando el horizonte, hasta que alguien le puso una mano en el
hombro. Era Megan con una sonrisa un tanto extraña, entre feliz y triste.
-
¿Por qué
desapareciste así?
-
Pensé que era
un momento más bien íntimo y preferí no molestar, así que subí a fumarme un
cigarro.
Megan le metió la mano en
el bolsillo de la bata a Vico y sacó el paquete, pero al llevarse el cigarro a
la boca se dio cuenta de que no tenía el mechero. Vico sacó el mechero del
bolsillo de su pantalón, le apartó dos mechones de pelo rizado rojizo y se los
colocó suavemente detrás de la oreja y le encendió el cigarro ante la atenta
mirada de Megan.
Mientras el cigarro se
consumía hablaron de varias cosas sin importancia del hospital y de sus gustos
personales, hasta que el móvil de Vico sonó.
-
Bueno, debo
marcharme a ver para qué soy buena. –dijo con una sonrisa amable.
Poco a poco la mirada de
Megan se había iluminado conforme la charla trataba temas cada vez más banales,
pero de repente las nubes volvieron a ocultar su mirada como si hubiera vuelto
a la vida real.
-
Corre, no los
hagas esperar, puede que sea urgente. – le contestó bajando el tono de voz.
Vico hizo ademán de
echarse a correr y justo cuando iba a llegar al escalón Megan le dijo:
-
¡Espera, tengo
que decirte algo!
Pero justo cuando Vico iba
a parar, tropezó en una de estas caídas que no se sabe bien cuando comienzan y cayó
hacia atrás golpeándose la parte de atrás de la cabeza con el escalón.
Lo demás fue un tanto
borroso, veía a ratos focos que pasaban volando por encima de ella y alguna que
otra cara que se acercaba a la suya repentinamente, pero a continuación la
envolvía la oscuridad de nuevo.
Cuando abrió los ojos lo
primero que vio son los enormes ojos verdes de Megan, no recordaba que fueran
tan grandes y tan bonitos, pero estaban teñidos con un tinte de preocupación.
Se incorporó en la camilla con ayuda de Megan.
-
Lo siento, si
no te hubiera despistado…-comenzó a disculparse Megan.
-
No pasa nada –
dijo Vico mostrando una enorme sonrisa.- Soy torpe desde que nací, no es de
ahora.
Ambas se rieron y Megan le
observó los puntos que le habían dado en la cabeza en la brecha que se había
abierto. Megan cogió la linternita para mirarle los ojos a Vico y mientras lo
hacía Vico le preguntó.
-
¿Qué querías
decirme justo antes de que me cayera?
Megan se puso seria y esa
mezcla de felicidad y tristeza volvió a nublarle los ojos, se acercó mucho más
a la cara de Vico mientras observaba.
-
Quería
anunciarte que Alejandro me pidió matrimonio y que yo le dije que si. ¡Mierda!
Ya decía yo que no veía! No tengo las lentillas puestas.
Vico cogió a Megan del brazo justo antes de que se pudiera despegar ni
un ápice y así a 10 centímetros la una frente a la otra se quedaron unos
segundos eternos en silencio.
-
¿Por qué tengo
la sensación de que esa noticia no te hace feliz? – La linterna se resbaló de
la mano de Megan al escuchar esta pregunta.
-
Si me hace
feliz – dijo Megan aparentemente no muy convencida.
No apartaron la mirada,
todo el momento se miraban fijamente y casi sin parpadear. Dicen que hay cosas
que comunica una mirada que es imposible de interpretar en un texto o con
palabras y en ese momento se encontraban cuando Vico cerró los ojos y realizó una
inspiración lenta, al abrir los ojos Megan los tenía cerrados y se aproximaba
muy lentamente a su boca.
La puerta se abrió y menos
mal que Megan tenía reflejos rápido porque se agachó para recoger la linterna
que ninguna había oído caer hacía unos segundos junto con la pregunta de Vico.
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