martes, 26 de junio de 2012

Tu y yo


La más rotunda oscuridad
caía en la pequeña habitación
guardando celosamente y con vanidad
una profunda y secreta pasión.
Yo llevaba aquella rosa en la boca
mientras lentamente te quitaba la ropa
el deseo ardía en tus ojos
mientras te provocaba y evitaba tus besos.
Cuando ya solo quedaba el cuero
me qitaste la rosa,
y mientras disfrutaba del placer de tu abrazo
esa rosa bagaba libre por nuestros cuerpos.
Después deesos inolvidables instantes
lo único tuyo que me queda
es el recuerdo de tu belleza, tu pasión,
el olor de tu piel, la rosa seca y el listón de tu pelo.

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