martes, 26 de junio de 2012

Duende del sur


Miro las blancas nubes que oscurecen mi luna,
y no puedo más que derramar lágrimas,
al no ver su blancura, se me hiela el alma,
y hace ya tiempo que la luna está oculta.
La lágrima cae y la congelo en la mejilla
no permitiré que ruede y a mi corazón llegue fría.
Corazón que aún caliente alberga un amor
y huye temeroso del frío destructivo del desamor.
No quiero, no quiero aceptar tu marcha
no puedo, no puedo pronunciar tu nombre
no soporto, no soporto que venga a mi el olvido
Me rindo, me rindo ante ti y tus ojos miro con delirio.
Sueño que aun estas aquí conmigo
que estiro en la cama mi mano
y te encuentro, dulcemente, me giro
y nos fundimos en ese tierno abrazo.
Sueño aun con que me sonríes
únicamente a mi y no hay interferencias
solo tu y yo en esa playa desierta
hablándonos solamente con miradas tiernas.
ohh!! si, tu mirada, esos ojitos verdes,
verdes como tu inseparable heineken,
verde bosque profundo en el que me perdía buscándote
en el que te encontré y tu me amaste.
Tus dedos, amantes secretos de mi piel,
amantes que acariciaban a tu otro amor,
esa guitarra que cuando la tocabas
producían el mas bello sonido que hay en mi recuerdo.
Tus labios, entrada secreta a tu corazón,
que tuviste el favor de entregarme
a una simple mortal que tuvo el placer
de conocer por ti el pecado divino.
No se si estos simples versos
rimen o no,
son dignos de tu belleza
o tan siquiera de tu recuerdo.
A veces no se si yo
tengo derecho a mencionarte
Solo se que pasaste por mi vida
y patas arriba la dejaste.
Sólo se que desde tu marcha
ese dia que fuiste arrancada de mis brazos,
ese maldito dia en que te aparté de mi lado
te llevaste parte de mi ser, corazón y amor.
Solo quería dedicarte como todos los años
unas dulces palabras, que aunque no las escuches
sabes que donde quiera que estés tú
siempre serás mi pequeña pelirroja Duende del sur
y yo tu Veleta, aquella qu señala mil caminos
y nunca se queda con uno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario