miércoles, 5 de diciembre de 2012

Capítulo 5!!! =)


5

Celos

Estaba acostada en su casa en la gran cama, boca arriba, acariciando a Clito y dejando vagar su mente por mil asuntos, pero sobretodo en ese momento del día anterior en el que salió del hospital echa una furia, sorprendiendo a todos, seguida muy de cerca por Jess que le rogaba que se parara para hablar las cosas bien. Pero Vico no quería escuchar, se sentía como un muñequito al que el destino se empeñaba en ignorar y ponía su destino y sus asuntos en manos de cualquier persona que se sintiera con derecho a inmiscuirse en su vida.

Esos dos días siguientes de descanso no fueron muy interesantes, cuando trabajaba en su proyecto se le iba la cabeza pensando en qué habría hecho Jess después de perderla en la carretera, en qué pensaría Megan de haberla encontrado en una situación tan comprometida y ya que estaba con esos pensamientos negros, le dio también por pensar en su casa, sus padres, sus antiguos compañeros de hospital y de universidad, sus amigos…

Pensar en negativo siempre se le había dado bastante bien y esas ocasiones eran perfectas, salía a hacer deporte con Clito como siempre, pero hasta el perro se daba cuenta de que ya no estaba tan feliz y despreocupada como antes, justo cuando estaba escuchando la mejor parte de una de sus canciones favoritas le llegó un mensaje de texto.

¿Estás bien? Besos. M

Sabía que era Megan y se sorprendió mucho al principio, le contestó un simple “Si, nos vemos en el hospital”. Y siguió corriendo con Clito hasta pararse en aquella zona rodeada de setos altos que la ocultaban de la vista de los demás y se acostó al pie de la palmera con Clito. Cerró los ojos y divagó un rato por el limbo, pero repentinamente abrió los ojos y se levantó, algo en su interior le decía que la observaban y Clito estaba comenzando a ponerse también nervioso. Volvió a casa rápidamente.




Se encontraba detrás de los arbustos, observando a Vico, pero algo la había alterado y con la pena en los ojos vio como se levantaba y se marchaba alarmada. No entendía que la había alertado pero se alejaba corriendo con el perro justo en la dirección contraria a la que había llegado. Sigilosamente la siguió hasta donde  vivía y una vez vio que Vico entraba se fue con una sonrisa en los labios porque ya había averiguado donde vivía.


Volver al hospital resultó fácil, enfrentarse a algunas miradas no tanto, y allí estaba en ese despacho esperando a que llegara Megan, pero le vinieron a buscar por una urgencia.
Un niño tenía un brazo roto por tres sitios y le tocaba examinarlo a conciencia, un enfermero le dio su historial y las radiografías y después de examinarlo bien certificó que solo había que escayolarlo porque las fracturas eran limpias y después de tres meses el niño estaría como nuevo.
Pidió que le trajeran los materiales para ponerle ella misma la escayola y tranquilizar al niño, ya que estaba muy nervioso y se había encariñado con ella.
Mientras hablaba con él y juntos reían mientras Vico trabajaba, no se dieron cuenta de que la enfermera que ayudaba a Vico se fue y su lugar fue ocupado por Megan.
Al secarse la escayola Vico cogió al niño en brazos para llevarlo a la sala donde su padre lo esperaba y al ver a Megan se quedó un poco colorada de vergüenza pero continuó con su labor.

Al salir del hospital el niño iba con la firma de vico en el brazo con rotulador y ella mientras tanto le estaba dando explicaciones a Megan en el despacho.

-          Ella vino sin yo esperármelo, no tendría que haberlo hecho, dejé bien claro antes de irme que no quería que nadie de mi vida pasada se aferrara a mi, éste se supone es mi momento de comenzar de nuevo y de verdad, siento mucho que te hayas visto involucrada. – Comentaba Vico en voz baja.
-          No pasa nada, me quedé mas preocupada por ti que por Jess, pareció afectarte mucho y no sé… te fuiste así sin despedirte y tan mal…
-          ¿Lo que te dolió fue que no me despidiera de ti decentemente? – Le preguntó Vico pícara.
-          Pues si, me considero amiga tuya ¿Sabes? Aunque llevemos poco tiempo como personas conocidas, tengo esa sensación en el cuerpo que me dice que ya te conozco de antes, me resultas muy familiar.

Ambas se quedaron en silencio un rato sentadas en el gran sillón, pero justo cuando iban a hablar la puerta se abrió. Alejandro entró como un vendaval, cogió a Megan en peso y le dio unas cuantas vueltas ante la atenta y sorprendida mirada de Vico y las risas de la víctima que no hacía sino darle golpes suaves en la espalda y quejarse de vértigo. Al bajarla al suelo le dio un beso de estos largos que se suelen reservar para la intimidad y hablaron exaltados de algo que Vico no entendía. En ese momento se le rompió algo, como un papel de cebolla que se resquebraja, se puso seria y sin que la pareja lo advirtiera salió de la habitación.

Los pies se le movían solos y cuando quiso darse verdadera cuenta estaba en la azotea del hospital siendo bañada por la luz del sol al atardecer. Se sentó en una de las claraboyas de luz de la veintena que se veían y se encendió un cigarro. Inevitablemente había algo que no estaba bien en su vida y ya no es que pensara en Jess, su problema era esa sensación ardiente y calcinante que tenía en el pecho al abandonar el despacho justo después de que apareciera Alejandro.

Después de fumar subió un escalón para aproximarse al parapeto, allí se apoyó en sus brazos y se quedó plácidamente mirando el horizonte, hasta que alguien le puso una mano en el hombro. Era Megan con una sonrisa un tanto extraña, entre feliz y triste.

-          ¿Por qué desapareciste así?
-          Pensé que era un momento más bien íntimo y preferí no molestar, así que subí a fumarme un cigarro.

Megan le metió la mano en el bolsillo de la bata a Vico y sacó el paquete, pero al llevarse el cigarro a la boca se dio cuenta de que no tenía el mechero. Vico sacó el mechero del bolsillo de su pantalón, le apartó dos mechones de pelo rizado rojizo y se los colocó suavemente detrás de la oreja y le encendió el cigarro ante la atenta mirada de Megan.

Mientras el cigarro se consumía hablaron de varias cosas sin importancia del hospital y de sus gustos personales, hasta que el móvil de Vico sonó.

-          Bueno, debo marcharme a ver para qué soy buena. –dijo con una sonrisa amable.

Poco a poco la mirada de Megan se había iluminado conforme la charla trataba temas cada vez más banales, pero de repente las nubes volvieron a ocultar su mirada como si hubiera vuelto a la vida real.

-          Corre, no los hagas esperar, puede que sea urgente. – le contestó bajando el tono de voz.

Vico hizo ademán de echarse a correr y justo cuando iba a llegar al escalón Megan le dijo:

-          ¡Espera, tengo que decirte algo!

Pero justo cuando Vico iba a parar, tropezó en una de estas caídas que no se sabe bien cuando comienzan y cayó hacia atrás golpeándose la parte de atrás de la cabeza con el escalón.

Lo demás fue un tanto borroso, veía a ratos focos que pasaban volando por encima de ella y alguna que otra cara que se acercaba a la suya repentinamente, pero a continuación la envolvía la oscuridad de nuevo.

Cuando abrió los ojos lo primero que vio son los enormes ojos verdes de Megan, no recordaba que fueran tan grandes y tan bonitos, pero estaban teñidos con un tinte de preocupación. Se incorporó en la camilla con ayuda de Megan.

-          Lo siento, si no te hubiera despistado…-comenzó a disculparse Megan.
-          No pasa nada – dijo Vico mostrando una enorme sonrisa.- Soy torpe desde que nací, no es de ahora.

Ambas se rieron y Megan le observó los puntos que le habían dado en la cabeza en la brecha que se había abierto. Megan cogió la linternita para mirarle los ojos a Vico y mientras lo hacía Vico le preguntó.

-          ¿Qué querías decirme justo antes de que me cayera?

Megan se puso seria y esa mezcla de felicidad y tristeza volvió a nublarle los ojos, se acercó mucho más a la cara de Vico mientras observaba.

-          Quería anunciarte que Alejandro me pidió matrimonio y que yo le dije que si. ¡Mierda! Ya decía yo que no veía! No tengo las lentillas puestas.
Vico cogió a Megan del brazo justo antes de que se pudiera despegar ni un ápice y así a 10 centímetros la una frente a la otra se quedaron unos segundos eternos en silencio.

-          ¿Por qué tengo la sensación de que esa noticia no te hace feliz? – La linterna se resbaló de la mano de Megan al escuchar esta pregunta.
-          Si me hace feliz – dijo Megan aparentemente no muy convencida.

No apartaron la mirada, todo el momento se miraban fijamente y casi sin parpadear. Dicen que hay cosas que comunica una mirada que es imposible de interpretar en un texto o con palabras y en ese momento se encontraban cuando Vico cerró los ojos y realizó una inspiración lenta, al abrir los ojos Megan los tenía cerrados y se aproximaba muy lentamente a su boca.

La puerta se abrió y menos mal que Megan tenía reflejos rápido porque se agachó para recoger la linterna que ninguna había oído caer hacía unos segundos junto con la pregunta de Vico.


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