Hace mucho que no escribo algo y la verdad es que hace tiempo que guardo demasiadas cosas que no es bueno callar.
por mis ojos han pasado grandes personas que atrapan mi atención con su imantada personalidad, envuelven mi mente de ideas grandiosas y acaso también hacen que me sienta inferior al mismo tiempo que inflaman mi enamoradizo corazón. Esa sensación es fugaz, ya que pronto se les cae la venda de la magnificencia, dejando ver que lo que queda detrás de esa faz inventada no es más que un trasfondo vacío anhelante de atención.
Por mis ojos también han pasado personas cubiertas de una capa de inocencia , que ocultan un trasfondo de melancolía, anhelantes de atención, camufladoras de sus actos, que tiran la piedra y esconden la mano...No sé, pero puede que haya dejado de escribir más por decepción que por falta de inspiración.
¿Cuándo nos daremos cuenta de que tanta capa no sirve para nada? La mona aunque se vista de ceda, mona se queda ¿Por qué se deja de vestir de una forma, de hablar de otra, de comer algo que nos gusta en las cantidades que sea, o de hacer algo que nos apasiona simplemente por miedo al qué dirán?
Se sabe que esta sociedad siempre ha sido cruel, pero ¿Por qué no ser un poquito más nosotros mismos y dejamos de imitar a otros? En la diversidad está lo interesante, pero descubrí que arta de gritar pensamientos al viento del desolado desierto de un blog que no mira nadie, una carta que no leen los apropiado o un tablón que al contener tantas letras ni yo misma me atrevo a abrir, he preferido que mis palabras caigan en el vacío silencio del olvido de mi mente, que a pesar de saber desde siempre que va a contra corriente, a veces me planteo, últimamente más a menudo, si no soy yo la que en realidad está loca y debería callarme ante la enorme cantidad de masas que está en mi contra y avanzar discretamente hacia el exilio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario