martes, 16 de abril de 2013

Capítulo 5 y fin. No es lo que parece =)

Vamos a darle un avance a esta historia, estoy en la bañera, curiosamente vestida y metida en agua fría. ¿Cómo llegué aquí y por qué? Vamos allá. A veces hablar me viene bien en estas crisis o al menos, eso he oído decir que dicen los psicólogos a los que en más de una ocasión debería haber recurrido aunque sea solo para que me vieran la cara.

Pasaron un par de meses y el momento de que Megan me presentara a su hija y demás momentos idílicos que me había planeado como, irnos a vivir juntas las tres, acabar desenmascarando al marido y quedarme con mi chica, sentar cabeza por fin, dejar el tabaco y las drogas. Vamos que no, que nada de eso. Entonces cierto día harta de todos estos quebraderos de cabeza le confesé a Megan mis planes descabellados la incluían a ella y a su hija. Al principio se comenzó a reír con bastantes ganas cosa que me pareció normal, ya que la parte de dejar yo mis porros y el alcohol era un poco cambio radical, pero yo era una ilusa al pensar que solo se reía por esa parte. Se reía por todo el plan en sí. Y ahí se comenzó a formar el apocalipsis de mi existencia.
Megan no es en absoluto como pensaba, tenía un lado oscuro y miento si te digo ahora que no me sentía completamente atraída por él, pero no sospechaba que podía ser tan retorcido. Todos aquellos meses no habían sido más que una tortura para ella, sí, me refiero a estar conmigo, enamorándome, engatusándome, vamos que mientras yo me enamoraba y confiaba en ella, me clavaba un puñal que yo era incapaz de notar ni de saber de su existencia, y mientras discutíamos y desvelaba sus verdaderas intenciones me iba abriendo en canal con él diciéndome toda la verdad.
¿Cuál era la verdad? Que con cada polvo obtenía ella una foto que creía “eliminada” de mi colección, con cada beso sellaba mis labios y me entretenía para que dejara a su familia tranquila, con cada caricia se aseguraba de que yo no sería un peligro ni me interpondría en su carrera como abogada. No sé qué enseñarán en la carrera de derecho, pero Megan en mentir, engatusar y hacer de todo con tal de llegar a sus objetivos podría ser la profesora suprema de todas las universidades mundiales.
Y sí, por patético que suene aquí estoy yo en esta bañera destrozada, ella después de desvelar todo se marchó con una sonrisa en los labios insultándome, burlándose de mí, viendo mis restos mientras yo estaba sentada sobre mis talones con la espalda apoyada en una esquina de la habitación y la cabeza entre las manos y entre las rodillas. Vale, fue un poco patético porque mientras la escuchaba lo único que podía era sollozar de manera incontrolable y decir una y otra vez “No, no, no” y no pienso dar más detalles de palabras que me dijo ni demás mierdas, ¿Por qué? Porque nunca he sido buena paciente de psicólogo ni buena paciente en general.
El portazo que dio al salir entre risas fue lo que me despertó de mi infierno ardiente para dar paso a otro aun peor, me arrastré como pude hasta la bañera abrí el agua y mientras caía el agua fría sin piedad iba pensando en cada una de las palabras que aquella mujer, el amor de mi vida por mucho que lo niegue, me dijo.
Parecía mentira, pero si, se me había desmoronado la vida. Yo que juré que nunca volvería a creer en el amor, que jamás confiaría en nadie aparte de mi misma, estaba claro que hasta yo podía traicionarme y por supuesto soy consciente ahora mismo de que no estoy en mis cabales, pero poco me importa ya.

Salí de la bañera, me fumé un porro, me bebí casi media botella de algo de alcohol que pillé por mi piso y me dirigí al ordenador. Fui a la carpeta dentro de la memoria externa que tenía guardada en la caja fuerte, esa que tenía como título “El actor feliz no es lo que parece…”. Y sí como seguramente habréis podido adivinar eran las fotos del marido de Megan siéndole infiel. Las envié a mi revista, con una carpeta adicional de fotos nuevas cuyo título es “Megan tampoco se queda atrás” en la que había una colección maravillosa sustraída de las cámaras de seguridad secretas que había en mi piso donde se nos mostraba a ambas follando en mil posturas en todos los encuentros que tuvimos.
Después de eso cerré el ordenador, salí de casa empapada y me fui a mi editorial, allí pedí protección y que me escondieran de todo el mundo. Y así pude ver la caída de esa familia y pude deleitarme con el sufrimiento de Megan.

Un año después volví a mi casa, a la de siempre. Estaba todo ordenado, parecía que no me había ido nunca y eso me encantó. Me dirigí a la nevera, saqué la primera botella de alcohol que pillé la abrí y di dos largos tragos. Me asomé al balcón y allí seguí bebiendo pensando en la vida, la muerte y demás. Lo sé, debería ir a un puto psicólogo, pero ya es tarde para mí o en realidad quiero que sea tarde. Me enamoré perdí, caí, no me he levantado, la destruí y ya no me queda nada. La música no me llena, sacar fotos ya me da asco, el sexo ya ni acercarme a nadie más puedo, así que aquí estoy dándole vueltas a la botella.
¿Qué pasó con Megan? Pues acabó internada en un psiquiátrico, que se desmoronara su vida fue demasiado para la obsesa del control, aquella que planeaba todo hasta la absoluta perfección. Su hermana se quedó con la custodia de la niña porque el padre después de descubrirse que engañaba a su mujer, siendo vigilado con lupa por todos los medios, fue pillado infraganti mientras ejercía como jefe de su negocio preferido, el tráfico de menores rusos para la prostitución, así que de la cárcel no saldría en muchísimos años.
Volviendo al presente si entras en mi piso lo que ves es el balcón abierto de par en par, unas cortinas azules siendo agitadas por el viento, una botella de alcohol vacía en la barandilla del precipicio, y ya si miras hacia abajo, se aprecia mi cuerpo en el suelo, o lo que queda de él, después de una caída desde el ático de mi edificio, la cual catalogaron como lo que fue, un suicidio en toda regla. Siempre supe que abandonaría esta vida con estilo propio, ya que morir de vieja amargada me parecía un puto rollo.

2 comentarios:

  1. Para nada me esperaba este final de la historia...empece leyendola por casualidad y, finalmente, me ha encantado. He de decir que tu misma tienes una mente retorcida para llegar a esto jaja pero muy buena, espero mas historias largas de estas :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues me alegro mucho de que te gustara ;)mente retorcida creo que de eso me sobra y mucho, ahora estoy escribiendo relatos cortos pero en cuanto tenga tiempillo comenzaré otra historia larga :) mientras tanto si no la has leído ya, te recomiendo una que está en este blog que tiene 9 capítulos se llama Vico =) Un besazo enorme y muchísimas gracias!!

      Eliminar