- Por favor deja de seguirme - Dijo mirando a la que seguía sus pasos.
-¿Por qué? ¿Hago mal en perseguir mi felicidad? - preguntó sorprendida.
- Si, porque sabes que yo no lo soy.
- ¿En qué te basas para decir eso? ¿Acaso no eres tú el amor de mi vida? - preguntó preocupada
- No lo sé, pero tu eres el amor de la mía y por eso no te sigo. - afirmó con enfado en la cara.
- ¿ Y por qué no lo haces? - La tristeza se reflejó en su mirada
- Porque odio ser tan débil y que alguien como tu con dos simples palabras como no te quiero pueda matarme. - dijo con preocupación y casi asomándose una lágrima.
-¿Por qué? ¿Hago mal en perseguir mi felicidad? - preguntó sorprendida.
- Si, porque sabes que yo no lo soy.
- ¿En qué te basas para decir eso? ¿Acaso no eres tú el amor de mi vida? - preguntó preocupada
- No lo sé, pero tu eres el amor de la mía y por eso no te sigo. - afirmó con enfado en la cara.
- ¿ Y por qué no lo haces? - La tristeza se reflejó en su mirada
- Porque odio ser tan débil y que alguien como tu con dos simples palabras como no te quiero pueda matarme. - dijo con preocupación y casi asomándose una lágrima.
Y ya no hubo nada más que decir, ni tampoco salió una palabra más de los labios de nadie, ya que, los labios de una estaban ocupados en consolar a los de la otra.
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