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La
lluvia siempre cae hacia abajo.
Pasaron los días y no hubo
ni un comentario sobre aquel momento en el que por poco se besan, aunque los
pensamientos parecían ya huracanes turbulentos en sus cabezas. Una deseaba el
momento pero se negaba a aceptarlo debido a que estaba firmemente convencida de
que en su nueva vida el amor no tenía lugar. Y la otra se negaba a pensar tan
si quiera que podría existir algo más allá del cariño entre dos mujeres y
estaba empeñada en creer que Alejandro era el amor de su vida.
En el hospital todo seguía
igual, se trataban con la misma amabilidad y cariño, pero detrás de ambas
existía una barrera impenetrable en cuanto a temas muy personales, pero poco a
poco se habían ido conociendo y se daban cuenta de que, aunque no eran personas
completamente iguales, sino que al contrario, tenían gustos muy diferentes, pero
eran unos gustos compatibles, podrían llegar a ser una pareja bastante
compenetrada, ya que las carencias en seguridad, la simpatía extrema, la
seriedad, el punto de locura, etc. Si una carecía de ello la otra lo tenía de
sobra.
Así llegaron a la
situación de encontrarse en el despacho y comenzar a sincerarse en aquella
noche de guardia que parecía no estar tan movida como otras.
-
Han pasado
muchos días y aunque le dije a Alejandro que si me casaría con él aun no se lo
he confirmado, en el sentido de que no se lo demuestro como debería. ¿Qué se
supone que tengo que hacer Vico? Dame alguna idea. – Comentó Megan con una
determinación congelada en los ojos.
Vico sintió un puñal en el
alma, como cada vez que en alguna conversación entre ellas salía el tema de la
boda o el compromiso con Alejandro, pero el orgullo y su empeño en que no le
afectara impedían que diera ningún síntoma de flaqueza.
-
¿Por qué no lo
invitas a cenar? Así pueden hablar íntimamente de la boda, de la fecha, de donde
quieren ambos que sea por ejemplo, la luna de miel y demás detalles románticos
hasta ahogarse.
-
¡Muy buena idea!
– Le comentó Megan con una sonrisa.- Voy a reservar ahora mismo, esta noche
tendré esa cena y por cierto ¡muchas gracias!
Vico llegó a casa
destrozada y con un mal humor demasiado amargo como para relacionarse con nadie
más que con la cama, pero justo a las dos de la mañana sonó el teléfono.
-
¿Si? –
preguntó mas dormida que otra cosa.
-
¿Vico? Perdón
por despertarte, es que tenías que ser la primera en saber los detalles – Dijo
Megan con la voz tan aguda que se le quedó a Vico retumbando en el cerebro –
Nos vamos a casar por la iglesia, en la iglesia mayor no sé si la has visto de
camino al hospital, es preciosa. El banquete es lo único que queda en el aire,
nos iremos de viaje de novios a algún lugar exótico que ya decidiremos cuando
vayamos a la agencia de viajes y bueno la fecha será en seis meses.
Vico casi se atraganta
ante este último detalle.
-
¿Seis meses?
¿Por qué tan pronto?
-
Ale no
encontró motivos para esperar y yo creo que tiene razón, llevamos saliendo
cinco años y ya nos conocemos demasiado como para saber que somos completamente
compatibles y no sé, me apetece ya formar un hogar con él y dejar de vivir en
un piso compartido, quiero tener hijos y demás cosas que he estado posponiendo
como una idiota.
-
Mujer – Le
comentó Vico- no las has estado posponiendo como una idiota, simplemente no te
veías preparada para un paso tan importante.
-
Cierto –
contestó Megan pensativa- pero no te llamaba por eso, sino para decirte que ya
que eres mi amiga, mi mejor amiga y ya que tenemos los turnos del hospital al
mismo tiempo pues he pensado en si querrías ayudarme a organizar la boda y todo
lo que eso conlleva…
Hubo un momento de
silencio incómodo y a pesar de que en realidad Vico estaba seria, casi al borde
de las lágrimas la voz le sonó hasta alegre al aceptar la propuesta de Megan.
La despedida de esa llamada telefónica ninguna de las dos recordaría en un
futuro bien como fue, una porque estaba destrozada y la otra porque no se
sentía muy bien creyendo que era por lo que había comido esa noche.
Lo que primero visitaron
fue la iglesia, tal y como había comentado Megan era preciosa, pero la verdad a
Vico le inspiraba cierto temor y respeto, no era de ahora sino más bien de toda
la vida. Vico se negó a entrar a hablar con el sacerdote así que Megan concretó
una cita con él en un bar cercano.
No hubo problema ninguno
con la fecha que Alejandro y Megan habían decidido y simplemente tuvieron mas
apuro en buscar los días exactos para hacer los cursos prematrimoniales, pero
buscando hueco encontraron varios a lo largo de esos seis meses que aun
quedaban por delante.
Al cabo de los días Megan
y Vico volvieron a quedar para ir juntas a la agencia de viajes, Alejandro no
había podido ir por cuestiones de trabajo, pero le había cedido su mando de
decisión a Vico. Fue muy gracioso como sonriendo le comentó Alejandro:
-
Eres la mejor
amiga de Megan y nadie la conoce mejor, hacía tiempo que no la veía tan
compenetrada con alguien como contigo Vico, si hasta se ha vuelto mas sociable
– Ahí recibió un golpe en el hombro por parte de Megan – Así que te cedo mi
mando de decisión, elijan entre las dos a donde me iré de luna de miel, pero
por favor, que sea a un sitio tranquilo y que haga calor.
Megan se empeñó en ir a la
peluquería para plancharse el pelo a pesa de los ruegos de Vico de que no lo
hiciera. Así que allí estaba, sentada pensando en lo que Alejandro le había
dicho. Le dolía algo en los mas profundo de sí misma, se empeñaba en
retorcérsele y dejarla sin respiración cuando pensaba en ese maravilloso
matrimonio que estaba organizando como si el de ella misma se tratara y al
mismo tiempo, observaba cada movimiento, cada detalle, cada decisión de Megan.
Un lado de ella no quería seguir conociendo a esa magnífica pelirroja amiga
suya que cada vez le gustaba más y sin embargo la otra parte parecía un lobo
hambriento por conocer cada nimiedad que Megan estuviera dispuesta a poner en
su conocimiento.
Con un aire de melancolía
Vico y un aire de felicidad extrema Megan, ambas subieron al coche de Vico
dispuestas a encaminarse hacia el centro comercial más cercano que dispusiera
de una buena agencia de viajes.
Estaban entre dos de ellas
y al final se decidieron a entrar a las dos y a preguntar en ambas por los
paquetes especiales de lunas de miel que ambas tenían, desde lo más asequibles
hasta los más caros e imposibles.
Con las ofertas en la mano
de las dos agencias ambas se dirigieron hacia un restaurante italiano magnífico
que había en el centro comercial y mientras comían iban discutiendo sobre el
lugar de destino del viaje y el precio de éste.
Al acabar de comer en la
mesa tenían dividido los papeles en cuatro motones, las ofertas que no les
gustaban, las cuales eran demasiado completas y rellenas de actividades como
para disfrutar de una relajada luna de miel, un montón de posibles de buen de
precio, aunque ninguna de esas ofertas interesaba mucho a Megan, otro montón
con posibles pero más caros, el cual estaba formado por ofertas bastante
atractivas por las que Megan se decantaba más y por último el montón de los
sueños imposibles, en que el estaban los viajes más espectaculares con los
precios más elevados y como dijo Megan “Sólo aptos en mi caso para soñar con
ellos por las noches”.
Al final Megan estaba
convencida por un viaje a Francia para dos personas en un hotel de cinco
estrellas todo incluido más todos los itinerarios preparados y demás para
conocer París de la mano de guías turísticos experimentados. Para personas de
clase media el Viaje estaba considerado como un lujo y seguramente a Alejandro
le daría un infarto al ver las cinco cifras que costaba.
-
Me gustaría
invitarte a soñar – Le comentó Vico.- De todos estos viajes – Y señaló al
montón de los viajes imposibles. - ¿Con cuál te quedarías?
Megan se rio pero aceptó
el reto, se puso a revisarlos mientras suspiraba y no se decidía, mientras
comentaba con Vico las cosas positivas y negativas que todos tenían.
Al final se decantó por uno
que resultó ser exactamente el que a Vico más le había llamado la atención. Un
viaje a Cuba en un hotel de cinco estrellas con todo incluido y permisos para
el maravilloso spa con sauna y todo tipo de masajes, entrada también a todas
las piscinas del hotel y guías turísticos que llevarían a la pareja a conocer
toda la ciudad, más todas las actividades que quisieran realizar fuera del
hotel pagadas. Prácticamente Cuba quedaba a su servicio con ese paquete de
vacaciones, pero si con el de París a Alejandro le daba un infarto, con este
prácticamente se hipotecaba la vida y la mitad de la de sus hijos, vamos, que
no llegaba vivo al altar.
Ambas se levantaron con la
cabeza llena de los mismos sueños y en el fondo aunque no lo quisieran admitir esos
sueños estaban formados con las mismas personas.
Justo al ir hacia el
aparcamiento a Vico le dieron ganas de ir al baño y dejó a Megan esperando en
la puerta del centro comercial.
Al salir a la calle
observaron con horror que estaba lloviendo de una manera casi torrencial,
llegaron al coche caladas hasta los huesos y del planchado de pelo de Megan ya
por desgracia no quedaba nada, indignada con el tiempo todo el camino hasta
casa de Vico, Megan se lo pasó farfullando maldiciones contra el tiempo. Y al
llegar a la enorme casa Vico comenzó a reírse como si no hubiera mañana.
-
Tienes una
pinta de gato mal humorado mojado que no puedo con ella – comentó Vico entre
ataque de risa y ataque de risa.
-
Cállate, no me
hagas enfadar más.
Vico se duchó primero
mientras Megan seguida de Clito recorría toda la casa observando y quedándose
maravillada con cada esquina, con cada rincón…. Acabó en la habitación de Vico
donde cogió la maravillosa guitarra acústica y se dedicó a tocar algunas
melodías y canciones que recordaba de aquellos tiempos en los que ella tocaba.
Vico llegó envuelta en un
albornoz después de estar largos minutos escuchando detrás de la puerta
maravillada ante la voz y las canciones que Megan tocaba. Le anunció que el
baño estaba preparado y Megan se encaminó casi que corriendo hacia él.
Al entrar se quitó la ropa
y observó bien, tenía la bañera llena de agua y espuma, un olor a lavanda
maravilloso impregnaba todo el baño, tenía toallas de sobra, albornoz, y por lo
que podía ver la bañera era jacuzzi.
Justo cuando iba a entrar
a la bañera se fijó en el espejo, con pintalabios había una flecha que apuntaba
a un sobre que había en la repisa y justo abajo una rosa roja a los pies del
sobre. En el sobre estaba su nombre.
Cuando lo abrió casi se
cayó al suelo, se tubo que sentar en la taza del baño y solo se le ocurrió
Gritar cuando vio los papeles que el sobre contenía…solo unas palabras
resaltaban a sus ojos, pero la que pudo ver con mayor claridad era CUBA.
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