sábado, 8 de diciembre de 2012

6º Capítulo!


6

La lluvia siempre cae hacia abajo.


Pasaron los días y no hubo ni un comentario sobre aquel momento en el que por poco se besan, aunque los pensamientos parecían ya huracanes turbulentos en sus cabezas. Una deseaba el momento pero se negaba a aceptarlo debido a que estaba firmemente convencida de que en su nueva vida el amor no tenía lugar. Y la otra se negaba a pensar tan si quiera que podría existir algo más allá del cariño entre dos mujeres y estaba empeñada en creer que Alejandro era el amor de su vida.

En el hospital todo seguía igual, se trataban con la misma amabilidad y cariño, pero detrás de ambas existía una barrera impenetrable en cuanto a temas muy personales, pero poco a poco se habían ido conociendo y se daban cuenta de que, aunque no eran personas completamente iguales, sino que al contrario, tenían gustos muy diferentes, pero eran unos gustos compatibles, podrían llegar a ser una pareja bastante compenetrada, ya que las carencias en seguridad, la simpatía extrema, la seriedad, el punto de locura, etc. Si una carecía de ello la otra lo tenía de sobra.

Así llegaron a la situación de encontrarse en el despacho y comenzar a sincerarse en aquella noche de guardia que parecía no estar tan movida como otras.

-         Han pasado muchos días y aunque le dije a Alejandro que si me casaría con él aun no se lo he confirmado, en el sentido de que no se lo demuestro como debería. ¿Qué se supone que tengo que hacer Vico? Dame alguna idea. – Comentó Megan con una determinación congelada en los ojos.

Vico sintió un puñal en el alma, como cada vez que en alguna conversación entre ellas salía el tema de la boda o el compromiso con Alejandro, pero el orgullo y su empeño en que no le afectara impedían que diera ningún síntoma de flaqueza.

-         ¿Por qué no lo invitas a cenar? Así pueden hablar íntimamente de la boda, de la fecha, de donde quieren ambos que sea por ejemplo, la luna de miel y demás detalles románticos hasta ahogarse.
-         ¡Muy buena idea! – Le comentó Megan con una sonrisa.- Voy a reservar ahora mismo, esta noche tendré esa cena y por cierto ¡muchas gracias!


Vico llegó a casa destrozada y con un mal humor demasiado amargo como para relacionarse con nadie más que con la cama, pero justo a las dos de la mañana sonó el teléfono.

-         ¿Si? – preguntó mas dormida que otra cosa.
-         ¿Vico? Perdón por despertarte, es que tenías que ser la primera en saber los detalles – Dijo Megan con la voz tan aguda que se le quedó a Vico retumbando en el cerebro – Nos vamos a casar por la iglesia, en la iglesia mayor no sé si la has visto de camino al hospital, es preciosa. El banquete es lo único que queda en el aire, nos iremos de viaje de novios a algún lugar exótico que ya decidiremos cuando vayamos a la agencia de viajes y bueno la fecha será en seis meses.

Vico casi se atraganta ante este último detalle.

-         ¿Seis meses? ¿Por qué tan pronto?
-         Ale no encontró motivos para esperar y yo creo que tiene razón, llevamos saliendo cinco años y ya nos conocemos demasiado como para saber que somos completamente compatibles y no sé, me apetece ya formar un hogar con él y dejar de vivir en un piso compartido, quiero tener hijos y demás cosas que he estado posponiendo como una idiota.
-         Mujer – Le comentó Vico- no las has estado posponiendo como una idiota, simplemente no te veías preparada para un paso tan importante.
-         Cierto – contestó Megan pensativa- pero no te llamaba por eso, sino para decirte que ya que eres mi amiga, mi mejor amiga y ya que tenemos los turnos del hospital al mismo tiempo pues he pensado en si querrías ayudarme a organizar la boda y todo lo que eso conlleva…

Hubo un momento de silencio incómodo y a pesar de que en realidad Vico estaba seria, casi al borde de las lágrimas la voz le sonó hasta alegre al aceptar la propuesta de Megan. La despedida de esa llamada telefónica ninguna de las dos recordaría en un futuro bien como fue, una porque estaba destrozada y la otra porque no se sentía muy bien creyendo que era por lo que había comido esa noche.


Lo que primero visitaron fue la iglesia, tal y como había comentado Megan era preciosa, pero la verdad a Vico le inspiraba cierto temor y respeto, no era de ahora sino más bien de toda la vida. Vico se negó a entrar a hablar con el sacerdote así que Megan concretó una cita con él en un bar cercano.
No hubo problema ninguno con la fecha que Alejandro y Megan habían decidido y simplemente tuvieron mas apuro en buscar los días exactos para hacer los cursos prematrimoniales, pero buscando hueco encontraron varios a lo largo de esos seis meses que aun quedaban por delante.

Al cabo de los días Megan y Vico volvieron a quedar para ir juntas a la agencia de viajes, Alejandro no había podido ir por cuestiones de trabajo, pero le había cedido su mando de decisión a Vico. Fue muy gracioso como sonriendo le comentó Alejandro:

-         Eres la mejor amiga de Megan y nadie la conoce mejor, hacía tiempo que no la veía tan compenetrada con alguien como contigo Vico, si hasta se ha vuelto mas sociable – Ahí recibió un golpe en el hombro por parte de Megan – Así que te cedo mi mando de decisión, elijan entre las dos a donde me iré de luna de miel, pero por favor, que sea a un sitio tranquilo y que haga calor.

Megan se empeñó en ir a la peluquería para plancharse el pelo a pesa de los ruegos de Vico de que no lo hiciera. Así que allí estaba, sentada pensando en lo que Alejandro le había dicho. Le dolía algo en los mas profundo de sí misma, se empeñaba en retorcérsele y dejarla sin respiración cuando pensaba en ese maravilloso matrimonio que estaba organizando como si el de ella misma se tratara y al mismo tiempo, observaba cada movimiento, cada detalle, cada decisión de Megan. Un lado de ella no quería seguir conociendo a esa magnífica pelirroja amiga suya que cada vez le gustaba más y sin embargo la otra parte parecía un lobo hambriento por conocer cada nimiedad que Megan estuviera dispuesta a poner en su conocimiento.

Con un aire de melancolía Vico y un aire de felicidad extrema Megan, ambas subieron al coche de Vico dispuestas a encaminarse hacia el centro comercial más cercano que dispusiera de una buena agencia de viajes.
Estaban entre dos de ellas y al final se decidieron a entrar a las dos y a preguntar en ambas por los paquetes especiales de lunas de miel que ambas tenían, desde lo más asequibles hasta los más caros e imposibles.

Con las ofertas en la mano de las dos agencias ambas se dirigieron hacia un restaurante italiano magnífico que había en el centro comercial y mientras comían iban discutiendo sobre el lugar de destino del viaje y el precio de éste.

Al acabar de comer en la mesa tenían dividido los papeles en cuatro motones, las ofertas que no les gustaban, las cuales eran demasiado completas y rellenas de actividades como para disfrutar de una relajada luna de miel, un montón de posibles de buen de precio, aunque ninguna de esas ofertas interesaba mucho a Megan, otro montón con posibles pero más caros, el cual estaba formado por ofertas bastante atractivas por las que Megan se decantaba más y por último el montón de los sueños imposibles, en que el estaban los viajes más espectaculares con los precios más elevados y como dijo Megan “Sólo aptos en mi caso para soñar con ellos por las noches”.

Al final Megan estaba convencida por un viaje a Francia para dos personas en un hotel de cinco estrellas todo incluido más todos los itinerarios preparados y demás para conocer París de la mano de guías turísticos experimentados. Para personas de clase media el Viaje estaba considerado como un lujo y seguramente a Alejandro le daría un infarto al ver las cinco cifras que costaba.

-         Me gustaría invitarte a soñar – Le comentó Vico.- De todos estos viajes – Y señaló al montón de los viajes imposibles. - ¿Con cuál te quedarías?

Megan se rio pero aceptó el reto, se puso a revisarlos mientras suspiraba y no se decidía, mientras comentaba con Vico las cosas positivas y negativas que todos tenían.
Al final se decantó por uno que resultó ser exactamente el que a Vico más le había llamado la atención. Un viaje a Cuba en un hotel de cinco estrellas con todo incluido y permisos para el maravilloso spa con sauna y todo tipo de masajes, entrada también a todas las piscinas del hotel y guías turísticos que llevarían a la pareja a conocer toda la ciudad, más todas las actividades que quisieran realizar fuera del hotel pagadas. Prácticamente Cuba quedaba a su servicio con ese paquete de vacaciones, pero si con el de París a Alejandro le daba un infarto, con este prácticamente se hipotecaba la vida y la mitad de la de sus hijos, vamos, que no llegaba vivo al altar.

Ambas se levantaron con la cabeza llena de los mismos sueños y en el fondo aunque no lo quisieran admitir esos sueños estaban formados con las mismas personas.
Justo al ir hacia el aparcamiento a Vico le dieron ganas de ir al baño y dejó a Megan esperando en la puerta del centro comercial.

Al salir a la calle observaron con horror que estaba lloviendo de una manera casi torrencial, llegaron al coche caladas hasta los huesos y del planchado de pelo de Megan ya por desgracia no quedaba nada, indignada con el tiempo todo el camino hasta casa de Vico, Megan se lo pasó farfullando maldiciones contra el tiempo. Y al llegar a la enorme casa Vico comenzó a reírse como si no hubiera mañana.

-         Tienes una pinta de gato mal humorado mojado que no puedo con ella – comentó Vico entre ataque de risa y ataque de risa.
-         Cállate, no me hagas enfadar más.

Vico se duchó primero mientras Megan seguida de Clito recorría toda la casa observando y quedándose maravillada con cada esquina, con cada rincón…. Acabó en la habitación de Vico donde cogió la maravillosa guitarra acústica y se dedicó a tocar algunas melodías y canciones que recordaba de aquellos tiempos en los que ella tocaba.

Vico llegó envuelta en un albornoz después de estar largos minutos escuchando detrás de la puerta maravillada ante la voz y las canciones que Megan tocaba. Le anunció que el baño estaba preparado y Megan se encaminó casi que corriendo hacia él.

Al entrar se quitó la ropa y observó bien, tenía la bañera llena de agua y espuma, un olor a lavanda maravilloso impregnaba todo el baño, tenía toallas de sobra, albornoz, y por lo que podía ver la bañera era jacuzzi.

Justo cuando iba a entrar a la bañera se fijó en el espejo, con pintalabios había una flecha que apuntaba a un sobre que había en la repisa y justo abajo una rosa roja a los pies del sobre. En el sobre estaba su nombre.

Cuando lo abrió casi se cayó al suelo, se tubo que sentar en la taza del baño y solo se le ocurrió Gritar cuando vio los papeles que el sobre contenía…solo unas palabras resaltaban a sus ojos, pero la que pudo ver con mayor claridad era CUBA.

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