Todos, absolutamente todos, tenemos una parte de nosotros mismos que no queremos mostrar a nadie. Es tan oscura, tan anti nosotros mismos, tan rastrera, que se nos caería la cara de vergüenza si alguien llega apenas a vislumbrar una pequeña puntita de ese nosotros oculto.
En él se esconde el odio más profundo, los celos la ira, la sin razón, el interés, los sentimientos más crueles que podemos llegar a sentir.
Los seres humanos somos capaces de hacer las cosas más bellas y las más horripilantes y aterradoras, la diferencia entre una cosa y la otra es el equilibrio que hay que emplear para mantener esa parte mala de esa parte creativa y buena....pero no hay que engañarse, jamás nos libraremos de lo malo, forma parte de nosotros tanto como lo bueno, estará siempre ahí asechando en un rinconcito haciendo que nuestra conciencia se dispare diciéndonos cosas como ¿Como puedes pensar eso...? ¿Como pudiste comportarte así en ese momento? y a pesar de todo esos avisos de conciencia son pequeñas muestras de todo lo rastrero que llevamos dentro.
La diferencia está en saber aceptar que nunca desaparecerá ese lado indeseable nuestro y es de necios admitir que no lo tenemos, pero al ser dueños de nuestras vidas siempre que se pueda podremos tener atado a ese dragón interno que es como el antítesis de nuestro verdadero ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario